jueves, 20 de septiembre de 2012

QUERIDOS  LECTORES:  NO  ENTIENDO  NADA
Como aún estamos (cuando escribo este artículo) a primeros de Septiembre, me voy a permitir escribir un artículo algo extraño. Queridos lectores, no entiendo nada. Conforme pasa el tiempo esta cacareada crisis se va enrevesando cada vez más, de modo que por cada embrollo que se desenreda aparecen tres o cuatro nuevos líos, tan difíciles de interpretar como los anteriores. Aún no sé bien de qué se trata realmente. De pronto, han aparecido en nuestra vidas bastantes conceptos cuyo significado nos es, y nos ha sido, casi desconocido. La Prima de Riesgo nos ha martirizado: ha subido y bajado a su antojo sin que tales ascensos y descensos nos hayan aligerado la tremenda carga que pesaba sobre nosotros en forma de amenaza. Nuestros socios europeos nos han abandonado, a pesar de que nos vigilan constantemente a través de unos hombres vestidos de negro que tienen comunicación directa con el Gobierno de Rajoy  mediante ese hombre de rostro hermético que es Luis de Guindos. Europa fue un señuelo de incalculable valor para vencer los cuarenta años de dictadura franquista y de aislamiento, pero ha resultado que Europa se ha convertido en un gran monumento apoyado sobre cimientos escasos. Nos hicimos europeos para pertenecer a la única economía libre y solvente, pero ahora nuestra economía es neoliberal en grado sumo y escasamente solvente, de modo que el monumento se está yendo al suelo, y está perdiendo su misión protectora de los europeos.
Los españoles empezamos a creer en todo lo que nos contaban. La frase del chino Den Xiaoping, -“que más da que el gato sea blanco o negro, lo importante es que cace ratones”-, que fue repetida por un presidente español en los años ochenta, fue un preámbulo de cuanto iba a suceder: la izquierda se “enseñoritó” y abandonó su ideología clásica para abrazar estrategias que fueran eficaces para atraer votos de gentes nada desinteresadas. Así ha sido como la Política ha sucumbido en manos de economistas de escasa sensibilidad que creen en la riqueza (a través del acopio desmesurado de unos pocos) sin detenerse a pensar que sus éxitos solo son posibles si a la vez se genera pobreza en la misma proporción. Las crisis se han venido sucediendo, hasta la actual, que ya amenaza con hacernos sus rehenes para bastantes años. Los dirigentes políticos europeos, desde los gobiernos de los diferentes países, viven presos y supeditados a Organismos Económicos, -BCE, FMI, OCDE, etc-, y a las Instituciones europeas, cuyos timoneles no han sido elegidos de forma democrática por todos los europeos. Los veredictos de tales Organismos no han sido debatidos por todos los responsables europeos y, por tanto, las decisiones no pesan del  mismo modo a unos o a otros. Europa, ahora mismo, es un mosaico en el que la tesela alemana y la francesa sobresalen de tal modo que ensombrecen a todas las demás, sobre todo a los famosos PIGS (Portugal, Italia, Grecia y Spain), que se las ven y se las desean para sobrevivir en tal batiburrillo.
Un inciso: les aseguro que entre el último punto y este nuevo párrafo han mediado tres días. De pronto comprendí que iban a tener lugar varios hechos trascendentales. El Presidente del BCE, Mario Draghi, se iba a pronunciar sobre la posible compra de bonos a España, y coincidiendo con eso Angela Merkel iba a tener un encuentro con Mariano Rajoy en la Moncloa. Todo ello ha tenido ya lugar y, por si fuera poco, también ha tenido lugar un encuentro entre grandes empresarios alemanes y españoles en el que participaron, a los postres, Rajoy y Merkel. Nada demasiado novedoso se ha desprendido de todo ello, pero cabe sacar alguna conclusión tras estudiar o, al menos, interpretar las palabras de los protagonistas. Si me preguntan cómo han evolucionado mis viejas dudas les diré que continúan tal como estaban, porque los actos han resultado ser solamente regalos para la galería. Salvo las palabras de Draghi nada de lo aportado por los otros ha servido para casi nada, salvo para engrandecer y dar algunas dosis de boato al Presidente español. Solo su propuesta es contundente: con la mirada puesta en la salvación del euro, su programa abre la puerta a la compra ilimitada de deuda pública de los países con más problemas para desenvolverse en los ocultos Mercados, entre los cuales España es uno de los más señalados. Eso sí, “con estrictas condiciones”. Pongámonos a temblar, porque nada se ha especificado sobre esas condiciones que, a buen seguro, no las va a dictar él sino los mismos  que en anteriores ocasiones han dictado las “reformas” que Rajoy ha infligido a la ciudadanía española en forma de hachazos.
La Prima de Riesgo bajó tras el anuncio, y las Bolsas se alocaron al alza. Al mismo tiempo Merkel y Rajoy comparecieron en las escaleras de la Moncloa para halagarse. Pero hablaron en claves bien diferentes. Rajoy puso todo el énfasis en justificar las medidas impuestas por su Gobierno, mientras Merkel hablaba de Europa. Ella no escatimó loas al Gobierno de Rajoy, pero dejó sentadas sus premisas: “No he venido a decir qué reformas se tienen que hacer en España, tengo confianza en el Gobierno español, estoy impresionada con las medidas que está tomando”. No obstante también subrayó: “Se trata de que Europa sea un continente que el mundo toma en serio”. Y amenazó: “Si durante años se gasta más de lo que se crece, uno depende de terceros que dictan condiciones que no nos gustan”. Este es el quid al que Rajoy solo sabe responder con una sumisión calculada. Dispuesto a todo lo que le ordenen, Rajoy afirmó que “hace falta explicar bien las medidas tomadas, que son muy difíciles de explicar, pero en la situación en la que estamos es lo que tenemos que hacer”. Si son difíciles de explicar es porque, sencillamente, es inexplicable que se proponga aligerar la deuda escatimando 400 euros a los parados o subiendo el IVA a los productos básicos de consumo, a la vez que se facilita el blanqueo del dinero negro a los más ricos aflorándolo a un tipo del 10%. Es inexplicable que se renuncie a imponer un tributo a las grandes fortunas, y a la vez se refloten entidades financieras arruinadas a manos de sus multimillonarios directivos y gestores.
Con su más enaltecido descaro Rajoy aseguró: “La Agenda reformista es nuestro sello de identidad”. Y no, su Agenda no contiene “reformas” sino auténticos hachazos, siempre dirigidos a los más humildes y a las clases medias. Ni una sola de sus decisiones ha afectado negativamente a los más adinerados, para aplicar esos resultados a favor de los más desfavorecidos.
Y ocurrió algo más: hubo una comida en que compartieron pan y mantel grandes empresarios alemanes y españoles. Casi seguro que la comida favorecería esperanzadores intercambios de documentos y suculentos negocios, pero yo saco tres importantes conclusiones, siempre basadas en las aportaciones de quienes allí estuvieron. El Presidente de Iberdrola denunció que “se está produciendo una fuga de inversiones a otras zonas”, pero le faltó un toque de audacia para denunciar la importante fuga de capitales que también se está produciendo. Francisco González, el Presidente del BBVA, espetó a Merkel: “Le pido que reconozca las reformas emprendidas en España, que los mercados no reconocen”. La frase merece una interpretación porque al fin, ¿alguien puede presentarme a alguien que tenga algo que ver con “los mercados”, para que explique todo esto? ¿Ni Angela Merkel, ni Francisco González tienen que ver con esos “mercados”? Y por fin, como el tiempo fuera insuficiente para desarrollar todo el programa de la visita, tuvo que ser suspendida la reunión que Angela Merkel tenía previsto hacer con los líderes de UGT y CCOO, Méndez y Fernández Toxo. ¡Quién, si no, iba a pagar el retraso acumulado por la discusión de los negocios!
Así que casi todo está igual. La crisis permanece y nadie se muestra como habilitado para atajarla. En un Mundo en constante movimiento y transformación, cada vez importan menos los ciudadanos que lo habitan. El nuevo Orden Mundial no está basado en la focalización y el equilibrio de fuerzas que caracterizó al anterior. La caída del Muro de Berlín no abrió las puertas a la libertad sino a un nuevo reequilibrio de las fuerzas económicas basado en el desorden. G-5, G-6, G-8 y G-20 son muestras inequívocas de cómo la voracidad de la Economía ha creado centros financieros y económicos por doquier, que han aumentado la competencia de unas potencias con otras, convirtiendo tal competencia en una reyerta sin reglas cuyas consecuencias pueden ser brutales para el género humano. Hay países emergentes que tienen asumido que su éxito en el reparto de la Economía mundial puede ir parejo con el hecho de que buena parte de sus habitantes sean pobres, e incluso mueran de hambre.
Europa siempre fue bastante más que un continente, y debe seguir siéndolo. Fue una idea sublime surgida de una mente lúcida y liberada de codicias y extrañas rivalidades. En lo político, teniendo un modo de concebir la Democracia como base y garantía del desarrollo económico y humano. En lo filosófico, sentando las bases de lo que debe ser un comportamiento ético a la hora de superar las dificultades de la vida. En lo social, haciendo confluir al Capital y al Trabajo, -derecha e izquierda-, en lo que se ha llamado el Estado de Bienestar, que favorece la convivencia de clases sociales tan dispares y enfrentadas como los capitalistas y los proletarios. En lo estructural, dotando al Estado de autoridad suprema y obligándole a responsabilizarse de la protección y del bienestar de sus ciudadanos. Europa fue eso: esa idea.
Pero Europa se tambalea. Hay quien cree que no es a Europa y a los europeos a quienes hay que salvar. Hay quien cree que al que hay que salvar es al euro, sin más, aunque para ello caigan los países europeos más menesterosos y pobres. Quienes están en esta absurda estrategia no dudan en llamar estados fallidos a esos países en apuros, como paso previo a su abandono. Pero si hay estados fallidos, también puede haber continentes fallidos. ¿O no?
Fdo.  JOSU MONTALBAN          
COMPASIÓN Y GENEROSIDAD ANTE LA CRISIS
Hace unos días alguna de las muchas cadenas de televisión emitió un programa que recogía diferentes situaciones de personas y familias afectadas por la crisis, de diferentes partes de España. Había casos variopintos, pero unos y otros mostraban las extraordinarias dificultades para llegar al final de mes, o para hacer frente a las hipotecas de de viviendas humildes, o para hacer frente a los gastos más básicos (luz, agua, comunidad de vecinos, material escolar, alimentos, etc). Algunos recibían ayudar sociales que estaban a punto de caducar, y bastantes habían abandonado sus casas para regresar al hogar de sus padres y servirse de ellos, al menos en el aspecto económico. Algunos tenían su prole, más o menos numerosa. Iban mostrando a la cámara a sus hijos: los más pequeños se mostraban juguetones, como si la pobreza que se iba aposentando en sus casas no fuera una circunstancia dolorosa; los jóvenes mostraban sonrisas bastante más comedidas, como si se dieran cuenta de la difícil situación pero intentaran ignorarla u ocultarla a los demás; y quienes ya estaban en edad laboral, esos sí, mostraban la clara intención de “trabajar en lo que sea”, en cualquier faena por penosa que pueda llegar a ser. Los padres mostraban la circunspección en sus rostros, la desesperanza del que espera con escasa convicción de que llegue aquello que aguarda. Además, por si fueran pocas las desgracias, a mochos de ellos les adeudaban sueldos los patronos que les habían enviado al paro, por cierto, cantidades que ellos adeudaban a su vez a sus caseros o a familiares y amigos que les habían prestado para salvar algún trance difícil que no podía esperar.
Me deprimió ver a aquellos matrimonios de personas aún jóvenes, que deberían sentirse ilusionados porque su juventud aún les permitía soñar con pasajes dichosos de sus vidas futuras, mostrando talantes inciertos y, sobre todo, derrotados. Hombres y mujeres que, a buen seguro, sentirán que la quietud oscura de la noche no les permite imaginar paisajes idílicos, sino que les sume en la más profunda congoja ante un futuro que se muestra más negro que la misma noche. Tal es el ambiente en que se desarrolla buena parte de la obra teatral realista en que la crisis representa sus rigores. Los involuntarios actores salen dubitativos al escenario para dirigirse a quienes, desde cómodas butacas, les escucharán por un tiempo limitado. Y luego, cuando el patio de butacas se haya vaciado, ellos estarán llorando entre las bambalinas. Por todo esto, quienes desde lugares preeminentes proponen medidas para administrar la crisis, o reflexionan en torno a sus características, debieran hacerlo con la  debida discreción, a sabiendas de que pueden llegar a escucharles estos sufridores.
Porque casi a la vez que este programa el zapping me permitió escuchar un noticiero en el que autoridades políticas del más alto nivel, gobernantes de magnas instituciones, hablaban también de la crisis. Se oyeron las frases ya acuñadas durante el pesado trayecto de esta situación: que no se puede gastar más de lo que se tiene, que no se debe pedir prestado lo que no se sabe si se va a poder pagar, que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, que nos hemos comportado como pobres ricos (¿qué es eso?). El Presidente de la Diputación de Bizkaia dijo en su solemne Declaración Anual que “ha llegado el momento de decir claramente que vamos a pagar o mantener los servicios y el nivel de prestaciones que se pueden pagar”. La verdad que encierra esta frase es de Perogrullo, pero a su vez constituye una amenaza innecesaria. Menos mal que posteriormente mostró su disposición a elevar los impuestos para acrecentar las posibilidades de pagar. No obstante la frase no es la más afortunada. Peor fue la afirmación del Ministro De Guindos: “Si no se consiguen el crecimiento económico y del empleo no se podrán mantener las prestaciones sociales”. También esta afirmación es una perogrullada pero como no expuso ninguna medida nueva en ninguna dirección la amenaza ha sido un nuevo hachazo dado a los españoles.
¿Acaso no hay en España multimillonarios que se han enriquecido a costa de los pobres que ahora sufren dolores y penurias? ¿Por qué ser tan remilgosos a la hora de hacerles tributar más? Si todos fuéramos más iguales; si nuestras carteras apilaran fortunas parecidas, estas amenazas no serían necesarias, incluso no serían tal, porque yendo todos en el mismo barco, todos pondríamos el mismo ahínco para evitar que hubiera zozobras excesivas que nos llevaran al naufragio. Pero no, unos van en el potente trasatlántico mientras son muchos más los que han sido acomodados en botes salvavidas. Y no faltan los que vagabundean por los enmarañados caminos de este océano que es la vida, en rústicas pateras buscando una miserable isla con un cocotero.
Hay que pedir a los Gobiernos las soluciones, pero hay que pedir a los gobernantes que doten de espíritu y alma a la Política. Ahora mismo la mayor eficacia de un gobernante, y su gran responsabilidad, ha de ser “no amedrentar”. El gobernante debe conmoverse y sentir compasión ante quienes sufren. Y debe ser generoso como paso previo e indiscutible para poder ejercer e implantar la solidaridad que nos haga a todos más iguales. Es una maldad propia de irresponsables amenazar a los más pobres, con la posible supresión de las ayudas sociales, cuando hay tantos ricos y multimillonarios que viven en la opulencia. 

miércoles, 29 de agosto de 2012

NAVALENO  EN  FIESTAS   (ELOGIO  DE  LAS  COSTUMBRES)
Ya hace bastantes años que en cada Agosto acudo a un pueblo soriano coincidiendo con las fiestas patronales de la Virgen y de San Roque. Navaleno es un pueblo rodeado de pinos por todos los lados, que se perfuma con la fragancia de su copioso bosque y el áspero aroma de su resina. Menos de mil cuerpos, con sus respectivas almas, viven en ese pequeño pueblo que se arremolina a mediados de Agosto para festejar a sus patronos. Como en cualquier fiesta se repiten los actos en que los niños compiten en juegos infantiles, o disfrutan de atracciones ruidosas y pintureras. Hay competiciones de diverso cariz que reúnen tanto a quienes allí viven durante el resto del año como a quienes acuden a divertirse en las señaladas fiestas: los hijos que marcharon a buscar la miel de la vida en otros lares, los amigos que han sido invitados o los veraneantes, es decir, esa especie formada por los visitantes asiduos que año tras año convierten los meses estivales en un hervidero.
Lo que siempre destaca en todos los programas de todas las fiestas de España es lo tradicional, que curiosamente constituye claro está la Tradición, y termina por constituir la columna vertebral de la vida y de la historia de los pueblos. En Navaleno, siguiendo precisamente la Tradición, se celebran misas solemnes al mediodía, -una dedicada a la Virgen y otra a San Roque-, y después, bajo un sol casi siempre de justicia, una desordenada procesión recorre las estrechas calles: primero van las banderas, pendones y estandartes, cada año más descoloridos; después van los pasos sobre los que se exhiben sendas imágenes de la Virgen y de San Roque, que han sido abrillantadas para la ocasión; esparcidos por aquí y por allá hacen el recorrido los mozos y no tan mozos del pueblo, unos entregados a la devoción y otros a la costumbre, pero todos convencidos de que ese acompañamiento constituye un ejercicio de condescendencia en el que nadie pasa factura a nadie; más atrás van las autoridades, las civiles que administran el Ayuntamiento y las religiosas que imperan desde la Iglesia; para amenizar y solemnizar la travesía, ahora que apenas quedan bandas de música uniformadas en los pueblos, una fanfarria improvisa dos o tres piezas para la ocasión que los festivos músicos interpretan con respeto.
Así es el acto central al que acuden los navalenenses ataviados con sus mejores galas: los hombres han descolgado sus trajes, han sacado de sus bolsillos las bolitas de alcanfor que perdurarán durante un año y otro, las mujeres descuelgan sus vestidos más lujosos, esos que compraron no para vestir sino para lucir, y así unos y otras se presentan en esos mediodías tan señalados en los que hay que acompañar a la Virgen y a San Roque. Ni los trajes ni los vestidos son obstáculo para bailar la jota ante las imágenes con mayor o menor agilidad y destreza, y culminar la danza con un “¡Viva!” y un gesto de satisfacción. Luego es la hora de los aperitivos, las miradas furtivas y los parabienes, cuando los hijos que marcharon intercambian saludos e informaciones, la ronda en que todos sonríen y se complacen porque han dejado en el transitorio olvido tantas cuitas y desgracias como siempre nos amenazan y, algunas veces, nos afectan.
Cada año me convierto en un observador aventajado. Ya son muchos los que me saludan como si fuera uno más, aunque yo me vaya de su lado justamente cuando las Fiestas hacen balance y la Virgen y el San Roque vuelven a la hornacina del Altar Mayor de la Iglesia. Me desean suerte y buena ventura, y yo les deseo felicidad a sabiendas de que el tiempo nos deparará a unos y otros un destino que quizás ya está escrito entre las nubes. Me gustan esos actos centrales de estas fiestas de Navaleno que sobreviven a la era tecnológica y a los avances cibernéticos; que ocupan el espacio virtual precisamente porque no han abandonado el espacio real y han combatido pacíficamente las imposiciones del desarrollo que dice obedecer a los designios del brutal progreso. Aún me siento concernido con la Humanidad, con los hombres y mujeres que están más cerca para que, sumando los resultados de todos los actos, el cómputo sea una Humanidad más solidaria. La Tradición viene en nuestro auxilio cada vez que la requerimos, y si somos capaces de leer en sus páginas sin fatigarnos demasiado, discerniremos fácilmente en ella cuáles son los vínculos comunes que nos convierten en personas, en “animales racionales”, -¡qué absurda definición!-, de la misma especie.
En medio de la solemnidad, cuando los mozos bailan la última jota de este año, frente a la fachada principal de la Iglesia, valoro la complicidad de los rostros satisfechos. Son gentes humildes que aún creen que hay hados, vírgenes y santos que intervienen en nuestras vidas y las preservan de males que acechan, que nos atemorizan y nos hacen timoratos y remilgosos. Frente a esa sencillez solo cabe que quienes dirigen los destinos de los ciudadanos desde los Gobiernos y las Instituciones Públicas la tengan en cuenta y actúen con responsabilidad, ejerciendo ese otro valor que nos acerca y nos compromete que es la fraternidad. No es ético que el Poder aproveche la humildad de los pueblerinos españoles, sus acendrados miedos, para imponer una forma de vida cada vez menos humana, cada vez menos justa e igualitaria. Porque también es la Tradición la que nos une, la que nos engarza en pos de un destino compartido. Cuando veo este Navaleno sencillo represento en mi mente todo aquello que me hace sentirme responsable de la felicidad de los otros, tanto como de la mía. Porque esta fiesta de Navaleno, noble y grande, se da de uno u otro modo en todos los pueblos de España, desde los pobos y aldeas gallegas hasta las almerienses, desde el caserío vasco hasta los pueblos de paredes encaladas y blancas gaditanos, desde las masías catalanas hasta los rincones más abandonados de las vegas extremeñas…Y, ¿por qué no?, allende todas las fronteras.
Observando la fiesta de este Navaleno trabajador, honesto y humilde, siento que la Humanidad toda requiere un cuidado y una perseverancia constantes que respete las tradiciones y las preserve de todos los riesgos que las acechan y quieren convertirlas en virtuales.

Fdo.  JOSU  MONTALBAN         

viernes, 3 de agosto de 2012

LA  RAZZIA  DEL  GOBIERNO  DEL  PP

De engaño, de fraude y de estafa ha sido acusado Mariano Rajoy después de tomar las medidas que ha tomado con la disculpa de que la crisis obliga a tomarlas. Todas las medidas, hábilmente enlazadas entre sí, constituyen todo un axioma que, por tanto, no requiere ningún tipo de demostración ni explicación. Para subrayar, más si cabe, el carácter axiomático de las medidas se ha permitido hacer afirmaciones en exceso arriesgadas, por ejemplo, “las medidas hacen daño a mucha gente pero no hay otra alternativa”. Ha debido pensar que para cuestionar su axioma está la oposición, los periodistas, tertulianos e intelectuales de izquierdas. No es nada equivocada su estrategia, es más, yo diría que es la única que puede utilizar conociendo sus inclinaciones naturales y su adscripción ideológica, por eso creo que quienes tachan de engaño, fraude o estafa su labor al frente del Gobierno, aún teniendo justificadas sus acusaciones, incurren en una sencilla culpa de candidez extrema.
En todo caso habría engañado cuando mostró un programa electoral que no contenía tales medidas. Debo reconocer que no he leído el programa electoral con el que el PP se presentó a las Elecciones del 20-N que le dieron la mayoría absoluta. La hubiera logrado incluso sin programa electoral, porque su estrategia estuvo sustentada en su labor de oposición a Zapatero entre el 2008 y el 2011, y en la crisis económica y financiera imperante que, hábilmente manipulada, le dejaba el camino expedito a la Moncloa. No sirve de nada ahora diseccionar la actitud mostrada por el PP durante los últimos años del Gobierno del PSOE, pero basta con leer e interpretar el balance de sus ocho meses de Gobierno para concluir que no han frenado ni uno solo de los índices negativos que delataban nuestros problemas, sino que los han acelerado. La prima de riesgo casi se ha duplicado y el abultado desempleo de Noviembre de 2011 se ha abultado aún más. La confianza de Europa y de los Mercados hacia España, que se presentaba tan devaluada cuando gobernaba Zapatero, se ha quebrado más aún. ¿Qué conclusión se puede sacar? Sin embargo, la coartada permanece: todo es consecuencia de la herencia recibida.
No solo yo, casi nadie leyó el programa electoral del PP. Peor aún, creo que casi nadie lee los programas electorales de ninguna formación política, porque el paso del tiempo también sirve para demostrar que hay vicios y carencias demasiado acendrados en los partidos, lo que les lleva a obrar casi siempre del mismo modo. Salvo aisladas promesas cuyo cumplimiento es seguido por los más directamente afectados, que se hacen con solemnidad y con fines muy concretos y puramente electorales, el programa electoral constituye un rosario de intenciones demasiado difusas, que no deben dejar fisuras por las que se puedan colar las críticas de los adversarios. Los nuevos tiempos deberán llevarnos a resolver estas taras, máxime en estos tiempos en que la credibilidad de los partidos políticos es tan baja. Y lo peor de todo es que ese comportamiento de los partidos ha culminado en la desvalorización de la Política, de la mano de un buen número de políticos sin vocación de tal, siempre dispuestos a las corruptelas y a la corrupción. Todo esto ha llevado a la escasísima valoración que los ciudadanos conceden a la clase política.
No obstante, es urgente que llegue el tiempo en que los ciudadanos conozcan el auténtico sentido de los partidos políticos. Lo que define a un partido político, y le infunde una razón de ser, no es el programa electoral con que se presenta a cada elección, sino su sustrato ideológico. Comunismo, socialismo, socialdemocracia, liberalismo, democracia cristiana o, incluso, fascismo, no son palabras huecas, tienen un significado en sí mismas, de modo que nadie entendería determinadas acciones ejecutadas por quien ostenta una ideología que no las identificada aplicando los principios y valores en que se sustenta. Aquí vuelvo a enganchar con el comienzo de este artículo, porque para mí no constituye ningún engaño, fraude o estafa que el Gobierno de Rajoy haya infligido todos los sacrificios a las clases media y baja, además de que se haya afanado en reducir los Presupuestos que estaban destinados a sufragar las políticas de carácter social. Desde que el PP ganó las Elecciones se sabía que se iba a resentir el Estado Social de Bienestar, que el Estado en sí se enflaquecería mediante la tradicional estrategia de la derecha consistente en la privatización de infraestructuras y servicios, cuyo fin último y primordial siempre es transferir los fondos públicos hacia las economías privadas. Lo mismo cabe decir del riesgo que sufriría nuestro entramado institucional y la consolidación de la España Autonómica.
¿A quién debe extrañar que el Gobierno del PP haya aprobado la Reforma Laboral última? ¿No es el PP el partido de las clases altas, a las que pertenecen los empresarios y los más acaudalados? Por tanto, ¿a quién puede ahora asustar que todas las medidas contenidas en la Reforma tiendan a favorecer a los empresarios en detrimento de los trabajadores? ¿A quién le extraña que la negociación colectiva esté como el agua en una cesta, poniendo en peligro incluso la vigencia de los convenios ya firmados? ¿A quién le extraña que el PP haya facilitado que los empresarios hagan en todo momento con sus obreros lo conveniente en lugar de lo convenido? Y si a muy pocos pueden extrañar estas cosas queda claro que el auténtico pecado del PP es un pecado de omisión. Puede ser que muchas de las medidas tomadas no estuvieran escritas en su programa electoral, -en algunos casos había plasmado otras medidas que podían ser interpretadas como contrarias-, pero solo un necio será capaz de asegurar que no les creía predispuestos a tomarlas en cuanto se les presentara la ocasión. ¿Alguien dudaba de que antes de poner un impuesto a las grandes fortunas subirían de forma escandalosa el IVA? ¿Alguien dudaba de que, necesitando financiar los servicios sociales o sanitarios, iban a apostar por el copago o la eliminación de servicios antes que aumentar los impuestos directos a los más ricos? Quien dudara de estas cosas es un cándido.
Ahora, con la disculpa de que Europa lo reclama así están concediendo marchamo de necesarias e inevitables a las medidas que corresponden fielmente a su ideario, poco basado en ideas y mucho más fundamentado en intereses. Aunque la derecha española ha puesto sumo interés en conformar una clase media muy amplia y desideologizada, para traficar con los votos a su favor, cuando llegan tiempos de flagrante escasez como los actuales, enseña sus auténticas intenciones siempre encaminadas a poner todas las estructuras del Estado al servicio del Capital y de los capitalistas.
Es posible que sean bastantes los que votaron al PP y ahora se sienten engañados o estafados, -quizás porque les votaron sin conocerlos bien, solo para huir del último periplo socialista y atizados por los rigores de la crisis-, pero no cabe otra respuesta ante ellos que desear que esta razzia del PP dure cuanto menos tiempo y provoque cuantos menos destrozos. Sí, he utilizado el término razzia a sabiendas de que he elegido el término correcto. Al fin y al cabo una razzia se hacía para obtener el botín correspondiente, pero también para capturar esclavos, practicar la limpieza clasista o étnica o religiosa y lograr la intimidación del enemigo. Así que, más que una estafa, se ha tratado de una razzia. Sería bueno, ante esta situación tan desequilibrada en detrimento de la dignidad de todos, que la izquierda avanzara con dos objetivos simultáneos y encadenados: volver a prestigiar a la Política para que los ciudadanos la contemplen sin recelo, y favorecer que sea la Política la que sirva para devolver la dignidad que han ido perdiendo también los ciudadanos tras los diabólicos escarceos del Gobierno del PP.
Fdo.  JOSU MONTALBAN     

lunes, 30 de julio de 2012

LA SOBERBIA DEL PP


LA  SOBERBIA  DEL  PP

Cuando Rajoy explicaba en la Tribuna las medidas que va a imponer a todos los españoles, en extremo restrictivas de derechos, en extremo coartadoras de espacios de libertad de los ciudadanos, los diputados y diputadas del PP prorrumpieron en aplausos mientras dirigían sus semblantes cómplices hacia su jefe. Algunos de ellos han dicho después que si actuaron de ese modo fue porque estaban escuchando palabras malsonantes, encolerizadas, procedentes de los diputados de los demás grupos. ¿Qué esperaban? ¿Acaso se puede reaccionar ante una pérdida de derechos tan flagrante con un “córcholis” o un “cáspita”? Lo cierto es que Rajoy retornó a su escaño y escuchó una clamorosa ovación.
Una de dos, o no habían escuchado todas sus palabras o son unos descarados de tomo y lomo. Porque Rajoy, entre hachazo y hachazo, había dicho que no le gustaban aquellas propuestas, como para fortalecer la inevitabilidad que le había llevado a tomarlas: “Las tengo que tomar aunque sea yo el primero al que no le gusta hacerlo”. Pero los suyos asistieron complacidos a esa retahíla de despropósitos. Que los funcionarios van a cobrar una paga menos: aplauso. Que los parados van a cobrar menos subsidio y durante menos tiempo: aplauso. Que las personas dependientes van a dejar de ser asistidas por un acompañante que les ayude a vivir con dignidad: aplauso. Que los partidos políticos, armazón insustituible de la democracia, van a percibir ayudas del Estado menos cuantiosas hasta poner en riesgo su existencia: aplauso. Que los trabajadores van a verse más desasistidos por la rebaja importante de las ayudas económicas a las organizaciones sindicales que les representan y defienden: aplauso. Que los jóvenes van a tener más dificultades para acceder a una beca, y para mantenerla posteriormente: aplauso. Que los artículos de primera necesidad van a ser más caros porque se les va a aplicar un IVA más alto: aplauso. Que ya no va a haber desgravación alguna por la compra de algo tan básico como la vivienda: aplauso.
Nada de discriminar entre unas medidas y otras para calibrar la intensidad del aplauso. El Congreso de los Diputados se convirtió en una especie de tienda de las de “todo a cien”. Todo por un aplauso. Y como Rajoy les dijera, textualmente, que “no hay más para escoger”, volvieron a aplaudir. ¿Qué aplaudían entonces? Tiene muy poco mérito escoger lo único que existe luego, ¿qué aplaudieron? Quizás la estulticia y la cobardía de su Presidente.
La ovación final de quienes contemplaban al decidor con rostros condescendientes tuvo su broche en un “¡Qué se jodan!”, dirigido a los afectados por los recortes, prununciado por una mujer millonaria y agraciada en cuanto a su belleza, claro está que hablamos de su belleza exterior, que no interior. Estas fueron, más o menos, las secuencias de la gran muestra de soberbia exhibida hace muy pocos días por el PP en el templo de la Democracia española, que es el Congreso de los Diputados. Tras un ataque contra los más humildes, las manos que aplaudieron solo pueden corresponder a soberbios desalmados, gentes que se sienten ungidas por los óleos de los privilegiados, de los elegidos. ¡Había que ver sus rostros complacidos y satisfechos, sus semblantes sonrientes ante la afrenta que acababan de perpetrar! Me pregunto si hay alguno de aquellos 190 diputados del PP que procede de padres pobres y humildes que se desvivieron por proveerles de estudios y de medios para pasar a formar parte de la clase de los ricos y aventajados. Seguro que sí. ¿Qué estaban pensando esos mientras aplaudían? ¿Acaso no han sido capaces de encarnar en sus propios padres a quienes hoy ya se sienten afectados por las terribles medidas, atemorizados y asustados ante el futuro que tienen ante ellos?
Ciertamente, las medidas son atroces, pero lo más brutal es la soberbia con que las aceptan y las aplauden los hombres y mujeres del PP. Porque Rajoy miente a sabiendas: no son inevitables porque no son las únicas que se pueden escoger. Sólo son “únicas” para sus conciencias clasistas y sometidas a sus exclusivos intereses. Y esa soberbia alcanza sus máximas cotas cuando los dirigentes del PP llaman a sus militantes menos señalados a “mantener la cabeza muy alta y salir a la calle con la cabeza enarbolada”, cuando se incita a los más sencillos de sus partidarios a “no avergonzarse” por participar de esas ruines decisiones. Claro, lo vergonzoso fue la actitud de los Diputados del PP desbordándose en aplausos. Solo hubiera faltado que la misma que había voceado aquel “¡que se jodan!” dirigido a los parados, hubiera sacado una oreja de toro de su bolso de piel, se hubiera calado un sombrero de fieltro negro y ala ancha, y se la hubiera entregado al flamante Rajoy, acompañando el acto con un abrazo y una sonrisa.
¡Estimados lectores: perdonadme que haya intentado prender una sonrisa en el corazón de la tragedia!.
NOTA FINAL: Nunca entendí bien que se aplaudiese en el Congreso de los Diputados, mientras fui diputado. Aplaudí alguna vez, pero evité el aplauso en la mayoría de las ocasiones. Pero recuerdo que cuando el Gobierno de Rodríguez Zapatero tomó medidas restrictivas, que podían afectar a algunos derechos conquistados por los ciudadanos a costa de empeños denodados, los diputados socialistas no aplaudimos. Están las grabaciones para atestiguarlo,…para demostrar, entre otras cosas que los socialistas no tenemos casi nada que ver con la soberbia derecha española.

Fdo.  JOSU  MONTALBAN        

martes, 24 de julio de 2012

ASPECTOS  POSITIVOS  DE  LA  INMIGRACIÓN

Ya puede dormir tranquilo Basagoiti, -y sus acólitos del PP-, porque parece que se está cumpliendo su deseo, resumido en su lapidaria frase “primero los de casa”. Poco antes, los populares del Ayuntamiento de Bilbao habían buzoneado una misiva en la capital bilbaína en la que daban a entender que los inmigrantes se beneficiaban de privilegios a los que no tenían acceso “los de casa”. Supongo que en los barrios bilbaínos más humildes serían bastantes los inmigrantes que leyeron aquella misiva que contenían tantas falsedades como desvergüenzas. Pues, ya está, los hados han escuchado a Basagoiti y las cifras empiezan a mostrar una deriva que satisfará a la reaccionaria derecha.

El paro de los inmigrantes se ha disparado en Euskadi, ahora es del 34,3%, es decir, el triple que el paro de los autóctonos. En este sentido la insaciabilidad de la derecha es desmesurada y aún pensarán que se puede dar otra vuelta de tuerca. No será extraño que cualquier día salgan con otra boutade del tipo de “mientras haya un solo autóctono parado no debe haber un solo inmigrante trabajando”. Puede ser que sean capaces de decir lo que piensan, a pesar de que cuando uno se asoma a los barrios ricos, como Neguri, ve salir de las haciendas a inmigrantes que llevan a los niños al colegio, o tiran de las sillas de ruedas sobre las que van los ancianos; a pesar también de que cuando uno mira hacia las mansiones ve a través de las ventanas cómo trajinan las muchachas inmigrantes en las labores de limpieza y mantenimiento de los hogares. Esta imagen se repite en las ciudades, en las zonas en que residen las clases medias y altas.

Esta situación de los inmigrantes lleva añadidas una buena cadena de consecuencias, todas ellas negativas, para el colectivo citado. La crisis ha incidido de modo brutal en ellos, porque el soporte familiar apenas les protege, -muchos de ellos/as viven aquí solos mientras sus familias permanecen en sus países de origen-, y porque mientras han trabajado lo han hecho en condiciones de precariedad, cuando no en la economía sumergida. Plasmado en números resulta que los parados extranjeros suponen el 13,3% de los parados a nivel nacional, pero su participación en el gasto por prestaciones de desempleo solo es del 9,7%. Si la correspondencia fuera lineal y lógica no se produciría un desfase de casi un 4% en el montante cobrado. Hay otra consecuencia fatal para el inmigrante desempleado, cual es que les convierte en “irregulares”, dado que no pueden renovar su permiso de trabajo, pudiendo ser expulsados de España.

Frente al mensaje subliminal de la derecha, que traslada a los atribulados ciudadanos que la presencia de los inmigrantes pone en riesgo su acceso al empleo y la suficiencia del gasto en ayudas sociales, es preciso exponer los aspectos positivos de dicha presencia entre nosotros. En la era del envejecimiento de la población las mujeres inmigrantes han aumentado la natalidad dentro de su colectivo en un 3,4%, mientras la natalidad general en Euskadi ha caído en un 3,3%. En lo económico las mujeres inmigrantes han aportado a la sociedad vasca mucho más que lo que han recibido. Un estudio elaborado por Emakunde así lo certifica: las mujeres inmigrantes generan el 1,7% de la renta total del País Vasco. Las aportaciones fiscales alcanzan unos 224,1 millones de euros, cantidad muy superior a los ingresos que perciben como prestaciones al desempleo y ayudas sociales, que solo llega a los 142,3 millones de euros. A estas cifras cabe añadir que también consumen, ellas y sus familias ( y así aportan su granito de arena a la activación de nuestra Economía ), y que su consumo ha generado ingresos por IVA de 45,2 millones de euros. El informe de Emakunde es contundente, y concluye en tres frases muy concretas de su Directora María Silvestre: “Las inmigrantes han paliado el grave problema del envejecimiento. Las mujeres extranjeras generan renta y riqueza. La presencia de latinoamericanas responde bien a las necesidades de la sociedad vasca”.

Recientemente la Consejera de Empleo y Asuntos Sociales, Gema Zabaleta, afirmó que la motivación de los inmigrantes para recalar entre nosotros es el trabajo. Sólo unos pocos acuden siguiendo ese mal llamado “efecto llamada”, para captar ayudas económicas. LO hizo en la presentación del “Pacto Social por la Inmigración en Euskadi”, que no responde al simple capricho de la responsable política, sino que ha sido elaborado por una comisión plural de personas integrada por filósofos, sociólogos, profesores universitarios, escritores, abogados, fiscales, y demás personas elegidas por su posibilidad de aportar luz, mucho más que por adscripciones políticas partidistas. Por so contenido y por el tono empleado en el texto del Pacto  deberá llegar a todos los centros escolares y universitarios, más aún, debiera llegar a todos los hogares.

Hay una frase contundente que marca las intenciones de quienes han elaborado el texto y conduce a los lectores a la senda de humanidad desde la que debe ser abordado el fenómeno de la inmigración: “No abordamos el fenómeno de la inmigración en términos utilitaristas, sino en términos de humanidad y de justicia. Nos inspira la perspectiva de la Declaración Universal de Derechos Humanos y el convencimiento de que todos los derechos recogidos en ella son patrimonio de todas y cada una de las personas”. Y es que hay gentes, entre los autóctonos, que creen que los inmigrantes no son personas como ellas, y como tal les tratan, que no les asisten todos los derechos, de tal modo lo creen que agigantan los posibles “riesgos” que comporta su llegada y minimizan sus efectos positivos. Lo cierto es que la sociedad vasca es más diversa con ellos y, por tanto, más rica. Nos hicieron más ricos quienes llegaron desde otros lugares de España a trabajar a nuestras minas y nuestras fábricas, del mismo modo que nos hacen más ricos quienes ahora llegan desde más allá de las viejas fronteras, o allende los océanos. También los vascos emigrantes han enriquecido cultural, económica y socialmente a las sociedades que les han acogido.

Si les remito a los textos del Pacto Social por la Inmigración es porque se trata de un bello texto, que lima las rencillas que puedan producirse entre los favorables o los detractores de la inmigración, porque lleva a un terreno de condescendencia donde la convivencia entre todos, por muy diferentes que podamos ser, encuentra muchas facilidades. Está basado en principios y valores indiscutibles y marca caminos que resultan tan fáciles de recorrer que se muestran placenteros. Con estas sencillas aportaciones solo intento llamar la atención para que busquemos su fuente argumental con la avidez de los sedientos de armonía y convivencia. Y llamo a que lo lean con la máxima atención al Señor Basagoiti y los suyos para que esa “casa” en la que viven, según él, los “primeros” (y los únicos) que han de recibir ayudas, abra sus puertas y ventanas para llenarse de luz y de humanidad.

Por eso, y para eso, trascribo para terminar el último párrafo del referido Pacto, -cuyo subtítulo es “Un compromiso común por la convivencia”-: “La inmigración y las nuevas diversidades que la acompañan debe ser una oportunidad y un incentivo para volver a pensar, colectivamente, la sociedad vasca que queremos para todos nosotros y para las futuras generaciones. Si acertamos hoy con los compromisos que adoptemos y con las decisiones que tomemos estaremos poniendo las bases para un futuro mejor”.

Fdo.  JOSU  MONTALBAN    

martes, 17 de julio de 2012

LA  CAZA  DEL  VOTO  EN  EUSKADI. ¡SE ABRE LA VEDA!
Ya estamos en campaña electoral en Euskadi. A pesar de que por activa y por pasiva el Lehendakari Patxi López haya anunciado que las Elecciones serán en la fecha prevista, en Marzo de 2013, los partidos políticos se han apresurado a actuar como si las elecciones fueran a ser ya. Resulta absurda esta prisa por aventurar, por hacer conjeturas, por meterse en la cabeza de Patxi López o por suplantarle.
No solo en el ámbito político de los partidos, también hay grupos de presión que aportan su grano de arena en este desaguisado en el que solo el Lehendakari mantiene la templanza y está a lo que debe de estar un gobernante: a gobernar. Los otros aspirantes a ocupar el sillón de Ajuria Enea están, sobre todo, a intentar que fracasen todas las iniciativas presentadas por el equipo del Lehendakari. Se trata de un comportamiento irresponsable que convierte la acción política en un instrumento exclusivo de conquista del poder en lugar de un ejercicio noble destinado a incrementar el bienestar de los vascos y las vascas en estos tiempos de despiadada crisis.
La campanada de salida la quiso dar el PP vasco cuando retiró todos los apoyos al Lehendakari. La razón esgrimida fue tan peregrina como decir que el Gobierno Vasco, con sus políticas de apoyo a la Sociedad del Bienestar, estaba haciendo oposición al gobierno de Mariano Rajoy. Curioso argumento si tenemos en cuenta que la situación del País Vasco es sensiblemente diferente a la del resto de España: más de diez puntos menos de desempleo, economía más saneada (o bastante menos precaria que en España), entramado financiero suficiente, mayores dosis de paz social y política, etc. Pero Basagoiti prefirió entonces desacreditar a Patxi López y dejarle solo. ¿Acaso las medidas “inevitables” tomadas por Rajoy también eran “inevitables” en una Euskadi con diferentes características? ¿Acaso las políticas propuestas por Patxi López, de defensa del bienestar, amortiguando los efectos perniciosos de la crisis y atenuando los rigores de los más necesitados no convencieron a Basagoiti? Tal debe ser, no en vano Rajoy, -que siempre justificó sus potentes recortes sociales con el término “inevitables”-, pasó a decir ante las autoridades europeas que habían rescatado su sistema financiero maltrecho, que las reformas respondían a su “convencimiento más profundo”. O sea, que el “convencimiento” de Rajoy tuvo su antecedente en el de Basagoiti.

Roto el acuerdo PSE-PP se desataron las especulaciones. El PNV se apresuró a buscar un candidato a Lehendakari y, como no lo encontró al modo tradicional suyo, se saltó reglas y costumbres para nombrar al mismísimo Urkullu. El PNV siempre había criticado a los partidos en los que se hace coincidir a la máxima jerarquía del partido con el candidato a Lehendakari, pero esta vez se ha visto obligado a hacer lo mismo, pero no con la naturalidad de quien serenamente elige una de las varias posibilidades que tiene a su alcance, sino para no descuajeringarse en unas luchas intestinas que empiezan a sugerir que son la sintomatología de un mal crónico desde que Arzallus e Ibarretxe se empeñaron en convertir al PNV en el agente de gala de la secesión vasca. La prisa del PNV por llegar a Ajuria Enea es enfermiza, aunque justificada por la rabia acumulada tras cuatro años de ausencia del Gobierno.
La Izquierda Abertzale (IA) también ha sentido la prisa. Sus ansias liberadoras, hasta hace poco afirmadas en la violencia terrorista de ETA, se apoyan ahora en una impostura sin límites. Su vagabundeo en un firmamento de siglas tan diversas como significativas de quien vive huyendo de sí mismo, parece aplacarse ahora que SORTU ha sido legalizada. Es curioso que, ahora que SORTU es una palabra que puede pegarse en las paredes, vayan a ir con otro nombre (EHBildu) que sólo ellos gobiernan y manipulan aunque se trata de una coalición de formaciones. Sí, la verdad es que quizás estén pagando un tributo, miserable por lo escueto, a las formaciones democráticas que se han llevado por delante, -EA, Alternatiba, Aralar-, dejándolas aún tener algún vestigio de su presencia, pero todo hace prever que la IA ha llegado sin haberse renovado ni un ápice. Sí, se han renovado en lo más funesto, por ejemplo, su candidata Mintegi no permitió preguntas a los periodistas cuando fue presentada en sociedad, y ella misma se ha permitido cuestionar la figura de Otegi para respaldar la suya propia, cosa curiosa en quien nunca ha rehuido la visita y apoyo a presos etarras de la calaña de De Juana Chaos.
Conviene hacer algunas aportaciones ante este nuevo tiempo, tras la derrota de ETA, porque ha marcado claramente la acción del Gobierno de Patxi López. La espantada de Basagoiti y del PP vasco constituye una irresponsabilidad gratuita, porque la lucha por la normalización en Euskadi fue una de las razones más potentes del gobierno constitucionalista PSE-PP, ¿cabe pues este abandono cuando aún estamos envueltos los vascos en debates intrincados y en revisiones de cuentas aún no resueltas? La candidata de la IA ha usado para su presentación un lugar emblemático, -el Hotel Carlton de Bilbao-, para recordar que allí tuvo su sede el Gobierno Vasco de José Antonio Aguirre durante la Guerra Civil. También en este detalle se basa su desvergüenza, porque aquel fue un Gobierno de emergencia, fundamentado en un Estatuto de idéntica condición, y fue un Gobierno en el que estuvieron presentes todos los partidos y formaciones políticas que existían entonces. ¿Va a ser lo mismo en los próximos tiempos? ¿Es esa la disposición de EHBildu? Más aún, en el año 36 no existía ETA, que sigue siendo quien tutela a la candidata Mintegi, incapaz de desmarcarse de su ámbito.
Como va a rezar el slogan de la IA, es “tiempo de soluciones”. Contiene una palabra que mueve muchos interrogantes. ¿Qué tenemos que solucionar? Los problemas suelen tener enunciados bien sencillos. Cualquier vasco, alrededor de una suculenta mesa, encuentra soluciones al incontenible problema vasco. Conforme se va consumiendo el vino, o el txakoli, dichas soluciones son más o menos drásticas, pero son siempre sencillas. En las mesas del debate político, las cosas se complican. Por eso los vascos de bien siempre hemos tenido en cuenta lo fundamental: en ausencia de violencia y terrorismo toda reivindicación es posible y admisible. Una simple vindicación es irrefutable: la del derecho a la vida como paso previo a la reflexión de las soluciones. Pues bien, la candidata abertzale puso una envenenada guinda: “si alguien piensa que la paz es solo la ausencia de ETA, se equivoca”. ¿Qué es si no? ¿Quién ha impedido la paz si no ha sido ETA?
Queda poco atrezzo que añadir a este escenario. Los grupos económicos de presión también han puesto el grano de arena por alusiones. Los empresarios vascos han pedido adelanto electoral con el argumento de que necesitamos  un gobierno fuerte en Euskadi. ¿Cabe más fortaleza que la mostrada por el Lehendakari Patxi López cuando ha reclamado una revisión de las políticas fiscales para hacer más justa la sociedad y mantener el gasto social? Tal vez lo que reclama la patronal vasca sea un gobierno “fuerte en la defensa de sus intereses (de la patronal)”, pues las afirmaciones del Presidente fueron hechas pocos días después de que otro alto cargo de su Organización anunciara que iban a aplicar en Euskadi todo lo que la Reforma Laboral aprobada por el PP les permitiera.
Algo se puede añadir sobre el comportamiento de los medios de comunicación, cuyas adscripciones a partidos, ideologías y sensibilidades son tan esenciales en Euskadi. Es evidente que quienes leen las páginas políticas, sociales y económicas en los medios vascos sabe lo que tiene entre sus manos. Los intereses de cada cual residen entremezclados en los renglones. El nacionalismo y el abertzalismo tienen sus propios instrumentos de información. El constitucionalismo también los tiene, aunque con slogans mitigados y difusos. El poder económico también tiene sus engalanadas tribunas. Solo las capas menos acomodadas viven huérfanas de apoyos, total, no leen los periódicos ni visitan las páginas de los diarios digitales.
En este escenario preelectoral que alimentan casi todos, acuciados por su prisa por degustar las mieles del poder, resulta placentero que Patxi López se muestre dispuesto a seguir en su lucha por mantener las políticas sociales en Euskadi, y seguir apuntalando la dignidad recuperada después de que la paz sea un bien impagable para todos los vascos y las vascas.

Fdo.  JOSU MONTALBAN           

domingo, 8 de julio de 2012

MI "NO" AL ADELANTO ELECTORAL EN EUSKADI



Solo hay dos situaciones o circunstancias que llevan a la celebración de Elecciones Autonómicas: que venza completamente el tiempo de la Legislatura o la voluntad expresa del Lehendakari. Cada legislatura tiene una duración de cuatro años, y solo una moción de censura puede acabarla antes de tiempo sin que medie la voluntad del lehendakari. La voluntad del Lehendakari obedece, como todas las voluntades, a cuestiones que son imponderables para los otros. Las especulaciones de los ciudadanos, siempre fundamentadas en reflexiones particulares, suelen obedecer al intento descarado de doblegar esa voluntad. Cuando dichas especulaciones proceden de los contrincantes políticos o de grupos de presión, incluidos los mediáticos, la pretensión de doblegar la voluntad incluye además la dimensión coercitiva, toda vez que tiene un importante componente de acoso, a veces despiadado, de dicha voluntad. Tal ha sido la situación hace bien poco, pero la voluntad del actual Lehendakari no parece quebrada, lo cual dice mucho a favor de Patxi López.

¿Es necesario un adelanto electoral? Quien lo proponga tendrá que explicar por qué, pero deberá explicar además qué papel quiere jugar en el nuevo tiempo, y hasta dónde está dispuesto a colaborar para que se cumpla la normalidad. Lo normal es que los Gobiernos duren los cuatro años que dura una Legislatura. Cualquier espantada antes de tiempo debe ser explicada con mucho detalle, pero cualquier extorsión que tenga como objetivo forzar un adelanto electoral también debe ser explicada al detalle para que los ciudadanos, -a la vez, votantes-, sepan a qué atenerse el día de las urnas. Ha habido experiencias muy concretas en las que el adelanto electoral no ha favorecido ninguna mejora para la vida de los ciudadanos, aunque haya logrado el objetivo artero y oculto, perseguido por los interesados en él, que casi siempre es castigar al Gobierno para provocar la victoria del otro. Sirva como ejemplo el caso español en que a un “desacreditado” Zapatero, vapuleado desde los más procaces rincones de la derecha española, le ha sustituido un Rajoy, dotado de mayoría absoluta, que ha logrado en poco más de seis meses duplicar la prima de riesgo, acrecentar la crisis y el paro, provocar un rescate-intervención financiero que desbarata el futuro de España para bastante tiempo y, lo que es peor, destruir el Estado social de Bienestar que tanto costó construir tras la recuperación democrática.

No voy a ser yo quien diga a Patxi López lo que tiene que hacer, porque le respeto tanto como le admiro. Además no lo haré porque tengo el deber y la misión de protegerle en el desarrollo de este proyecto socialista para Euskadi que los dos deseamos culminar. Sí, he dicho bien: culminar. Porque es precisamente su compromiso con el proyecto socialista lo que ha llevado a las fuerzas políticas vascas a arremeter pidiendo el adelanto. El abandono de la derecha neoliberal del PP de los apoyos que tenía comprometidos con el Gobierno Vasco, tuvo su detonante en la negativa de López a asumir las antisociales y antihumanas medidas aprobadas por Rajoy. El empeño de los conservadores del PNV en debilitar al Gobierno y al Lehendakari también tiene que ver con las propuestas progresistas esbozadas por el Lehendakari  en relación con la necesidad de servirnos del Concierto Económico, y de sus posibilidades, para implantar una política fiscal más rigurosa y útil. Si a estos ataques provenientes de los partidos políticos añadimos los empellones que vienen a través del poder mediático más conservador y de los grupos de presión de carácter económico, -empresarios, profesionales liberales, etc-, ya tenemos definidas todas las batallas, e incluso la guerra.

Y nadie puede afirmar, refiriéndose a la política desarrollada por el Gobierno Vasco, que se trata de un socialismo áspero ni montaraz. Muy al contrario, se trata de una socialdemocracia tenue, acorde con los rigores del tiempo en que vivimos, eso sí, comprometida con quienes más necesitan, que preservará las políticas sociales, la sanidad y la educación como tesoros que la sociedad fue conquistando con muchísimo esfuerzo. La convivencia, que en Euskadi es ahora un bien preciado a favorecer tras tantos años de terrorismo etarra, también tiene que ver con las condiciones sociales y económicas en que vivan los vascos. No es admisible que las desigualdades inherentes al sistema capitalista que tutela a Europa y a la mayor parte del Mundo, se vean acrecentadas por las políticas que desarrollan las instituciones más cercanas a los ciudadanos. También en Euskadi hay desequilibrios: demasiadas personas viven bajo el umbral de la pobreza. ¿Habremos de desatenderlas amparadas en que la crisis exige esfuerzos de “todos”? Ahí está uno de los meollos importantes de las peticiones de adelanto electoral: conseguir que la crisis consigue su ansiado efecto colateral abriendo paso al capitalismo más injusto y desvergonzado.

Y bien, como en todo Gobierno, ha habido lagunas y errores, algunos de ellos como consecuencia de un entramado institucional, -Gobiernos Central y Autonómico, Diputaciones Forales, Ayuntamientos-, demasiado celosos de sus funciones y más preocupados en la lucha partidista que en gobernar con eficacia pensando en los ciudadanos más necesitados. Ante el balance positivo y el tiempo delicado en que vivimos será bueno infundir serenidad, también al Gobierno Vasco, y no inquietar con apocalípticas previsiones de las que ya huye hasta la canciller Merkel. No es bueno un adelanto electoral por una razón fundamental: igual que un kilo son 1000 gramos y no 960 gramos, una Legislatura son cuatro años y no tres años y nueve meses, como algunos quieren que sea. Por cierto, quienes reclaman adelanto electoral, entre otras razones porque preven dificultades para la aprobación del Presupuesto del 2013 debieran tomar nota: el PP y sus agentes mediáticos y económicos consiguieron adelantar en cinco meses las Elecciones Generales, pero Rajoy (mayoría absoluta) demoró la aprobación del Presupuesto hasta Marzo del año siguiente. Por todo lo que he dicho, creo conveniente que no se produzca un adelanto electoral.

Convendría, eso sí, que no mostraran tanta prisa los nacionalistas; que mostraran menos deslealtad y más humanidad los ultraliberales del PP; que fueran algo más discretos  los grupos de presión cuando expresan sus desatadas preferencias; y mucho rigor en el poder mediático cuando ejerce su importantísima función informadora. Esto y que le asistan la cordura y la firmeza a Patxi López para preservar su voluntad de avatares y circunstancias interesadas o infundadas.

FDO.   JOSU  MONTALBAN

miércoles, 27 de junio de 2012


LA SONRISA DE HB

Ya está otra vez en la pista HB. Se llame como se llame; haya pasado por vicisitudes de todo tipo; haya sorteado con más o menos habilidad todos los escollos que ella misma creaba para poder sustentar su discurso victimista; esta es la vieja HB. Basta con observar la fotografía de la comparecencia en la Sala del Museo de la Ciencia de San Sebastián tras la legalización de SORTU. La vieja guardia al frente. Quienes prestaron el rostro cada vez que fue necesario validar con nuevos nombres la estrategia de la vieja HB, no han estado en la primera fila porque solo fueron objetos del mismo decorado, jarrones chinos que ahora estorban, súbditos supeditados a un estalinismo implacable.

Estoy contento de que hayan recuperado la alegría. Ahora sonríen. Es bueno que lo hagan porque la sonrisa es una buena simiente para que no les vuelva la maldad. Los malos no suelen ser capaces de retener la sonrisa en sus rostros durante demasiado tiempo porque la envidia y el rencor que les caracteriza les agría el semblante. Ahora necesitan atraer a las gentes, porque todos los esfuerzos de impostura que han querido imponer para vulnerar la legalidad y rodearla, solo les han servido para convencerse de que la Democracia, a la que pretendieron desacreditar y destruir, se ha mostrado suficientemente sólida: para derrotar a ETA y para doblegar la irreductibilidad de sus cómplices de HB. Ya han puesto en marcha su equipo de imagen pública. Los asesores, con los que seguramente cuenta, les han urgido que tienen que sonreír, que no se trata de compartir sonrisas entre ellos sino que deben regalar sonrisas, por eso en la comparecencia sonríen, sobre todo los de la primera fila, regalando esa muestra remisa de alegría a quienes les hayan visto desde sus casas a través del televisor.

Ahora tendrán que demostrar bastantes cosas: que son humanos, hasta qué punto están dispuestos a ser éticos, en qué medida van a preservar sus comportamientos para que sean legales, de qué modo van a practicar la democracia. Porque, a pesar de sus sonrisas, nada de todo esto han demostrado aún. Ciertamente su aspecto exterior es de humanos pero su imperturbabilidad ante los cadáveres de los asesinados por ETA nos hizo testigos de su inhumanidad. Ahora que ETA no va a ejecutar a más inocentes no tendremos oportunidad de comprobar si se sienten contritos o no. He oído decir a un “pensador” de la Izquierda Abertzale (IA), que opinaba en un programa televisivo, que los etarras convertían a sus víctimas en objetos en sus conciencias, y que una vez conseguido ese objetivo ya tenían a su alcance ejecutarlos sin sufrir internamente por hacerlo. Si fuera siquiera aproximada a la realidad esta reflexión habrá que convenir que han perdido su condición humana los terroristas, y que la tienen (o ha tenido) prácticamente perdida sus cómplices. Por eso, a nadie debe extrañar que reclamemos muestras de arrepentimiento y peticiones de perdón más ostensibles que un mero comunicado de abandono del terrorismo. O de apuesta por las vías pacíficas por parte de la IA.

¿Hasta dónde están dispuestos a ser éticos? La apuesta por las vías políticas ha estado basada en un utilitarismo egoísta. La timidez con la que la IA se ha pronunciado, -solamente acompañada por algún temeroso “ETA nos perjudica”-, ha mostrado claramente que lo que ha primado ha sido poner la utilidad de tal medida por delante de cualquier otra consideración. Es el utilitarismo el que ha llevado a querer mostrar el terrorismo como una práctica, -perversa, claro-, englobada en un concepto mucho más general: la violencia. Es verdad que la violencia no comporta ningún resultado apetecible, pero cada una de las actuaciones o comportamientos que pueden ser considerados como violentos, deben ser analizados de modo diferente. El terrorismo de ETA, que se apoyó en las hordas de exaltados que vociferaban, pintaban slogans amenazantes en las paredes y acudían a proferir exabruptos ante las casas de políticos, empresarios, policías, etc, no solo mató a inocentes sino que tuvo como objetivo impedir las prácticas políticas democráticas a quienes creíamos que era ese el camino. Ese amañado esfuerzo “intelectualoide” de los miembros de la IA por adocenar en el término “violencia” lo que eran flagrantes asesinatos siempre fue inmoral y falto de toda ética, del mismo modo que fue un procaz ataque a la convivencia la reata de extorsiones y amenazas tendentes a desactivar a la sociedad democrática.

¿Está dispuestos a asumir la legalidad en todos sus términos? La llamada Ley de Partidos, como Ley que es, nos alcanza a todos los españoles. ¿O no? Las críticas recibidas desde voces aisladas y partidos democráticos, han servido para convertirla en un centro de discordias aprovechado en el debate partidista.  También yo me sentí alterado cuando la analicé por primera vez y descubrí algunos extremos discutibles, pero es verdad que no impidió actuar a los demócratas auténticos. Quienes desde el nacionalismo más ambiguo se empeñaron en combatirla con denuedo, como si buscaran la perfección como único puerto de llegada, se sintieron igualmente complacidos en su fuero interno al constatar que la IA siempre estuvo integrada, en su gran mayoría, por gentes insensibles a la sangre vertida por los otros. De modo que para que la IA sea realmente “legal” habrá que ver hasta qué punto asumen el abanico de leyes que les conciernen. Cuando han acudido a los más afamados juristas y abogados, -algunos de ellos “convictos españoles”-, para elaborar los Estatutos de SORTU, lo han hecho para evitar que la Legislación en vigor les invalide, pero también para acatarla de la manera más tenue, cuando no de burlarla con artilugios y artimañas. ¿No sería mejor que aceptaran “ser legales como los demás”? 

Y, por fin, se trata de saber cuál va a ser su manera de practicar la Democracia, porque del modo como la practiquen en el día a día dependerá que su sentido democrático sea creíble o no lo sea. ¿Estarán continuamente reivindicando los derechos de los presos etarras con las falsas consignas a las que nos tienen acostumbrados? ¿Serán capaces de seguir repitiendo que los presos de ETA son víctimas de no se sabe bien qué? ¿Seguirán trasladando a los parlamentos debates estériles en torno a amnistías generalizadas que debilitan tan excesivamente nuestra Democracia? ¿Seguirán fustigando a la Democracia en que vivimos con descréditos gratuitos, solo para hacer valer que cuanto ellos reivindican entra dentro de lo normal? Sí, se ha dicho hasta la saciedad que “en democracia cualquier reivindicación es posible”. Es así, pero el convencimiento democrático exige en cierta medida que se considera prioritaria la preservación de dicha Democracia para que sea eficaz. Si se la somete cada día a la prueba del algodón mediante recursos arteros y puntualizaciones mezquinas, es que no se cree debidamente en ella, es decir, que se la usa más como medio que como fin u objetivo. En el caso de la IA, como medio quebradizo para llegar a un fin más que dudoso.

Ahora es tiempo de comprobaciones y de constataciones. Ya está HB de nuevo en la pista, habrá que comprobar si su estancia en los boxes ha aportado las mejoras apetecidas. De momento sólo ha actuado al rebufo de ETA, a pesar de que algunos de sus históricos miembros actuaran como teloneros de los encapuchados adelantando acontecimientos que siempre llegaron a destiempo y tarde. Se cambió el nombre y los apellidos cuantas veces fue necesario. Habilitó a algunos para que suplieran a los titulares como representantes ante la Administración, atemperando las sospechas. Y, por fin, aprovechando el tirón del cese del terrorismo, ya está compitiendo de nuevo con un coche en cuyos alerones, tras borrar todas las inscripciones y huellas antiguas, reza con ostentación la palabra clave: SORTU. De todo ello lo mejor es que a los dirigentes  las ha brotado la sonrisa. Si fueran lo suficientemente generosos para recuperar la humanidad y la ética perdidas, y fueran lo suficientemente cuerdos para practicar la legalidad y la democracia con decisión, estoy seguro de que la sonrisa será correspondida con nuestra sonrisa de bienvenida a la democracia a quienes nunca fueron demócratas.

Fdo. JOSU  MONTALBAN 

jueves, 14 de junio de 2012


RESCATE  FINANCIERO: LAS  PARADOJAS  DEL  PP

Domingo por la tarde. A las seis debuta la Roja en la Eurocopa con la mayoría de los pronósticos a su favor. En Gdansk van a luchar por el triunfo dos Selecciones de Fútbol muy importantes: España e Italia. Las dos han sido campeonas continentales en alguna ocasión. Las dos han sido campeonas mundiales. Tanto Italia como España han sido “intervenidas”, de diferentes maneras, por indicación de las Instituciones europeas. El futbolista español Busquets ha sido preguntado sobre la carga que supone, en medio de la crisis económica, el hecho de ser generadores de ilusión, y ha respondido de este modo: “No somos ajenos a la realidad e intentaremos darle una alegría a la gente, pero ganar la Eurocopa no soluciona los problemas”. Después de una reflexión embarullada ha culminado con un “nunca es fácil”, no sé bien si refiriéndose a la Eurocopa o a la situación española. Me propongo ahora reflexionar sobre la gran dificultad por la que atraviesa España, no por la que Busquets anuncia, antes de sentarme a ver el partido de fútbol.

Queridos compatriotas: España ha sido “intervenida”. Sí, bien cabe hacer esa afirmación aunque el Ministro De Guindos nos apunte con el dedo desde las páginas de los periódicos para advertirnos de que no se trata de una “intervención”. Ha sido presentado como un “rescate”, pero no soy capaz de discernir fácilmente cuál de los dos términos encierra mayor gravedad. El Ex Presidente español Rodríguez Zapatero puede respirar más o menos tranquilo porque quien ha llegado después, sustentado en la desvergüenza de cargar sobre Zapatero todos los males de nuestra España, es el que ha sido “intervenido” y conminado a una serie de controles ciertamente vergonzantes. Rajoy se muestra avergonzado por su propio descaro. Todas sus previsiones han sido superadas en apenas medio año. Como consecuencia de ello ha tenido que declinar su erguida cresta para pedir hasta los 100.000 millones de euros con los que tapar el importante agujero bancario. ¿Sabemos ahora realmente en qué consiste la brutal crisis de la que tanto se habla en todos los lados? ¿Va a suponer este rescate un respiro para los españoles más afectados por ella?

Es difícil responder a estas preguntas, sobre todo porque quienes han comparecido para explicar el “rescate” (De Guindos y, casi un día después, Rajoy) lo han presentado como si se tratara de un éxito y no de una claudicación. El Gobierno del PP se encuentra abrumado por sus propios excesos y atrevimientos. La desvergonzada frase que Montoro dirigió a la diputada canaria Oramas cuando aún gobernaba Zapatero, -“que caiga España, que ya la levantaremos nosotros”-, anunciaba con dos años de antelación las perversas intenciones de este PP que se muestra defraudado con su propia trayectoria: solo ha gobernado durante ocho años de los más de treinta últimos de democracia. Es decir, que necesitan demasiado de las coyunturas adversas o de los errores de los otros para hacerse con el Gobierno de la nación. Son capaces de hundir un país entero, provocando la infelicidad de quienes viven en él, para hacerse con el poder. El acoso brutal al que sometieron al Presidente Zapatero fue propio de indignos saltimbanquis, como Montoro, y de políticos pacatos, como Rajoy. Así que este “rescate” no solo ha de servir para embalsamar a las entidades financieras sino para humillar a este Gobierno exaltado que nació, ya, intervenido. ¿O no ha sido De Guindos un interventor del Gobierno en toda regla? ¿Alguien ha visto en la pantalla de su televisor alguna vez a alguna de las personas “fuertes” de su Ministerio? Por que haberlas, haylas, al menos dos de sus Secretarios de Estado (Economía y Comercio) podían haber aparecido alguna vez, si no para opinar, sí para flanquearle.

Pues eso, España ha sido “intervenida”. Y bien que lo siento, porque deseo que España sea un Estado próspero que defienda a sus gentes, que proteja a los más vulnerables, que suavice al menos los rigores de este sistema capitalista que, a pesar de su nombre, es capaz de dejar descapitalizadas a las instituciones públicas y a los ciudadanos. ¿Por qué ese énfasis en evitar el término “intervención” cuando hablan sobre lo ocurrido? Sencillamente porque siempre fue el objeto de su deseo hacerlo mientras estaban en la oposición. La humillación que quisieron infligir al Gobierno Socialista ha caído sobre ellos, a pesar de que nunca debería ser considerada de ese modo. El valiente Rajoy ha recurrido a una especie de entusiasmo delirante al decir que con el rescate a España “ha ganado la credibilidad del proyecto europeo”. ¿Se hubiera acordado del proyecto europeo si en el fatídico Mayo de 2010 hubiera sido el Gobierno de Zapatero e el intervenido? No debemos negar que el “rescate”, que incide de modo directo en los bancos y entidades financieras arruinadas por sus propios devaneos, no implicará cambios nominales en el Gobierno, pero el control al que va a ser sometido va a ser extraordinario. ¿Para qué poner un Monti, como en Italia, si aprovecharon la derrota del PSOE para endosar un De Guindos, de rondón, en el equipo de Rajoy?

La Conferencia urgente celebrada por el Eurogrupo para plantear el ultimátum al Gobierno español no ha dejado dudas. El control al que se va a someter al sistema financiero incluye medidas que van mucho más lejos, tal como los Ministros de Finanzas han anunciado: “Revisaremos de cerca los progresos en las áreas de la consolidación fiscal, las reformas estructurales y el mercado de trabajo”. Las continuas autoalabanzas de los ministros de cada ramo  cada vez que han dado algún “hachazo reformista” (“Europa ve con buenos ojos estos esfuerzos”) han desembocado en esta inculpación, si bien la anorexia a la que el Gobierno del PP ha condenado al Estado español, bien puede convertirle en un títere de Europa. No solo deberá ceñirse a lo dictado en la capitalización financiera a través del FROB (Fondo de reestructuración de ordenación bancaria), sino que deberá obedecer las recomendaciones que ya le ha impuesto Bruselas y que inciden en políticas tan nacionales como el gasto en las Comunidades Autónomas, el IVA, las pensiones o la legislación laboral. Como siempre Rajoy ha recurrido al estribillo, cargando aún responsabilidades sobre Zapatero, -“Sin las reformas (que debían haberse hecho antes) ayer habrían intervenido al Reino de España”-, y subrayando la inevitabilidad de las dolorosas medidas tomadas hasta ahora, -“…es lo que había que hacer”-.

Los bancos, que tanto colaboraron en inflamar la burbuja inmobiliaria, le han infligido a España este castigo severo que, se llame intervención o se llame rescate, supone un varapalo a la prepotencia del Gobierno de Rajoy, y a la soberbia de la derecha española y del propio sistema capitalista. Lo peor no es eso, sino que desacredita a la democracia en cuyo seno se han producido las irregularidades que han provocado la debacle, más aún, añade leña al fuego en el que se viene quemando la Política a costa de la deslegitimación de los diversos sistemas políticos basados en los derechos y las libertades de los ciudadanos. Quienes van a sufrir con mayor contundencia las consecuencias de este proceso deslegitimador de la Política serán las ideologías y los partidos sustentados en ellas. Más que en ideas, la derecha se sustenta en intereses, principalmente económicos. El PP seguirá manteniendo su parroquia (nunca mejor dicho), mientras la izquierda verá la desbandada de sus adeptos si no se arma de ideas buenas y de audacia para ponerlas en práctica.

Y si los riesgos y amenazas que acechan a las democracias europeas se desbordan, sobrevivirán quienes históricamente se hayan mostrado alguna vez capaces de vivir tranquilamente amparadas en sistemas totalitarios. Y, que yo sepa, el PP se considera heredero de la AP de Fraga Iribarne, ni siquiera de la UCD de Suárez.

Fdo.  JOSU MONTALBAN          

lunes, 4 de junio de 2012


EL  FÚTBOL

¡Oh, el fútbol! Mueve masas y, de tanto mover masas, ha dejado de ser un deporte para convertirse en un espectáculo. Como casi todos los espectáculos que no son improvisados ha incorporado como uno de sus objetivos la caja, es decir el dinero. Si no hay dinero suficiente no se pueden contratar jugadores virtuosos, peor aún, cuando surge algún malabarista del balón se ve tentado por quienes le reclaman con la añagaza del dinero y normalmente quiebra su voluntad para llevarle a mostrar sus malabarismos y habilidades a otros parajes. Sí, dirá que se va con pena, que está muy agradecido a todos los que le ayudaron a aprender, y se irá con la mano abierta apoyada sobre el pecho. Esa será su más ostensible muestra de agradecimiento.

El fútbol es un espectáculo total. Del mismo modo que en los circos romanos, el gradería es cerrado y circular. Da la impresión de que los asientos más costosos y mejor situados dan cobijo a los aficionados más medidos y educados, pero no. El fútbol transforma los comportamientos, y no es extraño que, por ejemplo, un pianista acostumbrado a mover los dedos con la máxima destreza sobre las teclas alineadas, siempre mostrando un rostro asequible de condescendencia y ternura, apriete los puños enarbolados mientras vocifera sin ritmo ni cadencia ante la injusticia de un penalty no pitado o la contrariedad de un gol errado cuando su delantero estaba en las mejores condiciones. El fútbol es un espectáculo democrático: sus reglas han de ser acatadas, los jueces no admiten que sus veredictos sean contradichos, los futbolistas –sean virtuosos u obreros del balón- han de rendir sus apetencias individuales al interés colectivo del equipo al que pertenecen, los hinchas pueden gritar con mayor o menor intensidad pero solo pueden hacerlo desde su asiento, y a la vez que contemplan el espectáculo se ven bombardeados por una publicidad halagüeña e inmisericorde que les agrede desde todos los rincones del estadio.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? A lo largo de mi vida, en buena parte dedicada al fútbol, he sido testigo de grandes cambios, no tanto en el fútbol entendido como deporte, como en el espectáculo en que se ha convertido. Al simple hecho de manejar un balón con los pies para introducirlo en un rectángulo debidamente señalado se le han ido añadiendo buena cantidad de aditamentos que, poco a poco, han justificado las astronómicas cifras de dinero que cobran los astros del balón. Sí, no faltará quien me diga que también hay equipos de fútbol en pueblos pequeños donde los futbolistas no cobran, incluso pagan, por jugar y competir. Pero no los habría si a pocos kilómetros no hubiera algún equipo considerado grande al que desear llegar; ni los habría si los televisores no se pasaran la mañana, la tarde y la noche mostrando las hazañas de los elegidos: los messys, los cristianos, los drogbas, los llorentes…

Pero el fútbol no fue eso. Las enciclopedias en las que se le describe se han olvidado de que antes de ser un espectáculo, y antes de ser un deporte, y antes de obedecer a un modo de ejercitar una actividad física, solo fue un entretenimiento. Imagino a un muchacho en cualquier lugar del Planeta, caminando cabizbajo, quizás sumergido en sus más recónditos pensamientos, que vio una piedra en el camino y la pateó. Le resultó divertido. Pateó después más piedras, desordenadamente, hasta que una de ellas fue a golpear en un lugar concreto con un sonido algo estridente que llamó su atención. A partir de entonces ya no pateaba las piedras desidiosamente sino con la intención de que golpearan en algún sitio concreto. Se lo contó a sus amigos, organizó sencillos concursos de puntería y pensó en que esos concursos podían enfrentar pacíficamente a muchachos de diferentes poblados, que reunieron a sus competidores, y así sucesivamente. El fútbol pudo haber sido eso mucho antes de ser lo que hoy es, aunque quizás tuviera otro nombre. El fútbol fue un simple juego, y sería bueno que volviera a ser tal. ¿Qué es sino un juego atrevido lo que desarrolla Messy zigzagueando, burlando a cuantos salen a su encuentro con sus hábiles piececitos, y engañando a ese último recurso al que se permite utilizar las manos, que es el portero, antes de meter el gol? ¿Qué es sino un juego de niños empecinados lo que ejecuta Cristiano cuando emprende desesperadamente el camino hacia el arco contrario, detrás del balón que previamente ha impulsado y controla con sus propios ojos desorbitados? ¿Qué es sino un juego infantil esa lucha titánica de Llorente para zafarse de obstáculos y agarrones, sin olvidar el único objetivo encomiable que es meter el gol?

Ya no. Ya el fútbol es un espectáculo en el que los bufones no son seres estrafalarios ni diezmados por la Naturaleza, sino potentados muchachos que cobran siempre en talones bancarios rellenos con extravagantes cifras. Los estadios no han sido construidos con ansia de posteridad, sino pensando que desde el primer instante han de servir para aposentar a cuantas más personas capaces de pagar su derecho a presenciar el espectáculo. Los estadios solo serán auténticos monumentos en boca de los fanáticos hinchas, pero no por la forma o estilo de sus columnas o arcos sino por las glorias que vivieron en ellos, por los goles que presenciaron o los gritos inconmensurables que profirieron en ellos.

Mientras sus ídolos vivían y protagonizaban ese “orgasmo del fútbol” que, según Eduardo Galeano, es el gol, ellos agitaron banderas, vocearon como posesos intentando amedrentar al árbitro y a los futbolistas del equipo contrario, si ello fuera posible. Mientras sus ídolos les liberan de las cargas y preocupaciones cotidianas, alzándoles a lomos de la victoria, ellos se saben protagonistas de un espectáculo estentóreo e incomprensible que trasciende los muros del estadio, se eleva en volutas hacia los cielos y desarbola la incierta cordura de los dioses que también han bajado a admirar la gloria.

Quienes escuchan las voces que se producen en el estadio están viendo también la contienda. No escuchan el pitido del árbitro que decreta el penalty, pero sienten la pena de quienes exhalan un suspiro de desasosiego, convencidos de que el penalty es un gol prematuro. No ven el gol, ni el brazo del juez que lo consagra, pero igualmente se entusiasman con ese grito redondo, “goool”, que se expande como una bomba. El fútbol es un juego entretenido, un deporte bello, una competición contundente y un espectáculo casi divino. No debería ser más cosas, aunque los vulgares quieran convertirlo en algo más. Su símbolo es un balón: redondo, sin esquinas, capaz de girar endemoniadamente, de botar y rebotar, sumiso y travieso, tierno al tacto, huidizo, planetario, tan fatal como genial…

Fdo.  JOSU  MONTALBAN