PRESUPUESTOS: DE “VAYASE SEÑOR RAJOY” A “ESPAÑA VA BIEN”
¿Merece la pena diseccionar el proyecto de Presupuestos
Generales del Estado para el 2016 que ha presentado el Gobierno? Creo que no,
aunque esa era mi intención en el momento en que fueron dados a conocer por el
ministro Montoro, eso sí, con ese rostro risueño de persona satisfecha y una Tablet en la mano derecha –que es la
mano buena suya , por ser derecha y no solo por ser mano-. Y no merece la pena
porque hay circunstancias y elementos colaterales cuya importancia es básica
para explicar que estamos ante unos Presupuestos excesivamente “supuestos” y
excesivamente “pre (previos)”. En realidad estamos ante un nuevo capítulo de
aquel “España va bien” que hizo célebre el inefable y atrevido Aznar hace una
década o un poquito más. Las últimas apariciones públicas del Presidente Rajoy
parecen copia fidedigna de aquellas en que Aznar mostraba su profesión de fe
hacia sí mismo y hacia su Gobierno.
Montoro también se ha armado de valor, de cinismo y de
descaro para presentar unas cifras que han dado pie a ciertas promesas
electorales y electoralistas, pues no en vano utilizó la coletilla ”si el PP
gana las Elecciones” para explicar algunas de las cifras previstas. Marhuenda,
el tertuliano “de derechas” que tiene más fe en los responsables económicos del
Gobierno por el hecho de que sean economistas que por el hecho de que respondan
a una ideología, en este caso conservadora de derechas, consideró recientemente
que se trata de unos presupuestos serios y definitivos. Sin embargo, la cara de
Montoro era más esclarecedora: se trata de unas previsiones nada rigurosas,
cuyo objetivo es iniciar el debate electoral con las cosas a favor para el PP.
Frente a las encuestas y al antecedente que han supuesto las elecciones
municipales y regionales, este paso triunfalista de Rajoy para mostrar una
nueva España, más alegre y próspera, es la añagaza que bien puede hacer que
vuelvan al redil los que se han quedado agazapados en esa misma realidad.
“España va bien”, ha venido a decir Rajoy, y se ha quedado tan campante.
La Historia se repite aunque los actores hayan cambiado.
Ahora también hay quien repite aquella especie de estribillo de José María
Aznar, refiriéndose a Felipe González. Como si se tratara de un murmullo
procedente de todas las latitudes se escucha un “váyase señor Rajoy” que tiene
sobre ascuas al Presidente, al Gobierno y al partido (PP) que le sustenta.
Nadie duda de que la situación económica está mejorando, aunque lo esté
haciendo a un ritmo lentísimo. Y nadie duda de que la mejoría traerá aparejado
un descenso en la tasa de desempleo que la sociedad española viene soportando
con doloroso estoicismo. Pero los españoles no pueden, ni deben, olvidar que a
la actual situación le ha llevado el presidente Rajoy y su partido, el PP, que
no ha dudado en infligir a la sociedad española el castigo de tener que
soportar unos niveles de desigualdad insoportables.
Dichos niveles de desigualdad aumentarán en el futuro, desde
luego que no van a ser estos Presupuestos los que alivien la desigualdad y
saquen de la pobreza a más de la cuarta parte de los españoles, que actualmente
la sufren. No lo serán porque su electoralismo, que ha anunciado un aumento del
3,8% en los gastos sociales también ha anunciado una bajada del IRPF que no ha
especificado ni ha cuantificado en los Presupuestos. ¿De dónde sacará las
partidas económicas necesarias para dicho aumento en el gasto social? El
electoralismo le ha conducido directamente al delirio. Si los ingresos
tributarios del año 2015 van a ser, según previsiones del propio Ministerio de
Hacienda, de cuatro mil millones de euros menos que lo presupuestado, ¿cómo
explicar que se presupuesten más de 11.000 millones más que la cantidad que se
va a recaudar este año? Un delirio, no sé si será tremens, es esto que ha afectado al Sr. Montoro y por simpatía al
Presidente Rajoy, pero se trata de un delirio muy medido, porque las becas de
Educación, que han ido diezmándose en estos últimos cuatro años, solo subirán
un 0,2%; y las inversiones en I+D+i, que han estado congeladas en los últimos
años, crecerán un 2,2%; otro tanto ocurrirá en los fondos que se van a emplear
en atender la Dependencia, después de que la Ley de tal esté en punto muerto
como consecuencia de la crisis. Hay otros datos que resultan definitivos,
porque las inversiones totales del Estado, tan fundamentales para relanzar la
Economía y alentar el bienestar de los ciudadanos y las familias, sólo van a
crecer un 1%. ¿Y las pensiones, cuánto van a subir las pensiones? ¡Asómbrense,
un 0,25%!
Sobre las pensiones resulta curioso advertir que subirán un
0,25%, lo mínimo acordado en la Comisión de seguimiento y evaluación del Pacto
de Toledo que, durante este legislatura, no ha obedecido a consenso ninguno.
Teniendo en cuenta que la previsión de la evolución de los precios para el año
próximo anuncia una subida del 1,2%, parece demasiado escuálida esa
revalorización del 0,25%. De modo que al retroceso en el poder adquisitivo, que
va a ser de un punto en este año, habrá que añadir otro punto para el año que
viene: es decir, dos puntos en dos años. El 0,25% previsto como aumento para
las pensiones se traduce en una cantidad que avergüenza a cualquiera, porque en
el caso de quien cobre exactamente la pensión media de jubilación, que está
actualmente en 1.020 euros, la subida será de 2,5 euros al mes, y quien cobre
la prestación máxima verá aumentada su pensión en 6,5 euros mensuales. ¡Menos
da una piedra!
El economista coreano (del Sur) Ha-Joon Chang afirmó
recientemente que “se nos ha hecho creer que la economía hay que dejarla para
los expertos, lo cual es un obstáculo para la democracia”. Sin embargo, no se
considera un radical por anteponer la democracia y su ideología de izquierdas a
los principios en que los economistas neoliberales, que tanto proliferan, se
sustentan. Mientras la crisis que hemos padecido ha sembrado miseria en las
clases medias, y ha depauperado a las más bajas hasta sumirlas en la pobreza
extrema, los beneficios empresariales, principalmente los de las empresas
cotizadas en la Bolsa, han crecido un 37%. En el caso de los grupos empresariales
de tamaño medio y pequeño, el beneficio del 2015 ha crecido un 123% con
respecto al mismo periodo del 2014, según datos del Diario El País. ¿Son estos
los “brotes verdes” de los que hablaba Rajoy? ¿Corresponden estos datos a esa
superación de la crisis que Rajoy ha venido vaticinando y ostenta públicamente
como una consecución suya?
Si así es, que se aplique también el crecimiento de la
desigualdad y la instalación de la pobreza en nuestra sociedad. Porque ha sido
él el que ha gobernado España mientras, a la vez que la desigualdad y la
pobreza aumentaban, los consejeros de las grandes empresas cotizadas ganan un
13% más, y los directivos de tales empresas un 17% más. Rajoy no solo permite
estas injusticias sino que las valora positivamente. No debe extrañarnos,
porque Rajoy es de derechas, y cuando la Economía se viste de derechas crea
riqueza, si puede, pero sobre todo crea ricos, no muchos pero cuanto más ricos,
para que alimenten con migajas a los pobres… Y así han hecho Rajoy y el
Gobierno del PP.
FDO. JOSU MONTALBAN