martes, 4 de agosto de 2015

LOS ALBIOLES Y LOS MAROTOS (El Confidencial Digital, 4 de Agosto de 2015)

LOS ALBIOLES Y LOS MAROTOS

¿Es ilegal emigrar? ¿Lo es, acaso, inmigrar? Las migraciones han estado presentes, siempre, en la Historia de la Humanidad. Pueblos enteros han protagonizado éxodos masivos. Etnias diversas se han visto obligadas a emprender larguísimas expediciones para aposentarse en lugares seguros donde no fueran asediadas por otras etnias poco amigas, o por caprichosos sátrapas o dictadores que les impusieran unas condiciones de vida inadmisibles. Estas migraciones están en los libros de Historia y, en la mayoría de los casos, o pasan desapercibidas o no pasan de ser vicisitudes superadas por el tiempo. No así ese éxodo por goteo que significa la inmigración en esta Europa nuestra que va de progre por el Mundo pero exhibe un tono retrógrado en sus posiciones que pone en tela de juicio el humanitarismo que siempre ha dicho practicar y defender.
Si el ex alcalde de Badalona, García Albiol, sorprendió a todos tildando a los inmigrantes de su ciudad de “delincuentes” o de “plaga”, si Maroto, el ex alcalde de Vitoria, -igual que Albiol, del PP-, se expresaba del mismo modo acusando a los inmigrantes vitorianos de vagos y delincuentes, ahora resulta que un instituto europeo que se dedica a hacer sondeos (Eurobarómetro) ha anunciado que el número de ciudadanos que se muestra preocupado  (añado yo, amenazado) por la inmigración es ya del 38%, con un aumento del 14% en los últimos seis meses. Este dato bien podría empavonar a Albiol y a Maroto, sin embargo les hace aún más culpables de lo que constituye una degradación moral de esta sociedad mercantilista e insolidaria que es capaz de abandonar a su suerte a tantos semejantes suyos que viven atribulados por peligros manifiestos (guerras, satrapías, conflictos tribales o religiosos, plagas, epidemias, etc), o por carencias flagrantes (pobreza, déficits alimentarios, degradaciones medioambientales, etc), que convierten sus vidas en auténticos calvarios. No solo a ellos, sino a tantos que callan y, al callar, otorgan validez a la situación.
Si antes eran las barreras naturales, -el Mediterráneo o el Atlántico, por ejemplo-, las que preservaban nuestro bienestar, el bienestar del Primer Mundo, separándole del Tercer o Cuarto Mundo, ambos africanos o del sureste asiático, ahora esa barreras han quedado superadas por la desesperación de los parias de la Tierra y por la fuerza que da el sufrimiento injusto a quienes lo padecen. Cuando la vida no ofrece casi ninguna satisfacción, y se convierte en el único bien del que disponen los parias, la esperanza es un impulso que lleva a librar vallas altísimas coronadas por hirientes concertinas, o a surcar los mares y océanos subidos sobre cascarones rudimentarios, o a atravesar fronteras acurrucados en receptáculos diminutos habilitados en las cabinas de los camiones, o… Por eso al espectáculo dantesco de los africanos que llegaban tras muchos kilómetros de travesía por el desierto al Monte Gurugú, para arribar a las tierras españolas y, por tanto, europeas, le ha sucedido este otro de los inmigrantes que han avanzado aún más, que han atravesado el territorio europeo y se disponen a llegar al Reino Unido a través del Eurotúnel  que parte de las costas francesas.
El asunto no es baladí, exige un estudio mucho más minucioso porque esta Europa que consideramos uniforme y homogénea es demasiado extraña y diversa. Empeñada en ser fuerte económicamente ha provocado que cada uno de los Estados que la forman lo quiera ser a su vez compitiendo con los estados que están a su lado. Ved, si no, las palabras del máximo dirigente de Hungría, Víctor Orban, que ha mandado construir una valla en su frontera con Serbia de 175 kilómetros de largo y cuatro metros de alto (700.000 metros cuadrados): “Si de mí dependiera, preservaría una Europa para los europeos, pero a lo que nunca renunciaré es a defender una Hungría para los húngaros”. Resume perfectamente el pensamiento de los “albioles” y “marotos” que tanto proliferan ahora mismo.
De momento, y a la espera de nuevos capítulos del culebrón, bueno es subrayar la coincidencia de Albiol con el máximo dirigente británico Cameron al tildar el hecho migratorio de “plaga” que, curiosamente, Cameron espera combatir con más guardias (humanos) y más perros (animales). Es cierto que los perros a los que se ha debido referir son “perros adiestrados”, pero no ha dicho para qué han sido adiestrados, porque hay perros lazarillos, hay perros pastores, hay perros de compañía y perros de muestra, pero hay también perros cancerberos y perros peligrosos (de razas malditas) que muerden sin piedad y no distinguen en las carnes humanas cuál es de monja o de inmigrante africano, qué carne es “legal” o “ilegal”.
Imagino a Albiol y a Maroto exultantes porque el Eurobarómetro parece darles la razón que ellos buscaban, pero tener razón no es lo mismo que estar en lo justo o e´tico. Es una pena que los humanos, ¡tantas veces!, nos expresemos con tanta inhumanidad, y aprovechemos el mal de muchos para considerarnos listos y no bobos consolados. La gran pena es que no seamos capaces de sacar conclusiones y enseñanzas ni siquiera de los contrastes. Queridos lectores, os dejo uno para propiciar la reflexión: “La pequeña playa de La Mirandole, en el municipio de Vallauris, cerca de Cannes, en el departamento de los Alpes Marítimos, estará cerrada al público durante los días que permanezca de vacaciones en el pueblo el rey de Arabia Saudí, Salmán Bin Abdelaziz. Así lo han decidido por motivos de seguridad las autoridades de la zona… La navegación también quedará prohibida a menos de 300 metros de la costa”. De modo que Salmán Bin Abdelaziz no es inmigrante, por lo que no hay que echarle los perros.


Fdo.  JOSU MONTALBAN           

GARCIA ALBIOL MAROTO Y LOS GALARDONES DEL PP (El Diario Norte, 3 de Agosto de 2015)

GARCIA ALBIOL, MAROTO Y LOS GALARDONES DEL PP

García Albiol, don Xavier, que ha sido alcalde de Badalona hasta las últimas Elecciones Municipales, va a encabezar las listas del PP en las Elecciones del 27 de Septiembre en Cataluña. La noticia no tendría nada de especial si no fuera por las características y trayectoria del personaje, y por el descaro con que ha sido presentado por la líder del PP en Cataluña, que ha encargado a García Albiol abanderar la “marca España”. Allá el PP con sus estrategias, que desarrolle las que le apetezcan, pero atreverse a subrayar que un hombre con esa trayectoria puede representar a España desde la genuinidad de una marca constituye una desvergüenza. Porque yo, aunque no sea del PP sí soy español, y este tipo de persona no me representa de ninguna manera.
Sí, es verdad que Artur Mas ha planteado las Elecciones catalanas con carácter de plebiscitarias, pensando en que todo el proceso y los resultados sirvan para alcanzar esa independencia que, según él, constituye un deseo y un empeño tan generalizado como multitudinario en Cataluña, pero los demás partidos no han respondido en el mismo sentido, cada cual acudirá con su candidato y sus listas respectivas, pensando en unas Elecciones que serán trascendentales, pero no plebiscitarias. Desde el instante mismo de la convocatoria se sabía que el PP, -y en buena medida Ciudadanos-, recogerían el guante y aceptarían el reto de acudir a dichas Elecciones intentando representar al dique de contención que haría frente al extraño bloque que han formado CDC, ERC y diferentes grupos de la sociedad catalana que solo son apéndices de tales formaciones. Pero lo que debería haberse quedado en el programa electoral del PP ha trascendido y se ha convertido en toda una denominación de origen: “Marca España”. Y ya, como español, me rebelo, porque García Albiol también será español pero sobre todo ha dado sobradas muestras de ser un xenófobo.
El señor García Albiol no cesó de negar ayudas económicas o de cualquier otro tipo a vecinos del pueblo o ciudad en que gobernaba, Badalona, solo porque su condición de inmigrantes. Esgrimió para ello que “es de justicia que quien lleva años pagando impuestos acceda a las ayudas por delante de quien acaba de llegar”. ¿No sabe acaso que en los Ayuntamientos y demás Instituciones Públicas los presupuestos a los que se imputan tales ayudas son de duración y vigencia anual? También afirmó que los inmigrantes rumanos “han venido exclusivamente a ser delincuentes”, y les tildó de auténtica “plaga”. Y en un alarde de impiedad y falta de generosidad consideró que los gitanos, que han estado viviendo en Badalona desde tiempos inmemoriales, están “repartidos por los barrios y haciendo la vida imposible a los vecinos”. ¿Acaso prefiere los guetos y las segregaciones raciales? Y por fin editó con dinero público de todos un folleto para pedir una opinión a los vecinos sobre seguridad, en el que previamente acusaba mediante fotografías de rumanos y gitanos de provocar inseguridades.
Es muy grave que una persona de esta calaña se presente como el representante de la “Marca España” porque nuestro país está lleno de gente acogedora que abre sus brazos a quienes llegan, a sabiendas de que la historia de los españoles está llena de éxodos al extranjero protagonizados por los que salieron en busca de la vida que su patria les negaba. Por lo tanto este premio otorgado por el PP a García Albiol está claramente injustificado y supone una afrenta para todos los que nos consideramos españoles, porque si algún español está incapacitado para representar a su patria en algún lugar ese es García Albiol.
Sin embargo, llueve sobre mojado. El PP ya premió hace no mucho tiempo al que fue Alcalde de Vitoria, Sr. Maroto, después de que fuera descabalgado de la alcaldía mediante un acuerdo de coalición de todos los demás. Maroto y García Albiol habían seguido guiones semejantes en el tratamiento de la inmigración. Ambos acuerdos, el que descabalgó a García Albiol y el que descabalgó a Maroto, obedecieron al mismo criterio: un xenófobo no puede ser el Alcalde de una ciudad con gente de colectivos, razas y procedencias tan diversas. La verdad es que anda bastante xenofobia en nuestro país, sobre todo en esta derechona clasista, empeñada en arañar votos oportunistas, que no considera inmigrantes a los emires y sí a los que saltan las vallas de Ceuta y Melilla. (Lo triste es que empieza a haber demasiados xenófobos en otras tendencias políticas que se las dan de amantes de la justicia y la libertad). Lo malo es que el PP, obsesionado con el poder que dan los votos al margen de las manos limpias o sucias de las que procedan, premie la obscenidad de este tipo de atrevidos que prefieren ser Alcaldes sin ética que personas humanas.


Fdo.  JOSU MONTALBAN

viernes, 17 de julio de 2015

¿MERECE LA PENA ESTA EUROPA? ( El confidencial Digital, 16 de Julio de 2015 )

¿MERECE LA PENA ESTA EUROPA?
España NO fue una parte de Europa hasta que no consiguió incorporarse a la Unión Europea mediante el acuerdo alcanzado entre el Gobierno Español y la C.E. del 30 de Marzo de 1985. Curiosamente su incorporación se produjo de la mano de un Gobierno Socialista, de un Presidente Socialista y de un Ministro de carácter afable, trabajador incansable y persistente que hizo popular y famosa su imagen, en medio de las negociaciones, con los zapatos quitados y abandonados bajo la mesa. (A aquella foto solo le faltó mostrar los pies de Fernando Morán, el Ministro, con sendos tomates a través de los cuales se mostraran sus dedos pulgares). Si antes no lo fue se debió en gran medida al aislamiento que sufría nuestro país como consecuencia de los casi cuarenta años de dictadura franquista. La incorporación fue impulsada por un socialismo nada revanchista que había renunciado a algunos de sus principios (“hay que ser socialista antes que marxista”, Felipe González dixit) y se mostraba dispuesto a convertir España en un estado moderno y avanzado. Casi a la vez, mediante un proceso mucho más complicado que culminó en un referéndum favorable a la propuesta del PSOE, España se incorporó también a la OTAN, a pesar de los deseos de buena parte de su militancia.
La verdad es que Europa era el Edén al que aspiraban todos los países europeos, a excepción de los que permanecían supeditados al sovietismo comunista. Todos los pasos dados desde entonces han mostrado una Europa asequible, integradora y culta en la que los europeos constituían la razón de ser de todos sus desvelos y decisiones. La Europa de los “ciudadanos”, se ha dicho siempre, en contraste con la Europa de los “mercaderes”, que tenía más que ver con la defensa de la libertad de capitales, de transacciones, del comercio. Si se subrayaba lo de “ciudadanos” y no lo de “mercaderes” era porque en aquel proyecto europeo ocupaban un lugar eminente la justicia social, la democracia, la igualdad ante la Ley y el Bienestar social. El ejercicio de la solidaridad no se quedaba en la práctica generosa de cada europeo en el marco de sus respectivos vecindarios, pueblos o países, sino que la solidaridad de unos países para con otros menos desarrollados y más pobres pasaba por la habilitación de fondos económicos estructurales y la conformación de programas de desarrollo social y económico que permitieron que áreas subdesarrolladas de países menos prósperos alcanzaran niveles de desarrollo a los que nunca hubieran llegado en solitario.
Lo que ha acontecido con Grecia en las últimas semanas echa por tierra cuanto he dicho hasta ahora. Aunque esté justificadas las críticas al comportamiento de las autoridades griegas, tanto las actuales como las pasadas, tras los excesos verbales de Varoufakis y los desmanes de Tsipras, el comportamiento de las autoridades europeas y de la famosa troika económica dejan tanto que desear que convierten a la sabia y docta Europa en una añosa chocha de voz engolada que hace valer la falsa autoridad de los años sobre la juiciosa autoridad con la que nos acercó a sus dominios y nos engatusó. Tsipras convocó un referéndum innecesario pero Europa ha respondido dando una vuelta de tuerca más al cepo que acogota a Grecia y ahoga a los griegos. No es lo peor el famoso “corralito” que ha convertido a todos los griegos en menesterosos sin tener en cuenta la situación real de cada cual. Lo peor ha sido que Europa les haya respondido imponiéndoles una taza y media porque ellos se habían resistido a tomar una taza. No era ese el proyecto europeo que encandiló a Fernando Morán (siempre flanqueado por Manuel Marín, como si se tratara de Quijote y Sancho, en 1985) cuando España se metió de pleno derecho en Europa.
Europa se ha comportado con Grecia como lo hacían las viejas madrastras con los hijastros que no se comportaban como era debido: dado que no sentían hacia ellos un amor maternal auténtico, les dedicaban las mínimas atenciones y cuidados, desprovistos de todo miramiento y cariño. Muy pocos se han salvado en esta ocasión, quizás el francés Hollande o el italiano Renzi, pero los demás se han empeñado en aplicar la justicia de los justicieros en lugar de la de los justos y magnánimos. Da la impresión de que la señora Merkel (y su acomplejado alfil Schauble), la señora Lagarde, y las demás autoridades que han participado más activamente en las discusiones (Tusk, Juncker, Dijsselbloem, etc…) no han visto ni una sola foto de los ciudadanos griegos buscando comida en los contenedores de basura, de los ancianos apostados ante los bancos llorando de impotencia, de las mujeres vociferantes que reclaman un poco de justicia con sus hijos en el brazo, de las calles griegas llenas de gentes con los rostros tristes. Peor aún, vieron a los griegos bailando en la Plaza Sintagma para festejar el triunfo del “no” en el referéndum convocado por Tsipras y les entró una rabieta de tal dimensión que complicaron la situación alejando de la benignidad el texto del acuerdo.
En otro momento habrá que analizar con detenimiento las propuestas, pero cabe sacar una conclusión casi definitiva: el proyecto europeo se tambalea, víctima de los caprichos de unos líderes europeos intransigentes que no han leído ni en una sola ocasión los principios que inspiraron la creación de la UE. Súbditos, como son, de ese poder económico que permanece concentrado en los grandes Bancos a los que rescatan con holgura cada vez que lo precisan, han olvidado que, sobre todo, son ciudadanos de esa Europa social y solidaria que debiera hermanarnos a todos los europeos, e invitarnos a vivir en una misma casa –Europa- cómoda y acogedora. Si Europa abandona su humanismo y sus valores sociales y solidarios, ¿qué le va a quedar? ¿Merece la pena esta Europa de Merkel, de Schauble, y de sus secuaces?

Fdo.  JOSU MONTALBAN 

sábado, 11 de julio de 2015

LA MEMORIA HISTÓRICA Y LAS MEMORIAS DE LOS VASCOS ( El Diario Norte, 8 de Julio de 2015 )

LA MEMORIA HISTÓRICA Y LAS MEMORIAS DE LOS VASCOS
Pueden parecer lo mismo pero se trata de “memorias” muy diferentes. Cuando la formación del Gobierno de Urkullu dio lugar a la creación de la Secretaría de Paz y Convivencia, a cuyo frente se situó al discutido Jonan Fernández, tal vez se quiso hacer un guiño a quienes debían hacer un esfuerzo mayor para facilitar que todos pudiéramos convivir en paz, pero la elección fue un error, de modo que la búsqueda de un diagnóstico común  ha provocado dudas y ha abierto algunas heridas. El planteamiento, errado, pretende meter en el mismo saco a quienes fueron matados por los terroristas y a quienes murieron por abusos cometidos en dependencias policiales.
Lo primero que hay que decir es que ni unos ni otros debieron morir, pero mientras unos murieron porque sus terroristas ejecutores cumplían con “su” misión de matarlos, los otros murieron porque quienes tenían la obligación de custodiarlos y, haciendo uso de prácticas democráticas, obtener información útil para derrotar al terrorismo, hicieron uso excesivo (o abuso) de tales prácticas. Que tales abusos deben ser desterrados como prácticas policiales al uso, está fuera de toda duda. Que sus causantes deben ser apartados de sus funciones y castigados con el máximo rigor con la Ley en la mano, también. Pero de ahí a, juntando las churras con las merinas, hacer un totum revolutum que equipare a los terroristas con los policías, a los asesinos con los homicidas accidentales, va un trecho muy importante. Esta equiparación en el almacén de la Memoria, desacredita a nuestra Democracia y convierte nuestra Memoria Histórica en un estercolero al que se puede arrojar de todo, según la conveniencia.
Sin embargo, a tenor de las informaciones difundidas con motivo de las detenciones de dos jefes etarras (y otras tres personas) en el sur de Francia, ETA sigue manteniendo activos sus últimos arsenales. Esos dos etarras no han mostrado visos de arrepentimiento y, a falta de otras encomiendas más violentas y peligrosas, se han dedicado a organizar actos de Kale Borroka y poco más. Si ETA no firma su propia acta de defunción, y sus partidarios no le piden que lo haga, la Secretaría de Paz y Convivencia solo debe mostrar una prioridad: honrar a las víctimas del terrorismo. Nada más. Fueran a manos de ETA, del GAL, del Batallón Vasco Español o de quien fuera, siempre que se tratara de terroristas. ¿Tan pronto hemos olvidado los tiempos de la miseria como para no distinguir a los terroristas y a quienes les han venido apoyando? Acudí en bastantes ocasiones a manifestaciones de Gesto por la Paz tras los asesinatos de inocentes a manos de ETA, protegido por los policías que me escoltaban: con esto quiero decir que las Fuerzas de Seguridad escoltaban y perseguían a los terroristas, esa era su misión. Quienes, perteneciendo a dichas Fuerzas mataron a sabiendas de lo que hacían a los terroristas previamente detenidos, eran igualmente terroristas, pero ¡cuidado!, de ahí a establecer los escasos y posibles abusos como si fueran usos y costumbres, no ayuda en nada a la solución.
En realidad se trata de tener memoria. El miedo a ETA provocó mucha amnesia pero, lo que es peor aún, trastornó a muchas memorias de vascos obsesionados y obnubilados por sus propias quimeras. En Euskadi, hace demasiado poco tiempo, se voceaba en las calles “¡ETA mátalos!”. Y haciendo caso a tales voces, ETA mataba a la gente. ¿A quién? A cualquiera. ¡ETA mataba! Mi memoria, como vasco, me lo recuerda muchas veces. Lo que yo deseo es que la Memoria más solemne, es decir la Histórica, coincida con la mía.
En el caso de que ambas memorias (la Mía y la Histórica) no coincidan, habrá que buscar responsables. Y yo en esto no tengo dudas, ni me guían intereses espurios. El terrorismo vasco fue obra, exclusiva, de los terroristas y de sus admiradores. Sólo de ellos, sean o hayan sido de la tendencia política que fueran.
FDO. JOSU MONTALBAN 

miércoles, 8 de julio de 2015

PABLO I EL ENREDADOR

PABLO I, EL ENREDADOR
La siguiente cita electoral será la de las Elecciones Generales, y queda tan poco tiempo hasta ellas que los acuerdos firmados tras de las elecciones autonómicas y locales pueden saltar por los aires o resultar inoperantes. Dicen que la izquierda se ha hecho con los Gobiernos, que España se ha hecho de izquierdas tras tantos acuerdos entre el PSOE y Podemos, además de otras fórmulas improvisadas para desalojar al PP de los gobiernos. Así ha sido, pero resulta que los líderes de Podemos dicen que ellos no hacen acuerdos entre partidos sino acuerdos con la gente, como si los votos que ha obtenido el PSOE, o los otros partidos, procedieran de extraterrestres o de personas no adscritas al concepto “gente”.
Lo que pasa es que han llegado los “mesías”. Traen una buena nueva y han venido para salvarnos a todos porque todos, absolutamente todos, según ellos, estábamos equivocados. Cuando comento estas cosas en corros de amistades recibo contestaciones contradictorias, de difícil interpretación, porque hay quienes siendo personas de derechas aún se sienten dolidas por el desenlace final, y hay quienes siendo de izquierdas muestran una euforia poco fundamentada. Permanezco al acecho, a la espera de que las máquinas de los Ayuntamientos y de las Comunidades Autonómicas empiecen a rodar y muestren sus potencialidades y sus intenciones. No me afecta demasiado que a los partidos emergentes les salgan miembros con comportamientos dudosos, porque están siendo vigilados por mezquinos cancerberos ávidos de noticias desagradables, y son muy capaces de convertir lo anecdótico en trascendental. Lo que me preocupa es la actitud de Pablo Iglesias con (o contra) las formaciones de izquierdas, con las que no parece que quiera realmente colaborar sino que su deseo es, más allá de derrotarlas, destruirlas.
El match democrático que tiene lugar en cada proceso electoral se juega en un terreno equivocado, según él. Las reglas por las que se han regido los democráticos combates que ya han tenido lugar tras la muerte de Franco, son papel mojado para este Mesías Mayor que quiere inventar el futuro. Pero, a mi entender, se trata solamente de un enredador de la Política. Es cierto que era necesario un revulsivo como ha sido Podemos, pero debiera cuidar mucho sus formas, no vaya a convertir su fondo, su ideología, en un enrevesado laberinto. Ni su lenguaje se acomoda al tiempo ni es realmente comprensible para gran parte de la ciudadanía. Tal se desprende de la entrevista (PUBLICO, diario digital) en la que ha despotricado contra IU y su líder Garzón, y por extensión de toda la izquierda española. Por si fuera poco, ha publicado su opinión al respecto, y en parecidos términos, en EL PAIS (29-6-2015), aunque intentando alertar a toda la izquierda española. No es extraño que obre de ese modo porque una de sus frases más célebres ha sido que la distinción entre derecha e izquierda, en Política, ya solo es una entelequia.  De poco sirve recordarle que militó en formaciones de izquierdas, e incluso pretendió representarlas en las Instituciones. Aquel tiempo ya pasó, y ahora tiene un objetivo: “yo quiero ganar”. Su atrevimiento le ha permitido advertir que “hay un cierto fetichismo en la izquierda”, por eso afirma en la entrevista que “hay que hacer las cosas al contrario de cómo las hacía la izquierda”.
De pronto ha invertido el campo de juego, ha borrado las señalizaciones pertinentes y ha redactado unas nuevas reglas. En el nuevo esquema no le caben ni el PSOE, que ha gobernado y participado en la construcción de la Democracia que disfrutamos, -o sufrimos, tanto da-, ni cabe IU, de quienes ha hecho un retrato tan deplorable como este: “El típico izquierdista tristón, aburrido, amargado… la lucidez del pesimismo”. Y bien, ¿para tan poco sirvieron sus asesoramientos a Cayo Lara y otros dirigentes de IU? Nunca un mesías auténtico hablaría en estos términos. O sea que como mesías no pasa de ser un impostor, dispuesto a conquistar el cielo pero muy poco preparado para merodear por la tierra. En su diagnóstico no sale demasiado bien parada la izquierda: “Seguid viviendo en vuestro pesimismo existencial, coceos en la salsa llena de estrellas rojas y de cosas, pero no acercaos porque sois precisamente vosotros los responsables de que en este país no cambie nada. Sois unos cenizos. No quiero que cenizos políticos que en 25 años han sido incapaces de hacer nada, no quiero dirigentes políticos de IU. Seguid en vuestra organización. Presentaos a las elecciones pero dejadnos en paz…Quedaos en vuestro sitio”.
Bien poco interesa el resto de la entrevista en la que posiciona a Podemos en el tema catalán, jugando a completar un slalom en el que es él mismo el que pregunta y el que responde. Anda enfrascado en algo que llama la “ruta del cambio”. En ponerle el nombre no ha sido muy original, porque esa palabra (“cambio”) la han usado ya todos los líderes políticos españoles, los actualmente encastados y los desencastados, desde aquel 1982 en que el PSOE la usó por vez primera. Bien se ve que la obsesión actual de Pablo Iglesias pasa por destruir a IU, que incluso lleva el término “izquierda” en sus siglas. Ha pasado de ser su dueño y mentor a ser su más obsesionado detractor y destructor. Podía haber sido, al parecer, cabeza de cartel de IU en unas Elecciones Europeas, pero se ha convertido en su más obstinado opositor: “Ninguna. Cero. Fin de la cita. No hay manera de poner otro titular”, fue su respuesta a la pregunta respecto a las opciones que quedan para que se dé un pacto entre ambas formaciones previo a las Generales.
Me pregunto yo: ¿sí IU tiene cero posibilidades para acudir a unas elecciones junto a Podemos, de qué modo va a competir con el PSOE en la próxima ocasión? Me resulta paradójico  eso de colaborar en el desalojo de los gobiernos del PP pero sin aceptar responsabilidades concretas en los nuevos gobiernos formados. Eso, más que pactos son partos, y será bueno que no lleguen en ningún momento a ser dolorosos. En el mosaico de situaciones que se han producido tras dichos pactos ha habido una que me ha llamado la atención: en la Comunidad Valenciana un grupo de parlamentarios de Podemos votó a favor de la investidura del socialista Ximo Puig, mientras que otros se abstuvieron, ¿a qué viene esta larvada llamada de atención?
Que el periplo del PP en el Gobierno (en todos los gobiernos) exigía un drástico cambio no ofrece duda ninguna, pero al mismo tiempo que se regenera la vieja Política tenemos que procurar que la nueva no se edifique sobre el lodo de la vieja, y que los nuevos artífices no se comporten como elefantes en una cacharrería. Pablo Iglesias no tiene ningún derecho a apropiarse del futuro como si tal no se hubiera venido construyendo desde el pasado, en el que él estuvo. Afirma en la entrevista aludida que, tras las próximas Elecciones Generales “sería durísimo tener que votar la investidura a favor del PSOE”, porque lo único que quiere es “ganar”, es decir, vivir durante cuatro años al menos en la Moncloa. Todos quieren ganar, pero no lo pregonan con la misma altanería, no lo vocean desde el púlpito de la infalibilidad, no lo presentan encaramados en la nube de la soberbia.
Lo cierto es que él partió de un comportamiento revanchista: soñaba con dirigir IU y mudó sus intenciones hasta convertirse en su enemigo más encarnizado. Le hubiera gustado dirigir el PSOE pero también le vino grande y no osó siquiera acercarse a sus dominios. Al final se ha convertido en un distribuidor de patentes, que se apropia del buen nombre, trayectoria y valía personal de Manuela Carmena, o de Ada Colau, sin pararse a pensar que Manuela Carmena, por ejemplo, estará mucho más cerca de IU que de Podemos, incluso mucho más cerca del “encastado” PSOE, con el que ha colaborado en muchas ocasiones, que de la formación que creó Pablo Iglesias para abatir a IU y a la izquierda en general. Ella misma se adelantó: “Yo no soy de Podemos”.
Por todo esto, Pablo Iglesias debería dejar de enredar, por el bien de la Política y de los ciudadanos, en suma, por el bien de la gente.
FDO. JOSU  MONTALBAN

martes, 7 de julio de 2015

CAMBIO: ¿PALABRA MÁGICA? (DEIA, 6 de Junio de 2015)

CAMBIO: ¿PALABRA MÁGICA?
“Cambio” es la palabra mágica. Cuando, en 1982, el PSOE eligió como slogan para su campaña electoral “Por el Cambio” no imaginaba cuánto iba a durar y perdurar su invento. Desde entonces en todas las convocatorias electorales alguna de las formaciones políticas concurrentes ha utilizado la misma añagaza: “cambio”. Y el significado mágico de la palabra ha llevado a la paradoja de que incluso los partidos instalados en el poder, en los Gobiernos, también la han usado, eso sí, explicando muy bien que dicho término tanto puede referirse a las personas como a sus comportamientos y actitudes. En Política no rigen los usos y costumbres que los místicos nos legaron. “En tiempos de tribulaciones no hay que hacer mudanzas”, decían aquellos, apoyándose en el convencimiento de que las mentes excesivamente preocupadas no suelen ser las mejor dispuestas para propiciar cambios. Sin embargo los líderes políticos siempre parecen dispuestos para impulsar cambios, porque de lo que se trata es de atraer adeptos, de modo que los cambios que se proponen siempre van en esa dirección. Ocurre algunas veces que, empeñados en traer a quienes no están, hay cambios que alejan a quienes ya estaban.
Cuando los partidos políticos actuaban desde la fidelidad a principios e ideologías concretos, los cambios que se proponían eran fácilmente comprensibles. Conforme los principios han ido perdiendo vigencia, porque los líderes políticos prefieren perseguir objetivos tangibles que someterse a normas morales, las ideologías han perdido consistencia y, dado que solo son aplicables desde el poder de las Instituciones, la estrategia se ha ceñido a la conquista del poder por medio del domino de los gobiernos y de sus instituciones.
Esta reflexión nos lleva, inevitablemente, a una conclusión cuasi definitiva: las promesas electorales basadas en el “cambio” inexplicado mediante luz y taquígrafos, sólo persiguen pescar en río revuelto, cosechar frutos en gran cantidad sin reparar en la calidad de tales frutos. Desde aquella convocatoria del 1982, en la que el “cambio” no solo era deseado sino que era inevitable si queríamos construir un futuro que derrotara (incruentamente) a los cuarenta años de dictadura franquista, las sucesivas veces que se ha hablado de “cambio” se ha hecho con diferente intención. Es bien cierto que la crisis económica, pareja a la crisis social y política, ha dado un mazazo en las conciencias de los ciudadanos, afectados en sus modos de vida con una violencia casi inhumana, pero los líderes deberían dejar de lado la exclusividad de sus recetas, porque dicha exclusividad es falsa y porque un exceso de celo en su defensa lleva al ejercicio de un mesianismo grosero como el que vienen ejerciendo los dos líderes de los partidos actualmente emergentes: Pablo Iglesias Turrión y Albert Rivera.
Ellos también reclaman un cambio profundo. Les resulta fácil porque los partidos tradicionales, que han venido dirigiendo la batalla política e institucional, han errado en exceso, y por si fuera poco no han sido escasos los casos de corrupción que han dado al traste con su credibilidad y con la de las ideologías en que se han sustentado. Pero el cambio que pregonan los líderes de los países emergentes no están sustentados en principios ideológicos reales. Sus programas electorales que, como sus líderes anuncian, no son de izquierdas ni de derechas, proponen medidas puntuales que inciden sobre las más variadas afecciones, pero no diseñan con detalle un modelo social concreto, ni fijan los límites que atemperen la desigualdad, ni señalan los criterios que definen los comportamientos éticos, ni plantean con minuciosidad las leyes que han de delimitar la acción de la justicia. Denuncian pero apenas anuncian; alarman pero no arman moralmente a los ciudadanos. Y sin embargo ya se ha visto que son necesarios en este momento. ¿Lo serán en el futuro? Desde luego que serán útiles pero, aunque no lo digan ellos, han llegado con un ansia de poder inusitado a sustituir a los partidos clásicos, y no a ayudarlos en sus cometidos.
Pablo Iglesias ha declarado públicamente que su estrategia de su partido Podemos tiene mucho más que ver con la pretensión personal de ser Presidente del Gobierno español que con colaborar en un proyecto de izquierdas que englobe al PSOE y a IU. Más aún, su formación ha dejado ya a IU en una delicada situación, para lo cual no ha escatimado medios: primero en colaboración con su ex pareja Tania Sánchez como cómplice, y después ayudando a destruir lo que aún queda de IU en Madrid. Lo siguiente puede ser actuar con cicatería en los gobiernos municipales y regionales que ha conformado (o conformará dentro de muy poco) con el PSOE. Su estrategia de ayudar al PSOE, aunque sin comprometerse en los futuros gobiernos, va a permitirle jugar al bastardo juego de la traición. El PSOE deberá tener en cuenta que muchos de los pactos y acuerdos a los que ha llegado responden a contactos propiciados en base a contactos personales, a veces alejados de la decisión de la dirección de Podemos. Los líderes de esta formación saben adónde acudir a hacerse la foto: con Carmena sí, con Colau algo menos, poco con Ribó y casi nada con los triunfantes gallegos a los que han propuesto las “mareas anarquistas”, eso sí, Iglesias se ha volcado en Cádiz, dónde el espectáculo mediático está garantizado. Y así todo…
Con Ciudadanos la estrategia es diferente. Ellos también hablan de “cambio”, pero se han obsesionado con imponer condiciones. Ellos son derechas, lo de que les tachen de “marca blanca” del PP les importa poco. Y son justicieros, imponen incluso comportamientos, pero luego aceptan acuerdos que sólo están basados en lo deseable, aunque no en lo real. Sus condiciones obligan a los demás a modificar los estatutos internos de sus formaciones, a obligar a hacer Primarias a quienes no están obligados a ello por orden estatutaria. No tienen ideología social (una de las razones por las que son de derechas), ni tienen un pasado que les agobie. Ellos, -como Podemos-, están viendo como sus representantes y partidarios, procedentes de los más variados ambientes, se ven salpicados por faltas y por viejos comportamientos impropios de gente intachable, que es la condición que reclaman a los demás.
Así que ellos reclaman “cambio” aludiendo a que Podemos sustituya y ocupe el lugar del PSOE (más IU), y que Ciudadanos ocupe el lugar del PP (más UPyD). También el PP dice que va a cambiar, incluso pregona que el ambiente social y económico que generó la crisis ya está cambiando gracias a sus esfuerzos en el Gobierno de la nación. El PSOE lo ha expresado por boca de su Secretario General, y ya candidato a la Moncloa, en su solemne presentación como tal celebrada en el Teatro Circo Price de Madrid. Lo dijo delante de la enseña nacional y cogido de la mano de su esposa y señora: a ninguna de ambas debe traicionar, a una por lealtad y a la otra por fidelidad. Él también ha prometido “cambio seguro”, como lo hizo Felipe González en 1982.
Entre el “por el cambio” de 1982 y este “cambio seguro” del 2015 han pasado treinta y tres años que, según dicta la leyenda es el mismo tiempo (toda la vida) que necesitó Jesucristo para redimir al Hombre. Durante estos 33 años ha habido muchos redentores, pero aún seguimos condenados.
Fdo.  JOSU  MONTALBÁN      

sábado, 4 de julio de 2015

¡COMPATRIOTAS! (El Confidencial Digital, 2 de Julio de 2015 )

¡ COMPATRIOTAS !
Lo que más me ha gustado del discurso pronunciado por Tsipras, dirigido a los ciudadanos griegos con motivo de las negociaciones fallidas destinadas a salvar los problemas derivados de su Deuda, ha sido la primera palabra que utilizó: “¡Compatriotas!”. Es cierto que su discurso iba dirigido a los griegos pero Tsipras sabía, mientras hablaba, que quienes debían escuchar su alocución poniendo la máxima atención debían ser los europeos. Su discurso tenía unos destinatarios “preferentes” que eran los líderes y gobernantes europeos, el Eurogrupo (que muy pocos saben realmente para qué sirve), los interesados en la Economía del Mundo y los que dirigen esa famosa Troika que, como todo el mundo debiera saber no han sido elegidos mediante métodos democráticos y, por tanto, no gozan de la suficiente solvencia ni credibilidad como para someter a poblaciones enteras, como la griega por ejemplo.
Tsipras ha criticado las políticas de austeridad en su discurso. No le cabía otra opción porque lo que para tantos europeos está siendo escasez, para los griegos es carencia. Y porque la austeridad remite a los humildes y los pobres hacia la pobreza y la miseria, mientras los ricos tocan suelo en los niveles de la abundancia. Tsipras se lo ha dicho a sus “compatriotas”, pero con un tono de voz suficiente como para que lo oigan los poderosos, que no son precisamente compatriotas suyos.
Lo más urgente es echar en cara a Tsipras aquello que creo que ha hecho mal. Al menos dos cosas. Entrando dentro de lo normal que ganara las elecciones griegas apelando, con cierto grado de populismo oportunista, al sufrimiento injusto que aquejaba a los griegos, su Gobierno debería haber propiciado una colaboración más estrecha con los partidos de la oposición; se limitó a conseguir una mayoría numérica que le permitiera ganar las votaciones en el Parlamento griego, y nada más. La segunda cosa ha sido, a mi entender, recurrir a la convocatoria de un referéndum justamente cuando el tiempo útil para negociar ya había caducado. ¿No hubiera sido más razonable haberle convocado antes, incluso haber recurrido a convocar unas nuevas Elecciones en Grecia, a las que acudiría con una fórmula debidamente elaborada?
Y ahora volvamos atrás. ¿Qué significa “compatriota”? “De la misma patria”, según el Diccionario. A lo largo del tiempo el concepto “patria” ha sufrido múltiples vapuleos. En cualquier caso la derecha ha utilizado la palabra con cierta veneración, tantas veces injustificada, mientras que la izquierda ha intentado evitarla, al menos en España. Como se ve Tsipras ha recurrido a dicha palabra sin reserva ninguna, convencido de que quienes integran y viven en dicha patria van a tener un destino común. Ahora me surge una nueva pregunta: ¿es Europa la patria de los europeos? Tsipras llamó compatriotas a los “europeos griegos”, pero quería que le escucharan bien los otros europeos, los no griegos. Tenía razón, porque Europa fue presentada como una madre acogedora pero se comporta, muchas veces, como una madrastra inhóspita y mal encarada. Los dirigentes de los Estados europeos han venido haciendo dejación de sus convicciones democráticas cuando han elegido a los dirigentes de los Organismos supranacionales, léase Troika, en cuya elección han contado más cuestiones estratégicas que otras de carácter democrático. El resultado último ha sido este, el de una madrastra que expulsa, por la vía de imposición de obligaciones incumplibles, a uno de sus hijos.
Termino con una previsión: si Grecia acaba fuera de Europa, una parte de la responsabilidad recaerá en su propia desidia, pero la mayor parte deberemos depositarla en la mezquindad de una madre que no dio a luz a su hijo, es decir, una madrastra.
Permitidme culminar la reflexión con un entretenimiento. De momento es bastante más lo que tiene que agradecer Europa a Grecia, como leyenda histórica y tierra de Democracia y sabios, que lo que debe agradecer Grecia a Europa. No se trata de hacer ningún tipo de balance pero lo peor que nos puede asaltar es el olvido. Se me ocurre recurrir a un deporte, el Fútbol 7, o sea el fútbol en que participan equipos formados por siete componentes. Yo ejerzo de seleccionador de los griegos: Pítaco, Bías, Cleóbulo, Tales de Mileto, Quilón, Solón y Misón… y para el banquillo Periandro y Anacarsis. Que alguien haga de seleccionador europeo…, si se atreve.

FDO.  JOSU  MONTALBAN

jueves, 2 de julio de 2015

EL ADOCTRINAMIENTO DE LOS MAQUETOS ( EL SIGLO DE EUROPA, 29 DE JUNIO DE 2015 )

EL  ADOCTRINAMIENTO  DE  LOS  “MAQUETOS (*)”

Durante la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del XX el País Vasco recibió aluviones de personas procedentes de otros lugares de España que acudían a la llamada de la abundancia, al disfrute de la que se llegó a llamar la California del Hierro, en la que se fueron instalando las numerosas hordas de trabajadores que llegaban procedentes de los pueblos menos desarrollados de la península.
Bajo la tierra vizcaína el mineral permanecía almacenado, esperando que los brazos humanos lo extrajeran y lo transformaran en hierro. Ya lo había anunciado el viejo historiador Plinio hacía muchísimos años: “En la parte de Cantabria que baña el mar, hay un monte asperosísimamente alto, todo de hierro; cosa increíble y maravillosa”. Aquella reserva de mineral había permanecido sin ser explotada hasta la segunda mitad del siglo XIX, o bien explotada en el más absoluto desorden. La Ley 17 del Fuero, que databa del siglo XVI, que impedía que impedía que se sacara vena de mineral para reinos extraños, tenía como finalidad proteger a los propietarios de las pequeñas ferrerías que proliferaban en toda Vizcaya, pero esa Ley fue derogada y de ese modo se abrió la posibilidad de extraer mineral sin límite ninguno para comercializarlo después, tanto para las múltiples fábricas que se abrieron e instalaron en las orillas de la Ría del Nervión, como en el norte de Europa, adónde el mineral salía a través de la Ría.
La voracidad de los propietarios de aquellas minas se desató de forma incontrolada. Empezaron a ser explotadas las minas, principalmente en dos zonas: en los alrededores de Bilbao, hacia su vertiente del Sur, las minas de Mirivilla, y en la margen izquierda del río Nervión, ya en las proximidades de su desembocadura, las minas de Triano y de La Arboleda. Fue esa graciosa circunstancia la que, además de producir riqueza y abundancia, desencadenó una cadena de desarrollo social, económico, político, sindical, etc… Y fue eso lo que provocó aquello que algunos bautizaron más tarde como “invasión maqueta”.
Con objeto de obtener las máximos beneficios de sus explotaciones los patronos mineros no dudaron a su vez en explotar a los trabajadores que llegaban desde todos los rincones de España. Las condiciones en que vivían, tanto las laborales como las relativas a las viviendas o aposentos en que se instalaban, eran deplorables. Muchos de ellos morían víctimas de enfermedades contagiosas procedentes de las condiciones higiénicas ínfimas que sufrían; otros sufrían accidentes que les invalidaban, entonces eran despedidos y abandonados en los espesos montes porque ya no eran útiles en la producción. Aquella situación era el mejor caldo de cultivo para que el socialismo se implantara, máxime teniendo en cuenta que Pablo Iglesias Posse acababa de fundar el sindicato UGT y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). De modo que en 1885 llegó a Bilbao Facundo Perezagua, un enviado de Pablo Iglesias, con el objeto de sembrar el socialismo en aquel hábitat que presumía favorable para que germinase la ideología.
Y así fue. En un pequeño lapso de tiempo se abrieron las Casas del Pueblo (Sedes Socialistas) de La Cantera, en Bilbao, y la de La Arboleda, en el corazón de la Zona Minera. Ambas se convirtieron en centros referenciales para las multitudes de inmigrantes que llegaban en busca de trabajo. Los barrios periféricos de Bilbao y la Margen Izquierda fueron los lugares al que llegaron los que fueron después bautizados como “maquetos”, cuando Sabino Arana fundó el nacionalismo vasco (PNV), como formación destinada a aglutinar a los vascos nativos y auténticos, a los vizcaínos de pura raza en contraposición a los españoles impuros, que bien podían ser considerados una plaga con la que Dios castigaba al pueblo más ancestral de cuantos habitaban la Tierra.
El fundador del nacionalismo vasco siempre se mostró muy contundente con aquella “invasión maqueta”: “Antiliberal y antiespañol es lo que todo bizkaino debe ser”. Lo que Sabino Arana predicaba entonces perseguía en buena medida emponzoñar cruelmente la relación de los vizcaínos con los maquetos, hasta tal punto de que consideraba “una rastrera aberración” pretender que los llegados de fuera llegaran a integrarse en la sociedad vasca: “Conste que de ese roce entre el bizkaino y el maqueto solo brotan en este país irreligiosidad e inmoralidad… El roce de nuestro pueblo con el español causa inmediata y necesariamente en nuestra raza ignorancia y extravío de inteligencia, debilidad y corrupción de corazón”.  Son innumerables las alusiones de este tenor que salpican los más importantes escritos de Arana, incluso elevando sus exigencias a los mismos vascos: “Es preciso aislarnos de los maquetos en todos los órdenes de la vida; de otro modo aquí en esta tierra que pisamos no es posible trabajar por la gloria de Dios”.
La llegada de la Democracia a España y a Euskadi
Sin embargo, a pesar de las victorias sucesivas del PNV en Vizcaya en el periodo democrático, a partir de 1977, el PSOE ha venido ostentando una mayoría de votos amplia en siete de los ocho pueblos de la Margen Izquierda del Nervión (Baracaldo, Sestao, Portugalete, Santurce, Ortuella, Trapagaran y Abanto), así como en las áreas y pueblos de los alrededores de Bilbao, en donde viven la gran mayoría de los que integraron aquella ya olvidada “invasión maqueta”. Teniendo en cuenta que se trataba de pueblos y áreas muy pobladas, el PSOE sumaba muchos sufragios que, además de conferirle poder local, le proveía representaciones muy numerosas en las Juntas Generales de Vizcaya, auténtico parlamento territorial al que el Estatuto Vasco y las Leyes Forales reservan importantísimas competencias.
¿Qué ha pasado para que el PSOE (en Euskadi PSE) solo conserve dos pueblos, -Portugalete y Ermua-, con alcaldes suyos, tras haber tenido diez pueblos bajo su influencia? ¿Qué ha ocurrido para que el PSE, que llegó a gobernar en Vizcaya a casi 300.000 vizcaínos, haya reducido su ámbito de influencia a solo unos 70.000 vizcaínos? La respuesta no encierra demasiadas dificultades: ya no hay “maquetos” en la “Euskaria” sabiniana (de Sabino Arana) que, curiosamente, se circunscribía solo a Vizcaya. Muchos de aquellos maquetos o han muerto o han regresado a sus tierras de origen tras sus jubilaciones, y sus hijos y nietos apenas quieren saber nada de las leyendas que les contaron sus antepasados. Los hijos de los maquetos que han nacido en Euskadi ya se consideran vascos con pedigree o patente, aunque sus padres aún ceceen al hablar. Algunos aún conservan las humildes casas de las que salieron hace muchos años en cualquier pueblo o aldea de cualquier rincón de España, pero el nacionalismo vasco les ha atornillado tanto las conciencias que sus hijos han tomado nombres vascos, y no son pocos los que han cambiado el orden de sus apellidos, cuando les ha convenido, solo para poner por delante sus apellidos vascos.
Pero esta explicación no resulta suficiente, porque hay que tener en cuenta algunos otros aspectos. Es bien cierto que el nacionalismo vasco ha usado con mucha habilidad un victimismo infundado, dando a entender que todo lo vasco había sido perseguido durante el franquismo, pero sin decir que dicha persecución solo fue achacable al franquismo, y no precisamente a España como Estado. El socialismo vasco no reaccionó con rotundidad ante aquella quimera que inventó el PNV para mostrar, arteramente, que la lengua, la cultura y los usos y costumbres vascos estaban siendo coartados por el Estado. En este aspecto la estrategia nacionalista no ha sido bien respondida, a pesar de que el socialismo se implantó en Euskadi al menos diez años antes que lo hiciera el nacionalismo.
Los socialistas vascos han sido muy cuidadosos a la hora de favorecer la convivencia entre diferentes en Euskadi. Incluso su condescendencia ha sido tan excesiva que no ha dudado en rendirse ante batallas que pudieran poner en peligro la buena relación entre los variados grupos humanos que conforman la sociedad vasca. Por si fuera poco el terrorismo etarra constituyó un factor importantísimo para alejar a muchos ciudadanos vascos de los aledaños del socialismo y del PSE. Ante el terrorismo, el socialismo vasco se encontró durante bastante tiempo desamparado, sin más complicidad real que la de la derecha española, porque el nacionalismo guardó silencio o no empleó la contundencia suficiente para combatirlo.
Y por fin es preciso también decir que el nacionalismo del año 2015 no tiene nada que ver con el que inspiró a Sabino Arana cuando creó el PNV. Si alguna formación política no tiene nada que ver con los principios que inspiraron su fundación, esa es el PNV. Alguien podrá esgrimir que, dado que los tiempos cambian, sería una aberración pensar hoy lo mismo que quienes les precedieron hace más de cien años, pero los pensamientos del fundador del PNV, contenidos en su colección titulada “De su alma y de su pluma”, constituirían hoy una afrenta para las gentes normales. No sólo son pensamientos anticuados, sino que resultan tan incomprensibles como improcedentes en una sociedad actual y avanzada.
Volviendo a los inicios del Artículo, ahora que los inmigrantes que llegan a Euskadi proceden de África, de América Latina o de los países más pobres del Este de Europa, cabe establecer la similitud entre aquellos maquetos y los inmigrantes actuales. Aquellos, como estos, vinieron buscando la vida que en sus tierras de origen se les negaba. Lo curioso es que ahora no son pocos los maquetos de aquel tiempo que rechazan a los inmigrantes actuales y les niegan el pan, la sal y cualquier derecho humano, y lo hacen del mismo modo como entonces lo hacía Sabino Arana refiriéndose a la “invasión maqueta”. A veces siento que aquellos maquetos han sido adoctrinados por el nacionalismo más rancio y áspero, pero prefiero pensar que tal vez hayan sido embaucados sutilmente por un nacionalismo más humano y humanista que aquel de Sabino Arana.
*Maqueto: “En el País Vasco, inmigrante de otra región española” (Diccionario de la Real Academia Española)

Fdo.  JOSU  MONTALBAN            

martes, 23 de junio de 2015

LA BICI DE RIBÓ (El Confidencial Digital, 20 de Junio de 2015 )

LA  BICI  DE  RIBÓ
Ya se han constituido los Ayuntamientos en España. Aunque es verdad que la derecha ha sido desalojada de una parte muy importante de los tronos municipales que ostentaba, no se puede decir que la izquierda se haya hecho con todo el poder municipal. El día que Podemos se declare de izquierdas y sus líderes dejen de afirmar que su formación no tiene en cuenta esa distinción entre la izquierda y la derecha podremos proclamar la victoria de la izquierda frente a la derecha ramplona del PP. Es evidente que el PSOE puede cantar victoria porque el nuevo mapa de España va a verse ocupado en gran medida por su color rojo, en lugar del color azul del PP, pero los gobiernos municipales y regionales que se han constituido no auguran un nuevo sistema, diferente al anterior, ni presuponen un nuevo régimen que dé lugar a una nueva sociedad. Sin embargo, todo ha cambiado, y la nueva incertidumbre es si los cambios van traer consigo una nueva política y una nueva sociedad, más justas y solidarias.
El gran problema de nuestro tiempo es la desigualdad. No será desde el poder local desde el que se remedie, pero el poder local deberá protestar para que las próximas Elecciones Generales sean las que den pie a la gran transformación social: esa será la revolución del siglo XXI. Al menos esa es la esperanza que muchos albergamos, la que nos anima a seguir el camino que ha quedado esbozado tras este proceso. Los acuerdos, de la más variada índole, persiguen dar estabilidad al nuevo tiempo, incluso siguen denunciando que el poder institucional es manos de la derecha española es un arma muy peligrosa que provoca desequilibrios y desigualdad a pesar de que se camuflen las acciones emprendidas como de “mera austeridad”. ¿Será capaz esta izquierda improvisada, formada tras las últimas elecciones, de articular un nuevo sistema, incorrupto, y un nuevo régimen socioeconómico, igualitario? Lo puede y debe ser, pero siempre y cuando dejen sus componentes y líderes de porfiar por quién de ellos ha de llevar la voz cantante en tal empresa.
Sí, los tiempos parecen haber cambiado. No solo porque la conformación de los nuevos gobiernos locales haya requerido pactos y acuerdos muy diversos, sino porque  los asuntos tratados en las reuniones han estado mucho más fundamentados en mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos que en la mera conquista o consolidación del poder. Ya han mostrado los periódicos imágenes esclarecedoras que no deben quedarse en meras añagazas publicitarias. Manuela Carmena, en Madrid, y Ada Colau en Barcelona, se han dejado ver en el Metro dirigiéndose a sus respectivos Ayuntamientos a trabajar. Ambas han anunciado algunas medidas, más espectaculares que otra cosa (Ada presidiendo una protesta en un desahucio, y Manuela anunciando desayunos para niños pobres), que solo serán útiles si tienen su repercusión en el B.O.E.. Igualmente otros recién elegidos han mostrado imágenes nuevas y austeras, han rebajado sus sueldos y han renunciado a sus coches oficiales y a algunas prebendas que sus antecesores habían institucionalizado. Han llegado los tiempos nuevos, anunciados por los viejos tiempos como un renacimiento inevitable, como un sustituto del caos.
Quizás la imagen más impactante la ha protagonizado Ribó, el nuevo Alcalde de Valencia, que ha llegado a su trabajo en el Ayuntamiento en su bicicleta, por otra parte una bicicleta nada sofisticada. Y no sé si habrá adelantado la noticia encaramado a su bici, pero ya ha anunciado que va a vender el Audi A8 blindado que utilizaba su predecesora Rita Barberá. Todas estas decisiones, que seguro que no pasan de ser meras anécdotas, constituyen la imagen del nuevo tiempo, consecuencia del viejo tiempo en que había quien entendía que un coche lujoso y blindado era algo imprescindible.
Así que en estas estamos ahora. Las imágenes no son lo más importante pero, algunas veces son más elocuentes que las palabras, y esa imagen de Ribó llegando al Ayuntamiento de Valencia sobre una bicicleta corriente y vulgar es extraordinariamente bella, mucho más que la que pudiera mostrarle saliendo de un Ferrari último modelo.

Fdo.  JOSU  MONTALBAN
      

domingo, 21 de junio de 2015

MAROTO SE SUBE A LA MOTO ... ( El Diario Norte, 21 de Junio de 2015 )

MAROTO SE SUBE A LA MOTO…
… de Rajoy. Así ha sido, a pesar de que la moto marcha cada vez más debilitada, con una pérdida de confianza importante que amenaza con que su motor se gripe de forma definitiva. El periódico de mayor tirada en Euskadi lo ha anunciado en la primera página del siguiente modo: “Rajoy premia a Maroto con un puesto en la cúpula del PP”. Cuando ocurren estas cosas uno debe ponerse a pensar a fondo. Sí, a fondo, porque si uno se pone a pensar con ligereza, lo solucionará con alguna frase de esas que tanto proliferan: “cosas de la Política”, o “algo tendrán entre manos”, o un simple “ellos sabrán”. Pero la Política cada vez exige más rigor. Buena parte de la falta de confianza de los ciudadanos hacia los políticos está fundamentada en el escaso rigor de éstos cuando toman sus decisiones.
El mismo diario explica los detalles del nuevo cometido de Maroto: “Se ocupará de coordinar la acción política del PP, especialmente las cuestiones sociales, y de relanzar el mensaje”. No me explayaré en ningún pormenor que no sea ese de “coordinar las cuestiones sociales”, pues no por otra cosa Maroto ha sido desalojado de la alcaldía de Vitoria. ¿Se le puede encargar la coordinación de los asuntos sociales a alguien que cree en la segregación de los inmigrantes como un modo de esquilmarles sus derechos? ¿Y si tal segregación se experimenta igualmente con otros colectivos desfavorecidos, a los que previamente se les tilde de incumplidores de sus obligaciones, o poco responsables con sus propias vidas? Porque la noticia de su nombramiento para la cúpula del PP no contiene ni una mera alusión a su comportamiento con los inmigrantes de Vitoria. ¿Será capaz de trasladar dichos comportamientos a todo el PP, en todos los lugares de España?
En todos los foros en que he podido he subrayado que el desalojo de Maroto en Vitoria no debe ser explicado como una simple acción política, legal y posible por otra parte. Han sido demasiados los detalles que la han hecho excepcional: el PNV que gobernará solo cuenta con cinco de los 25 ediles, el protagonismo de Bildu en la estrategia que ha sido importante, la existencia de un “banquillo de ediles suplentes” para cubrir el hueco dejado por los ediles socialistas que se abstuvieron tras el cabreo por el comportamiento del PNV en Andoain… Sin embargo, se ha hablado poco de que el desalojo de Maroto en Vitoria tenía que haberse debido a razones éticas, porque una Democracia bien entendida exige unos planteamientos y actitudes básicas que Maroto nunca ejerció ni respetó. Fue él el que convirtió el tema de la inmigración en el meollo de todos sus debates e intervenciones públicas, pero se sirvió para ello de datos falsos e interpretaciones tramposas de tales datos, a sabiendas de que las gentes sufridoras de la crisis acogerían sus atrevidas palabras con satisfacción.
Maroto jugó con los datos, y se permitió capitanear una propuesta que no respetaba los más básicos y elementales contenidos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Lo peor es que Rajoy le ha montado en su moto, ni siquiera en el sidecar, y Maroto va de viaje con Rajoy, bien asido a sus espaldas como si los dos fueran uno solo. La razón por la que el piloto Rajoy ha sentado a Maroto en su sillín, ¿será que piensa del mismo modo que él? Si realmente, como afirma el diario aludido, se ha tratado de un premio, tendremos que admitir que el PP recompensa a los osados, o que el PP, con Rajoy a la cabeza, piensa que los inmigrantes no son hombres y mujeres atribulados por la desigualdad, la injusticia o la xenofobia, sino que son una carga social, un tipo de parásitos que nos molestan. Más o menos eso es lo que proclamó Maroto mientras era Alcalde de Vitoria. Así se expresaba Maroto, el que Rajoy ha montado en su moto.
Fdo.  JOSU  MONTALBAN

sábado, 20 de junio de 2015

POLITICOS DILETANTES ( DEIA, 19 de Junio de 2015 )

POLÍTICOS DILETANTES
Con motivo de la toma de posesión de un Alcalde de mi región bizkaina –Encartaciones-, el propio alcalde pronunció un leve discurso en el que anunció que ésta, que ha comenzado hace bien poco, será la última vez en que sea investido Alcalde, porque no se va a presentar a la reelección dentro de cuatro años. No está mal que uno programe su vida de modo que durante un tiempo se dedique a una cosa y durante otro tiempo a otra, se trata en todo caso de desarrollar un proyecto de vida que es suyo, íntimo, y que no debe ser causa de preocupación para los demás. Pero a veces hay quien cree que su papel social trasciende su propia dimensión, es decir, quee como su cometido tiene que ver con lo público, sus decisiones privadas también, y se explayan en explicaciones tan inapropiadas como innecesarias, ponen la venda antes de que se les abra la herida, toman el antibiótico antes de que se haya desencadenado la infección.
El referido ha explicado la razón por la que no optará a su reelección, pero lo ha hecho sin descubrir su intimidad, ni siquiera recurriendo a esas razones meramente coyunturales, y a veces peregrinas, como son el cansancio o esa otra tan de moda en nuestros días que consiste en dejar sitio a quienes vienen por detrás. Su desistimiento obedece a razones filosóficas: “Por nuestra filosofía creemos que un cargo público que lo necesita como medio de vida o desea perpetuarse en él, no puede servir plenamente a la ciudadanía”. Esta forma de redención, que pone en entredicho la función, vocación, responsabilidad y profesionalidad de los gobernantes y de los políticos no sirve para eximir de culpa a nadie, ni siquiera a quien pronuncia en público dichas “razones filosóficas”.
En la profusión de noticias que han sido publicadas con motivo de las elecciones municipales he leído que algunos candidatos tenían la condición de “parados” o “desempleados”. ¿Sería esa una razón suficiente para no votarles teniendo en cuenta su necesidad perentoria de encontrar un trabajo como medio de vida? Hay otros que proceden de oficios, profesiones u ocupaciones mucho mejor remuneradas que las alcaldías a las que han aspirado. ¿Habremos de sospechar por ello que les han movido intereses espurios? Ha habido candidatos que, por aspirar a la alcaldía de municipios muy poco poblados, han sabido de antemano que sus emolumentos como alcaldes no servirían ni por asomo para equilibrar sus trabajos y desvelos al frente de sus corporaciones. ¿Habrá que pensar que se trata de masoquistas dispuestos a todo? Como yo respondo con un “no” rotundo a cada una de estas tres preguntas me permito, lo primero de todo, resaltar la nobleza que alberga el ejercicio responsable de la Política.
No tengo dudas de que hay políticos corruptos y aprovechados que usan sus cargos en su provecho, pero la excepción no justifica convertir en regla lo que no es tal. ¿Acaso no hay abogados que acogen defensas de posibles imputados, a sabiendas de que el fracaso está asegurado? (Perdónenme los abogados por utilizarles en este ejemplo, pero es el que ha venido a mi mente: podría haber usado cualquiera otra profesión u oficio). También hay políticos desideologizados e interesados que solo buscan en la Política la cercanía a los presupuestos públicos y a los despachos económicos para aprovecharse de tal cercanía, pero de ahí a pensar, -como parece desprenderse de las explicaciones dadas por el alcalde encartado-, que la permanencia en un cargo público va reduciendo la capacidad del gobernante a la vez que acrecienta sus perversiones, media un abismo. En todo caso, y dado que las previsiones a cuatro años vista suelen verse trastocadas en muchas ocasiones, habrá que estar expectantes, porque si se prestara a seguir en su cargo habría que creer en fantasmas y pensar en lo peor.
Para servir a la ciudadanía es condición esencial ser ciudadano y, sobre todo, comportarse como tal aunque unas circunstancias concretas y temporáneas nos hayan llevado a ejercer un puesto de predominio. El gobernante debe ejercer el poder con mesura: debe gobernar en lugar de mandar, debe dar órdenes para ordenar, -poner en orden-, que no para sojuzgar. El gobernante debe ejercer su oficio desde la autoridad moral y no desde la dominación. Si a un alcalde le preocupan la justicia social, la igualdad real de sus vecinos, el bienestar de todos los ciudadanos y la creación de un hábitat en el que las gentes puedan desarrollar sus vidas con holgura, ¿por qué ha de temer que sus ideas se prostituyan con el paso del tiempo, o que su ideología se deteriore? Yo he conocido alcaldes de “larguísima duración” a los que el tiempo les ha ido haciendo más y más queridos; que han ido aumentando su círculo de afección muy por encima del de las siglas por las que se presentaron la vez primera. De modo que el término “perpetuarse” es propio de quienes no creen en las virtudes de la Democracia, de quienes piensan que los ciudadanos que acuden a las urnas cada cuatro años se dejan embaucar con demasiada facilidad, o bien deciden su sufragio en base a egoístas intereses. Y no se puede negar que haya ocasiones, demasiadas, en que es así pero de ahí a la generalización solo pueden llevar la soberbia y la altanería de quienes se consideran imprescindibles.
Presentarse a unas Elecciones y acceder a un gobierno son dos hechos encadenados que no siempre tienen lugar, pero en ambos lo primordial es la voluntad personal de quien se presenta. Es cierto que después juegan otros factores pero solo encabeza una lista electoral quien quiere hacerlo, y solo acepta el cargo de Alcalde el que lo desea. ¿A qué viene después ese sometimiento posterior a una filosofía no escrita? Porque, en todo caso, hay formaciones políticas que se someten a sus propios estatutos, que son los que deciden cuántas legislaturas puede ostentar un cargo una persona concreta, pero han proliferado las formaciones “buitre”, que sobrevuelan la Política para hacerse cargo de cuanto ella deja maltrecho; y hay políticos diletantes que, a falta de ideología socio-política, convierten sus garitos y sus gobiernos en meras asesorías de lo público (y de buena parte de lo privado), sin otro destino que lo inmediato. Ocurre con estos diletantes que, faltos de un destino concreto para todos, viven empeñados en que la gestión de los momentos les lleve a conquistar los cielos y gobernar en la Eternidad.
¡Volvamos a la vida sencilla! Preguntemos, ¿cómo ha de hacerse para “servir plenamente” a la ciudadanía? Porque, ¿qué significa aquí el término “plenamente”, más aún, qué significa “servir plenamente”? Uno de los fracasos achacable al ejercicio de la Política que ahora está en crisis, procede del uso de frases hechas cuyo significado ha sido siempre un misterio. Ahora ha resultado que los políticos diletantes y “buitres” se están adueñando del espacio político con los mismos argumentos e instrumentos que los políticos “profesionales” usaron… Los que les llevaron al fracaso. Lo que me lleva a pensar que los diletantes de hoy son auténticos impostores de la Política.

FDO.  JOSU  MONTALBAN
       

jueves, 4 de junio de 2015

LOS PACTOS EN EUSKADI: EL PACTO (El Diario Norte, 5-6-2015)

LOS PACTOS EN EUSKADI: EL PACTO
Ya se han dado los primeros pasos dirigidos a la conformación de los gobiernos municipales y forales en Euskadi. Tras los recuentos pertinentes y la constatación de que el PNV ha sido coronado como vencedor, y que EHBildu también lo ha sido como perdedor; tras la constatación de que aguanta, ¿avergonzado?, solamente su Ayuntamiento vitoriano y nada más; tras la constatación de que el PSE pierde su más preciado feudo –Baracaldo- y desciende en votos, en general, aunque consigue un buen resultado en Guipuzkoa, auspiciado por la debacle abertzale; y tras la constatación, por fin, de que los emergentes –Podemos y Ciudadanos- también han aflorado aunque de forma mucho más remisa, a la vez que la IU vasca –EB- y el partido de Rosa Díez se han ido casi por completo; mientras han tenido lugar estas constataciones los vascos y las vascas hemos seguido en nuestras labores y hemos asistido a la excesiva profusión de explicaciones por parte de los líderes y a las explicaciones de los opinadores de cara al futuro. ¿Y ahora qué?
El PNV, que ha sido designado por los resultados para tomar la iniciativa, la ha tomado con quien le ofrecía más garantías desde el principio, el PSE. Hay quien sospecha que los contactos y componendas vienen de tiempos anteriores a los comicios, pero el rigor electoralista llevó a unos y otros a negar lo normal y evidente. Desde luego que no podía volver a ocurrir lo que aconteció en el 2011, en que EHBildu se hizo con toda Guipuzkoa, el PP con Alava y el PNV con Bizkaia, solo porque en un alarde de puritanismo se impusieron unos a otros la estrategia de no llegar a ningún acuerdo que cuestionase las mayorías simples surgidas tras los recuentos. Pero la Democracia se construye poco a poco, admitiendo las mayorías y propiciando acuerdos que den fuerza a los gobiernos resultantes, y estabilidad a las Instituciones.
De eso se trata ahora, de formar gobiernos fuertes que resuelvan problemas y de conferir estabilidad a los Ayuntamientos y las Diputaciones Forales que durante la última Legislatura han experimentado demasiado y han decidido en muy pocas ocasiones con la debida responsabilidad. No se puede decir que esta última haya sido una legislatura perdida pero las fuerzas políticas fundamentales y los gobiernos más importantes han tropezado en exceso. Los emergentes, desperdigados en asociaciones, plataformas y foros diversos, apenas han encontrado un filón en que explotar sus recursos electorales, quizás lo hayan explotado en las antiguas filas de la Izquierda Abertzale, y del PSE en menor medida pero, ¿ofrecen alguna garantía? Servirán para completar algún proyecto o para remediar alguna falla pero el exceso en su catálogo de exigencias, algunas de ellas poco necesarias, más anuncian inestabilidad que firmeza para el futuro.
El PNV necesita apuntalarse y ha recurrido al único que, por vocación y por tradición, es el más hospitalario. El PSE ha protagonizado, junto al PNV, la mayor parte de los avatares de la Democracia en Euskadi. ¿No es normal que hayan sido PNV y PSE los primeros en intentar congraciarse? Ambos se necesitan. Ya se necesitaron hace cuatro años, pero porfiaron en exceso: el PNV enrabietado por la aventura protagonizada por el PSE en el Gobierno Vasco con el PP como comparsa, y el PSE ensoberbecido por la experiencia en la Lehendakaritza. Lo cierto es que, ahora que el PNV ha aceptado que la solución de la crisis, el mantenimiento del Estado de Bienestar y la generación de empleo son prioritarios ante las aventuras soberanistas de otro tiempo, el PSE no tiene que echarse para atrás. Se trata de aportar tanto como de exigir, pero siempre teniendo muy claro que los vascos necesitan soluciones y no florituras.

Fdo.  JOSU  MONTALBAN   

martes, 2 de junio de 2015

LOS RIESGOS QUE CORRE EL PSOE (El Confidencial Digital, 2 de Junio de 2015 )


LOS RIESGOS QUE CORRE EL PSOE
Cada vez se leen e interpretan los resultados electorales con más ligereza. La escasa calidad de nuestra actual Democracia ha hecho que todo se quede en el sistema a través del que se desarrolla. Cada cuatro años tiene lugar una votación que depara unos resultados determinados, y por el mero motivo de que responden a la voluntad de los ciudadanos, uno por uno, ya es suficiente para asumir que la ciudadanía tiene la razón y, por ende, que cualquier resultado es razonable.
Pero esto constituye una base débil para nuestra Democracia. Tan débil que, por ejemplo, permitiría legitimar el gobierno de Hitler que surgió de las urnas en 1933. Es cierto que aquellas elecciones estuvieron precedidas por extorsiones y campañas de amedrentamiento dirigidas a los socialistas y comunistas; también lo es que unos cincuenta miembros de movimientos opuestos al nazismo fueron asesinados durante la campaña electoral; y también lo es que el partido nazi de Hitler hizo uso de los recursos estatales hasta el punto de que Joseph Goebbels, el teórico propagandista del nazismo se jactó diciendo que “ahora será fácil llevar a cabo la lucha porque podemos recurrir a todos los recursos del Estado, la prensa y la radio están a nuestra disposición”. Todo ello es cierto y cuestionable, pero la victoria de Hitler se consumó porque hubo 17 millones de alemanes (43,9%) que le votaron, mientras que al socialdemócrata Otto Wels solo le votaron 6 millones de alemanes, y solo 3 millones votaron al comunista Thalmann. La pregunta es, ¿resultó ser un gobierno democrático aquel gobierno?
Bien, ya se que se trata de un ejemplo algo excesivo, pero solo pretendo con él cuestionar la bondad o maldad de cuanto surge de las urnas, que en bastantes ocasiones responde a oportunismos y populismos que buscan ejercer el poder en lugar de gobernar para todos los ciudadanos. De cuantos análisis se han realizado tras las elecciones del 24 de Mayo muy pocos han ido más allá de establecer las posibilidades de alcanzar las mayorías suficientes para ostentar los futuros gobiernos. En el panorama surgido, y a la espera de que unas u otras coaliciones y acuerdos lleguen a formar los gobiernos respectivos, me preocupa lo que el PSOE haga porque constituye, a mi entender, la fuerza llamada a recomponer nuestra Democracia. Me permito subrayar algunas conclusiones en este sentido:
1º “Ha ganado la izquierda pero ¿qué debe hacer el PSOE a partir de ahora? Resulta complicado responder de forma categórica a esta pregunta. La dirección socialista, a falta de resoluciones formales que se produzcan en el Comité Federal del partido, ha apuntado ya que favorecerá la “libertad” de sus líderes regionales para establecer acuerdos, incluso formar coaliciones con las diferentes fuerzas “progresistas” de todo tenor que, llamándose de mil modos diferentes, han sido aceptadas por los verificadores de Podemos. ¿Garantiza de ese modo un marco realmente progresista, socialista, para el futuro? ¿No corre el riesgo de que las características diferentes de cada grupo con el que pacte o acuerde lleve a algunos socialistas a aceptar formas enrevesadas y desideologizadas de hacer política? Desbancar al PP de los Ayuntamientos y Comunidades Autónomas, como preámbulo para hacerse con el Gobierno de España a finales de 2015 va a requerir dotar a sus gobernantes regionales de instrumentos ideológicos que permitan mantener la misma línea ideológica y la misma estrategia electoral en todo el Estado.
2º “¿Pactar con Podemos y pactar con Ciudadanos son dos opciones igualmente válidas? Depende de lo que pretenda el PSOE. Si solo se busca desplazar al PP de los gobiernos, sí. Pero Podemos no es Ciudadanos, aunque en ambos casos el populismo sea una de sus principales propiedades. En todo caso, aunque ambas formaciones subrayen que son reformistas y que no son de izquierdas ni de derechas, las dos no sirven por igual, y optar por una o por la otra definirá el futuro del PSOE allí donde se produzca, además de ocupar un lugar preferente en los debates políticos.
3º ¿Podrá recuperarse IU en el futuro? ¿Debería el PSOE intentar un proceso de acercamiento o fusión con lo que continúe en IU? Bien se ve que la segunda pregunta responde a mi convencimiento de que la recuperación de IU es harto complicada. Sin embargo el PSOE no debe apresurarse porque IU ha sido, y aún es, una formación fundamental de nuestra Democracia. Primero lo fue el PC y después lo ha sido IU. Lo realmente sorprendente ha sido que el voto de los descontentos, de los “agraviados” por el sistema que llaman bipartidista, no haya tenido en cuenta a IU. Los indignados de la Puerta del Sol han incluido a IU en la famosa “casta”, al lado del PP, del PSOE y de UPyD. ¿Ha de ir el PSOE a rescatar a IU del olvido?
En resumen, que es verdad que han ganado las izquierdas en estas elecciones pero ¿es esta la izquierda que España necesita? ¿De qué modo definir a esta izquierda fragmentada en añicos? Porque Podemos, -cuyo líder afirmó que no es de izquierdas ni de derechas-, se ha llamado andanas hasta el momento en que vio los buenos resultados de las innumerables plataformas surgidas por aquí y por allá en auxilio de las más diversas causas. De modo que libertad para pactar, sí, pero el PSOE debe pensar en el futuro, evitar que sus cargos públicos recientemente elegidos se dejen embaucar por las añagazas de las plataformas que apadrina Podemos que, por cierto, la gran mayoría están ya contenidas en los programas electorales de los socialistas. Lo urgente es que a la vista de lo acontecido consolide un nuevo espíritu ideológico que hable de una sociedad integrada y no de este o aquel problema ocasional.
El PSOE se la juega en este trance, principalmente porque la Política no debe ser ejercida como si fuera un mero juego de equilibristas.
Fdo.  JOSU MONTALBAN