sábado, 19 de marzo de 2016

BUENAS INTENCIONES Y MALAS VOLUNTADES (LaInformacion.com, 19 - 03 - 2016)


BUENAS INTENCIONES Y MALAS VOLUNTADES

En la noche del 20D, cuando se conocieron los resultados de las Elecciones Generales, a pesar de la victoria del PP, Pedro Sánchez exhibió sus buenas intenciones: el cambio era posible, más aún, era deseable, lo mejor para España y para los españoles. Ante el encastillamiento del PP de Rajoy, que exhibía sus votos y escaños, tan numerosos como insuficientes, Pedro Sánchez mostraba cierta euforia debida al hecho de que el PSOE hubiera resistido el empellón. También Podemos exhibió su poder, pues no en vano cualquier acuerdo para formar mayorías sin el PP, debería tenerles en cuenta. Igualmente Ciudadanos, cada cual con su dosis de oportunismo y necesidad. Si así era, ¿por qué estamos, tres meses después, desgranando aún este galimatías, regodeándose cada uno de los líderes, a excepción de Pedro Sánchez, en su engreimiento atiborrado de intransigencias? Tal vez sirva esta respuesta: los líderes se fueron de la Política, eso es todo.
Los liderazgos actuales no responden a cualidades especiales. Basta con que los afiliados y militantes de un partido voten a favor de uno para que los comentaristas le cuelguen del cuello el título de “líder”, si bien sus cometidos posteriores requieren algo más que la mera exhibición del número de sufragios conseguidos. El líder político, sin embargo, ha de ser además un líder social, revestido de una pátina de autoridad moral, que es lo que confiere confianza a las personas y a los propios líderes. No sólo han de serlo en el seno de sus propias formaciones, sino en la sociedad, influyendo en el comportamiento de los otros líderes, llegando con ellos a articular nuestros modelos de vida. Sin embargo, amables lectores, ved cómo la situación actual no tiene nada que ver con esto. Los líderes actuales se empeñan en parecer únicos y exclusivos garantes de todas las virtudes, y para ello niegan todo virtuosismo a los demás. La negación de los otros se ha convertido en el único modo de afirmación de los unos. Se trata de una estrategia de muy débil consistencia.
Las del 20D han sido unas Elecciones especiales en las que el miedo de los tradicionales (PP y PSOE), y la euforia desmedida de los nuevos, cuya única cualidad definitoria era la de ser “emergentes” (Podemos y C´s), tuvieron un papel esencial a la hora de definir las estrategias. El resultado final ha sido muy poco esclarecedor. Pero lo han sido mucho menos las actitudes de los líderes, uno por desidia (PP) y el otro por un exceso de celo que ha rayado en el delirio (Podemos). Aún a riesgo de insistir en exceso en lo que he venido defendiendo con cierta insistencia, vuelvo a incidir en un hecho irrefutable: sólo el PSOE y C´s han cumplido con su deber y se han puesto al servicio de los ciudadanos, sólo ellos han puesto algo sobre la mesa, algo sobre lo que se pudiera debatir. El PP desistió y rechazó toda responsabilidad. Y Podemos, ¡qué decir de Podemos y de su líder!, tan carismático como engreído, césar de todas las centurias, que se arroga el papel de “haber nacido para cambiar el curso de la historia…”
Los españoles y las españolas asistimos a un espectáculo de funambulismo político en el que se practican la desidia, el voluntarismo y la intransigencia. Caben soluciones, aunque la única válida es la formación de un Gobierno de coalición (de alguna de las posibles), que pueda servir como modelo ante los españoles, de convivencia entre diferentes. Lo perfecto suele ser enemigo de lo bueno. Lo perfecto sería un gobierno de cambio hacia la izquierda entre PSOE y Podemos, pero hay una “verdad superior” para Podemos que impide el acuerdo, porque el mesianismo de Pablo Iglesias tiene a su formación subyugada, y sus oídos desprecian las palabras juiciosas que les dedican personas de tanta experiencia como Carmena o Jiménez Villarejo, que saben mucho por “viejos”, por sabios y por haber hecho un servicio inigualable a las izquierdas españolas en tiempos mucho más difíciles que los actuales.
Si, como parece, no va a ser posible formar un gobierno de cambio y de izquierdas, habrá que buscar un gobierno progresista y eficaz, empresa nada fácil porque la aritmética da de sí hasta donde lo permiten los números y las cantidades. Nada más. Los ciudadanos distinguen lo bello de lo que no lo es, pero en Política la belleza, cuando alcanza a muy pocos, como propone Podemos, que solo concede tal cualidad a sus exclusivas propuestas, es una belleza perversa y probablemente muy poco bella, valga la contradicción.
Pedro Sánchez ha puesto las buenas intenciones, que no han sido suficientes, además del esfuerzo por llegar a ocupar puntos intermedios. Pablo Iglesias ha puesto su mala voluntad, por escasa, en todo caso la intransigencia propia de los infalibles de salón. Es una pena que las buenas intenciones choquen de forma tan violenta con la mala voluntad… ¿No será mejor que, de una vez por todas, volvamos a las urnas sin más dilación, para que los falsos líderes se den cuenta de lo que pasa realmente?


Fdo.  JOSU  MONTALBAN   

miércoles, 16 de marzo de 2016

REGENERAR LA SOCIEDAD PARA REGENERAR LA POLÍTICA (DEIA, 16 - 03 - 2016)


REGENERAR LA SOCIEDAD PARA REGENERAR LA POLÍTICA  (Y VICEVERSA)

Es necesario regenerar la Política. ¿Es necesario, realmente, regenerar la Política? La respuesta inmediata es afirmativa, pero admite muchos matices posteriores, porque no es la Política únicamente la que está degenerada, sino los políticos (personas) que se amparan en ella para apropiarse de lo ajeno y engordar sus patrimonios.
Regeneración significa, en una de sus acepciones, “renovación moral”, de modo que quienes claman a gritos por la regeneración están admitiendo que la Política no es mala en sí misma, que se apoya en un comportamiento ético y que nunca ha sido un oficio tendente exclusivamente a lograr el enriquecimiento de quien la ejerciera sino una disciplina dirigida a conseguir el máximo bien posible para los ciudadanos que viven sometidos a sus decisiones. La Política es, por tanto, un servicio a la ciudadanía y, como tal, ha de redundar siempre en su beneficio y nunca en el concreto beneficio de quienes la ejercen.
Han sido demasiados los casos de corrupción que, uno tras otro, han aparecido ante nuestros ojos, sin embargo sólo la corrupción política está llenando las páginas o los programas informativos, pero en los últimos tiempos han aparecido con la misma frecuencia noticias de corruptelas  millonarias en ámbitos bien diversos que también forman parte de nuestras vidas y conviven en sanísima armonía con la corrupción política: amañamiento de partidos de tenis para influir en las apuestas, Federaciones deportivas con las cuentas tan desordenadas como fraudulentas, uso de sustancias dopantes que terminan falseando los resultados de las competiciones, ingenierías financieras en las que primar los trucos para ocultarle al fisco las ganancias que deberían contribuir a él, falsificaciones de motores de automóviles, utilizaciones de redes de blanqueo de dinero, clínicas que decían arreglar dentaduras a precios asequibles para los más pobres que constituyen tapaderas de negocios oscurísimos, bancos chinos que obran con arteras intenciones tras haber conseguido sus clientelas mediante promesas tan suculentas como falsas, ocultación de condiciones en ventas “on line” que terminan arruinando a los ilusionados compradores, ofertas halagüeñas que se convierten en cárceles cuando a las palabras del charlatán-vendedor de tales se le aplican normas o leyes que el vendedor omitió en sus explicaciones… Bien, ¿y qué?
La corrupción de los políticos es otra cosa, porque al propio hecho delictivo se suma el hecho de que cuando se sometieron al proceso electoral lo hicieron bajo promesas de moralidad intachable en sus comportamientos, y propuestas de medidas de control tan meticulosas que no cupiera en ellas la más mínima irregularidad, mucho menos ilegalidad. Pero los resultados, como se viene viendo, no responden fielmente a las previsiones iniciales, porque en medio de todo ello están tantas debilidades, vicios y desviaciones que, siendo achacables a la condición humana tan vulnerable, deberían haber sido descartadas de forma tajante y definitiva por quienes dicen estar dispuestos a servir a la comunidad. Digo a “servir”, que no solo a ser útiles, y lo digo en el más puro de sus significados que es “ponerse al servicio de alguien”, de sus necesidades, de sus condiciones de vida, de su dignidad.
La corrupción ha estado presente en la Política y en los políticos porque se ha venido ejerciendo en el seno de una sociedad depauperada material y moralmente, en la que han cabido todo tipo de tropelías que, lejos de degradar o desacreditar a quienes las han protagonizado, los han encumbrado por “estar donde tenían que estar en el momento oportuno”, por valientes, por listos o por espabilados. Cada político corrupto ha solido asistir a fiestas, siempre como convidado, en las que ha sido agasajado por gentes que han venido precedidas por la fama de poseer fortunas cuantiosas o capitales sobrados. Cada político corrupto ha sido tentado con añagazas diversas y con el halagüeño cebo de comer la fruta prohibida del Árbol del Bien y del Mal en un Paraíso abierto a todos sus caprichos… Y ha caído en la trampa. Desde luego que no es ningún atenuante el hecho de que haya sido obsequiado tan desmedidamente, pero es un síntoma de que más allá del mero hecho de que el sistema capitalista esté aceptado como uno más, protegido por leyes y principios de dudosa comprensión y legitimidad, y que por eso la propiedad privada sea la gran verdad a proteger, me permito afirmar que el capitalista es un sistema corrupto en sus esencias y en sus comportamientos, del mismo modo que el capitalismo es un régimen o ideología cuya finalidad no es servir por igual a todos los ciudadanos sino que, partiendo de premisas falsas, termina por perpetuar diferencias y convertir al dinero en el gran factos diferenciador de los humanos.
Alguien estará pensando que, dada mi condición de “político”, pueda estar “justificando” la corrupción de los políticos como si se tratara de una consecuencia lógica de la corrupción social. Nada de eso, porque es exigible a los políticos un comportamiento ejemplar, al menos desde el momento en que ponen su rostro en un cartel electoral y se someten al veredicto de las urnas. Desde ese momento se convierten en personas con unas obligaciones especiales, de las que la ejemplaridad ética y moral es la más inalienable, mientras que quienes depositan su papeleta en la urna (todas las demás) pueden acudir a ellas invadidos por las más perversas intenciones. No justifico nada, pero si hay que dar al césar lo que es suyo y a dios también lo suyo, empiezo a estar algo cansado de que, por ejemplo, en las gradas de los estadios españoles, a la espera de que unos caprichosos multimillonarios salgan al campo derramando señales de la cruz o supersticiones diversas, personas (hinchas o aficionados) que quizás cobran escuetos salarios o subsidios de desempleo, nunca recalan en criticar que los salarios de sus ídolos constituyen millones de euros limpios de polvo y paja, sujetos a modalidades de contratación pensadas para evadir impuestos y facilitar la evasión de capitales. Peor aún, tampoco llegan a criticar a los jeques o multimillonarios asiáticos que compran clubs y se convierten en traficantes de personas (futbolistas) mercadeando con gentes a las que convierten, la mayoría de las veces, en estúpidos pintarrajeados hasta las cejas. Y peor aún, tampoco tienen en cuenta ni critican siquiera que los estamentos que dirigen ese fútbol profesional están en manos de personas que han sido apartadas de sus cargos por corruptos y se resisten a abandonar lo que les ha reportado tan pingües beneficios.
Mientras la sociedad se comporta de eso modo, entre complacencias laxas y ensañamientos bravíos, surgen los apóstoles del regeneracionismo, como Pablo Iglesias (Turrión, que no Posse), capacees de proponer en un programa de gobierno la creación de una Secretaría para la Lucha contra la Corrupción pero, eso sí, dirigida por él mismo que, descendido del Cielo en medio de un halo luminoso y deslumbrante, será el Ángel de la Guarda de la Política y de los políticos españoles. Como afirma Santos Juliá en un artículo: “Que se regeneren ellos, los degenerados”. La corrupción es un mal extendido por la sociedad, tanto o más que sobre la Política. Cada corrupto, político o no, implica uno o varios corruptores igualmente corruptos, políticos o no. Hay que combatir la corrupción, la de todos, y armar éticamente a la sociedad para que en ella no lleguen a ser corruptos tampoco quienes son elegidos para dirigirla. Pero los arcángeles flamígeros, que buscan convertirse en dioses, no son lo más indicado para luchar contra ella, principalmente porque la infalibilidad de la que están poseídos nunca está suficientemente contrastada, y puede hacer que se les afloje la “tuerca” de la decencia.


FDO.  JOSU  MONTALBAN    

IGLESIAS, OTEGI Y LA CARTA DE BÁRBARA DUHRKOP (El Diario Norte, 16 de Marzo de 2016)


IGLESIAS, OTEGI Y LA CARTA DE BARBARA DÜHRKOP

Sólo hace cuatro días que Bárbara Dührkop, la viuda del socialista asesinado Enrique Casas, escribió su “Carta abierta a Pablo Iglesias” (El País, 12-3-2016), que merece ser tenida en cuenta, porque aunque haya quien crea que ETA ha acabado y ya no está presente en nuestras vidas el terrorismo que protagonizó durante tanto tiempo, -con mucha mayor virulencia y sangre en la época democrática que durante la dictadura franquista-, la memoria está teñida de tristeza, de luto oscuro y de miseria moral.
La misiva de Bárbara coincide con la excarcelación de Otegi y su más que definitiva candidatura para ser el lehendakari de todos los vascos, incluso de los que lloran las muertes de los asesinados por su banda criminal. Es esto lo que confiere un valor especial a la carta, porque aunque va dirigida a Pablo Iglesias (Podemos) significa mucho más que una carta personal. Dado que Podemos fue la fuerza más votada en Euskadi en las últimas Elecciones Generales, las palabras de Pablo Iglesias cuando fue preguntado sobre una posible condena a ETA (“…eran otros tiempos,… fruto de un conflicto político”), son muy graves porque incluso sobrepasan la raya marcada por Otegi en su liberación, que ha asumido la culpa y el error, sin duda inducido por ser útil a su nueva misión como candidato a Lehendakari.
Resulta vergonzoso que sean gentes como Iglesias u Otegi quienes se atrevan a interpretar esta Euskadi (o España) sin la violencia etarra, y más vergonzoso aún que lo hagan con tanta osadía. Iglesias se apoya en una obviedad (nada obvia, por cierto) que puede herir profundamente a las víctimas de ETA: “Condeno a ETA y la duda ofende”. Sin embargo han sido demasiadas sus alusiones a ETA preñadas de esfuerzos comprensivos. Iglesias dijo hace no mucho tiempo que “nadie debería ir a la cárcel por sus ideas”, en alusión a Otegi. Y dijo que, teniendo clara su condena del terrorismo “…trataría de comprender las claves políticas fundamentales”, como si las prácticas terroristas pudieran ser comprendidas en Democracia, como bien ha achacado Bárbara en su escrito: “Sr. Iglesias, le recuerdo que en 1984 (asesinato de su esposo) ya existía la democracia”. ¿Cómo se pueden entender los comportamientos de Iglesias, si no es porque antepone la captación de votos a un juicio mesurado y justo del hecho terrorista? En su estrategia de camuflaje, -que Pablo Iglesias y los suyos han puesto en marcha en el momento en que han afluido los votos vascos hacia su formación-, han topado con el “protegido” por ellos, Arnaldo Otegi, que le ha pedido colaboración para conseguir nada menos que la independencia de Euskalherria, que es incluso más que la de Euskadi. Inmediatamente Iglesias hizo sumas y restas para decidir, ¡cómo no!, negarse a ello. Es evidente que primó la aritmética (cantidad) frente a la razón (cualidad y calidad del juicio y de los votos).
Euskadi, conforme se aproximan las Elecciones autonómicas, se va sumiendo en la confusión. Conviene leer la letra pequeña de los diarios para forjar una opinión más o menos certera, pero con los titulares de las noticias hay quienes se enrolan en discusiones de bar que a casi nada concluyen, pero terminan por armar posiciones y opiniones que simulan auténticas estrategias y doctrinas políticas. Veamos, si no, qué encierra este titular de periódico: “Los exreclusos de ETA dejan libertad a los presos para que se acojan a vías individuales (de inserción)”. Para mí tengo que esto responde al famoso dicho de “el muerto al hoyo y el vivo al bollo”, es decir, que niega la estrategia anterior desarrollada con los presos y los deja solos y desamparados, en todo caso amparados por sus familias y amigos, cada cual con los suyos. No está mal, porque la Democracia de la que gozamos ha ofrecido vías de inserción y acogida que tanto ETA como sus brazos políticos (HB, EH, Sortu…) han despreciado por ser poco provechosos para sus fines.
Eso sí, de nuevo han sido engañados los presos de ETA. Lo doloroso es que lo han sido por quienes fueron presos antes que ellos, es decir los exreclusos de ETA. Se reunieron alrededor de 600 expresos y argumentaron entre aplausos que las vías individuales de inserción “aunque sean pasos individuales y se materialicen de manera individualizada, serán decisiones colectivas”. Y tras esta argumentación los expresos se fueron a sus casas a echar la siesta, o a alguna sidrería de la zona a comer carne regada con el jugo de las gigantescas kupelas. Aquí ya no se salva casi nadie de la ignominia y el oprobio, porque uno lee estas aportaciones de quienes ya son líderes también de opinión, como Iglesias u Otegi, o de valientes de salón como son ahora los expresos de ETA, y solo quedan dos opciones, o el cabreo o la ignorancia, como si no hubiéramos aprendido nada.
En todo caso nos queda la Memoria a quienes queramos recordar y no ignorar, aunque solo sea para que nada de aquello se vuelva a repetir. La carta de Bárbara Dührkop es bellísima, aunque hable de tristezas. Es el testimonio de una viuda que no quería ser viuda, de la madre de unos huérfanos que tampoco querían serlo. Es el testimonio de unas lágrimas que nunca debieron ser derramadas por aquel motivo. Sus palabras son “de paz” y de ofrecimiento a la concordia, pero de una concordia asumida y aceptada, que requiere conmiseración y requiere, sobre todo, que asesinos y cómplices de tal pidan perdón desde la humildad y no desde la altanería.


Fdo.  JOSU  MONTALBAN  

LA DESIDIA DEL PP Y PODEMOS (LaInformacion.com, 13 de Marzo de 2016)


LA DESIDIA DE PP Y PODEMOS

No resulta nada aleccionador comprobar cómo se vienen comportando nuestros líderes políticos desde que el pasado 20 de Diciembre las Elecciones Generales nos depararon unos resultados endiablados. Hay quien cree que aquellos resultados, que correspondieron a la voluntad de los españoles, están deparando justamente lo que ya anunciaron, pero si esta conclusión es justa, por ajustada, resulta nefasto pensar cómo se están comportando los líderes, empeñados en la intransigencia en lugar del acuerdo entre diferentes. Claro está que hay diferencias importantes entre las formaciones políticas: los programas electorales las delatan, pero una vez culminado el proceso electoral los ciudadanos se avienen a aceptar, - y valorar, claro está-, lo que los líderes hacen con los resultados obtenidos, cómo los interpretan, de qué modo los leen y cómo les dan la debida utilidad. El hermetismo y el atrincheramiento en sus posiciones no es nada apropiado para los tiempos que estamos viviendo actualmente, porque a los dos o tres meses previos al día electoral en los que las instituciones marchan al ralentí, para evitar sobresaltos en los electores, hay que sumar los tres meses que ya han pasado desde el 20D. El comportamiento de los líderes ha dejado mucho que desear. Sólo Pedro Sánchez y Albert Rivera se salvan de la debacle.
Lo trascendental ha sido el comportamiento del actual Presidente Rajoy, que no solo protagonizó una vergonzosa espantada ante el Rey y Jefe del Estado, sino que aún mantiene su lanza en ristre ante el fracaso inicial del acuerdo PSOE-C´s. ¿Cómo puede mantener su opción, tal como ha anunciado, quien antes rechazó todo esfuerzo para cumplir con su deber? Y lo mismo cabe decir del comportamiento del ínclito Pablo Iglesias, -Turrión, que no Posse-, cuyo comportamiento obsesivo consiguió abortar el acuerdo, si no de izquierdas, sí al menos progresista, entre las dos fuerzas que fueron capaces de hacer algo provechoso (PSOE y C´s). Los comentarios de los medios de comunicación están siendo contundentes, sin embargo resultan demasiado remisos en sus críticas y en la valoración de las culpabilidades.
En la última semana han tenido lugar dos celebraciones que dan testimonio de hasta qué punto resultan poco responsables las actitudes y comportamientos de los líderes. Desde el cinco de Marzo en que tuvo lugar la segunda votación para la Investidura de Pedro Sánchez, que resultó fallida, los líderes no han sacado ni un solo momento para reunirse y deshacer el entuerto causado. Sin embargo, con motivo de las celebraciones del Día de la Mujer, y del Aniversario de los atentados del 11M los líderes han compartido marcha en las calles y protagonismo, aunque tales comportamientos no hayan pasado de la dimensión testimonial.
Las estrategias, -yo diría, más bien, estratagemas-, han convertido en desencuentros lo que la sana y justa corresponsabilidad debería haber convertido en encuentro. El PP ha anunciado por boca de Rajoy que no conviene su reunión con el PSOE antes de la Semana Santa, a pesar del apremio. Podemos, por boca de su Pablo Iglesias, ha puesto condiciones a las posibles reuniones buscando retrasos y controversias definitivos que impidan el encuentro. Nadie parece dispuesto a propiciar lo que todos los españoles, en sus casas, desean. No solo los economistas, también quienes significan algo en las organizaciones sociales, reclaman estabilidad, principalmente porque no es de recibo que nos siga representando en el Mundo un Presidente caducado que ni quiere ni puede representarnos a tenor de los acontecimientos devenidos.
Recientemente ha surgido un curioso debate en torno a un acuerdo del Parlamento español, apoyado por bastante más de doscientas, de los trescientos cincuenta diputados, que obligará a Rajoy y al PP a mantener un posicionamiento ante un Organismo Internacional diferente a lo que viene defendiendo institucionalmente en España, concretamente con respecto al infierno que vienen sufriendo tantos miles de refugiados sirios que llegan hasta Turquía, en dirección hacia Europa. En esta decisión tomada a coro por PSOE, Podemos y C´s, de favorecer la acogida de los sirios espantados por la guerra civil en su país y las miserias subsiguientes, cabe una premonición que bien debería anunciar la composición de la gran coalición a tres para la formación del futuro gobierno español aún pendiente, eso sí, con los brazos abiertos a quien quiera avenirse a él.
Vivimos en una especie de provisionalidad que no es buena para nadie, porque cuanto se debatió durante la campaña electoral del último Diciembre ha provocado demasiados enfrentamientos entre los líderes, mucho más empeñados en apuntalar sus respectivas supremacías que en satisfacer las peticiones de los ciudadanos. Lo cierto es que cada vez son más los que valoran muy negativamente esta desidia mostrada por los líderes del PP y Podemos, cuya cerrazón interesada solo ha servido para eternizar la crisis social y política, que mucho más grave incluso que la crisis económica.


Fdo.  JOSU  MONTALBAN            

martes, 8 de marzo de 2016

LOS PARTIDOS VASCOS ANTE LA INVESTIDURA DE PEDRO SÁNCHEZ (El Diario Norte, 09 - 03 - 2016)


LOS PARTIDOS VASCOS ANTE LA INVESTIDURA DE PEDRO SÁNCHEZ 

“Spain is different”, rezaba el slogan con que se pretendía atraer a los turistas europeos. Ellos respondían a nuestra llamada, llenaban nuestras playas, atiborraban nuestras tabernas y nuestros tablados flamencos, y si encontraban el Hotel, cada noche dormían bajo los efluvios del alcohol como si nada raro hubiera ocurrido. Entonces España era UNA, de modo que el comportamiento de los turistas era el mismo en cualquier lugar de ella. Para mí aquella Unidad siempre fue una aberración, conseguida a golpe de ros y correajes. Pero hoy la obsesión por la diferenciación resulta igualmente digna de estudio, y se ha convertido en una disculpa para reivindicar sin orden ni concierto. En auxilio de ella ha llegado esa falacia llamada “derecho a decidir”, que tanto puede traer aparejada la independencia de regiones, nacionalidades o naciones con historias diferenciadas, como meros lugares pintorescos que reclamen condiciones de relación con el Estado igualmente pintorescas. El debate de Investidura celebrado hace bien poco así lo ha mostrado, en lugar de haber sido abordado el debate global pensando en la totalidad del Estado, ha habido nacionalidades, -o naciones, tanto da-, que han echado en cara a Pedro Sánchez la escasa alusión a su terruño para justificar su “no”. Euskadi ha sido una de ellas.
El comportamiento de los partidos exclusivamente vascos, -PNV y EHBildu-, ha confluido en la negación de la investidura, aunque pos caminos diferentes. La Izquierda Abertzale (IA), con Otegi ya en la calle, se expresó como cabía esperar en un Parlamento que no es el suyo, al cual detesta y le gustaría no tener que volver. La diputada española (y vasca por el momento) Beitialarrangoitia, solamente subrayó que había allí tres partidos (PP, PSOE y Ciudadanos) empeñados en defender “la sacrosanta unidad de España”, a los que acusó de no tener calidad política para hablar de ellos ni con ellos. De ese modo echaba en cara el ostracismo al que ha sido castigada EHBildu desde el 20D pero, ¿cómo no iba a ser así? Al fin y al cabo ha sido un ostracismo deseado por ellos que, aun perteneciendo al Estado español, siempre han subrayado que no son españoles.
Se ha cruzado en el camino de la IA la rama (o ramas) de Podemos en Euskadi, que fue la formación más votada en el 20D y que solamente una distribución desigual de los escaños en los tres Territorios hizo que no obtuvieran mayor representación en la Cámara que el PNV. Con todo, el pellizco de votos más numeroso se lo pegó a la IA. Así lo ha entendido Otegi, que ha invitado a Pablo Iglesias a crear “un frente independentista en Euskadi”, a lo que ha respondido Iglesias con un “va a ser que no porque estoy orgulloso de ser español”. Para justificar esta profesión de patriotismo puntualizó: “… claro que mi patria se puede democratizar”. La verdad es que, más allá de procurar quedar bien con todos y hacer electoralismo, ambos dos han jugado sus bazas que, por cierto, estaban entrecruzadas desde el 20D.
Muy otro ha sido el comportamiento del PNV, que avanzaba en una dirección concreta y de pronto detuvo su marcha, e incluso viró en dirección contraria. Fue el vértigo propio de la soledad, que suele afectar de forma más notable cuando se está en momentos y ante decisiones trascendentales. Sí, no cabe ninguna duda de que el vértigo es el que ha llevado al PNV a votar negativamente la investidura de Pedro Sánchez después de que ya hubiera anunciado su voto afirmativo anteriormente. De las tres posibilidades que tenía, el PNV ha elegido la menos comprometida, se ha instalado en medio del grueso pelotón, se ha dejado engullir por la vulgaridad esgrimiendo razones de escasa consistencia. Reclamar ahora “su propia consulta”, tal como los nacionalistas catalanes, sólo unas semanas después de que su Asamblea máxima no la considerara prioritaria, solo puede ser achacado al vértigo… pero un vértigo difícil de explicar, porque si actualmente el PNV ostenta el mayor grado y nivel de poder institucional en Euskadi y Navarra lo es mediante varios acuerdos con el PSE(EE)PSOE.
La Secretaria General del PSE, Idoia Mendía, ha criticado el comportamiento del PNV recurriendo a una razón que, siendo válida por ser consecuente (la aportación del PNV “al mantenimiento del Gobierno de Rajoy”), no da en la diana. El hecho de que dos opciones políticas coincidan en una misma votación no justifica todas las descalificaciones, porque las razones que mueven los votos en una dirección, -en este caso, hacia el “no”-, pueden ser incluso opuestas entre sí. Sin embargo el PNV y el PSOE de Pedro Sánchez gobiernan mediante acuerdos el Gobierno Vasco, las tres Diputaciones Forales, los Ayuntamientos de las tres capitales vascas, y una gran mayoría de los Ayuntamientos de los pueblos más poblados de Euskadi. Entonces, ¿a qué ha venido el “no” a la Investidura? Sólo puede ser achacado al vértigo. ¡Ay, si Ajuriaguerra y Rubial levantaran la cabeza! ¡La Política no es cosa de pusilánimes!
Como se ve “¡Euskadi también “is different”!

Fdo.  JOSU  MONTALBÁN            

CONSECUENCIAS DEL "NO" A LA INVESTIDURA (LaInformacion.com, 07 - 03 - 2016)


CONSECUENCIAS DEL “NO” A LA INVESTIDURA

Es tiempo de sacar conclusiones. Desde el pasado 20-D en que los españoles y las españolas cumplimos con el deber de vota, que es a la vez un derecho en Democracia, han ocurrido bastantes cosas que no pasarán a la Historia que lean quienes lleguen dentro de cien años, pero que son muy importantes para quienes vivimos hoy y sufrimos las consecuencias del enquistamiento malsano que afecta a nuestras vidas cotidianas. El proceso que ha tenido lugar para procurar la investidura del nuevo Presidente del Gobierno ha sido penoso, porque los líderes se han obstinado en justificar los desacuerdos mucho más que en buscar acuerdos. El Jefe del Estado y Rey de España se encontró con una sorpresa curiosa: quien ganó las Elecciones, en votos y en escaños, no aceptó el ofrecimiento para que optara a la investidura y formara Gobierno. Ante tal espantada optó por una segunda opción proponiendo la misión al segundo clasificado, Pedro Sánchez. ¿Quedaba otra opción? Sin embargo las posibilidades del líder socialista no eran suficientes para garantizar el éxito, porque las condiciones impuestas por las promesas de campaña ya presagiaban que nadie iba a esforzarse en facilitar posibles éxitos a los otros. ¿Qué importaban el pueblo y la gente, tan nombrados durante la campaña electoral? Nada, o muy poco.
Probablemente estamos abocados a repetir las Elecciones. Según los sondeos los nuevos resultados no diferirán mucho de los del 20D porque en tan poco tiempo, y sin otra actividad política que la visualizada en las negociaciones para la investidura, no serán muchos los que cambien su voto, pero la lectura que se haga de los resultados puede ser muy otra aunque los resultados coincidan. De momento dejaré aquí mis reflexiones más sencillas.
Pero hay algo más. La primera reflexión deriva de la actitud ante las dos fuerzas emergentes (Podemos y Ciudadanos) instalada en la opinión pública. Esta reflexión desemboca en una pregunta que me parece pertinente: si a Ciudadanos se le tilda de ser una variante de la derecha del PP, ¿por qué a Podemos, usando el mismo procedimiento, no se le tilda de ser una variante de la izquierda del PSOE? Es difícil de entender que la alternativa de izquierda al PSOE sea Podemos, que ha afirmado no ser de izquierdas ni de derechas, en lugar de IU, cuyo proceso de cambio ideológico y organizativo ha sido mucho más humano. Peor aún, el intento de convertir a IU en un recuerdo del pasado, -poniéndoles en la misma estantería que los partidos de la "casta”-, por parte de Pablo Iglesias, debería haber empujado el voto hacia unas izquierdas a las que no les diera vergüenza decir que lo son, en lugar de engrosar las alforjas del poder, siempre voraces e insatisfechas.
Lo cierto es que recién finalizada la segunda votación para la investidura Pablo Iglesias se permitió señalar que el día siguiente empezaba o se abría un camino de la esperanza. Puede ser que lo dijera desde la sinceridad, pero estamos ya acostumbrados a su insolencia y a sus sobreactuaciones. No me cabe ninguna duda de que Podemos es una formación útil, tanto más si se aviene a practicar el mismo juego que los demás con las mismas reglas. Lo que Podemos precisa, de forma urgente, es cambiar a su Secretario General por otro que sea capaz de pactar de igual a igual, tal como el propio Pablo Iglesias dice que quiere acordar con Pedro Sánchez, aunque decidiéndolo desde la soberbia y la altanería propia de las más fatuas divinidades. Sí, Podemos tiene que reemplazar a su Secretario General por un líder “humano”, que se sepa imperfecto y llegue a sentirse susceptible de estar equivocado, algo que no parece haber sentido a tenor de sus comportamientos.
Bien, tomemos por la palabra a Pablo Iglesias. Como la investidura precisa 176 votos positivos, los 160 correspondientes a PSOE y Podemos no son suficientes. ¿Habrá que despreciar ahora los escaños de Ciudadanos solo porque Pablo Iglesias los vete? ¿Habrá que aceptar los votos de quienes en Cataluña ya han iniciado los trámites pertinentes para desbandarse fuera de ese Estado llamado España que elige su Gobierno? ¿Habrá que aceptar los votos de quienes no se sienten pertenecientes al Estado español, como Bildu? Está claro que Pablo Iglesias no quiere un cambio sino “su” cambio, el que le convierta en Presidente o en comisario que controla estrechamente al Presidente, con competencias tan universales y poderosas que conviertan al Presidente en una marioneta manejada y manipulada por el comisario.
Una última pregunta, por ahora. ¿Puede el PSOE echar a la papelera su acuerdo con Ciudadanos, para probar otro acuerdo con Podemos cuya provisionalidad es igual de manifiesta? Sólo un acuerdo en que confluyan PSOE, Ciudadanos y Podemos (además de quienes quieran adherirse) puede garantizar una nueva investidura que garantice un nuevo Gobierno. No me cabe ninguna duda de que es la única solución previa a unas nuevas Elecciones que son consideradas por todos un fracaso y un perjuicio. Si Pablo Iglesias lo impide habrá que adjudicarle dicho perjuicio, y Podemos deberá pensar en sustituir a su líder, como Secretario General, en un proceso más democrático y comprensible que el que usó para convertirle a él en Secretario General.


FDO.  JOSU MONTALBAN     

martes, 1 de marzo de 2016


EL FRACASO DE LA POLÍTICA Y DE LOS POLÍTICOS

¿Es la Política la que se aleja de los ciudadanos o son ellos los que se alejan de la Política? Mejor aún, puesto que la Política la desarrollan y ejercen los políticos, ¿son éstos los que abandonan a los ciudadanos o es al revés? Andando por la calle, escuchando lo que se dice en todos los ámbitos yo, que creo que soy una persona informada, no tengo dudas de que la Política se ha convertido en un refugio para muchos débiles de espíritu, y obcecados, que abandonan el fin que toda Política implica, -gobernar a los pueblos y a sus gentes-, para enfatizar en exceso el ejercicio del poder. Gobierno y poder son dos cosas muy diferentes, mientras el primero requiere de responsabilidad y autoridad moral, que vienen precedidos por la autorización de las urnas para desarrollarlas, el poder casi siempre procede de una lectura artera y egoísta de los resultados electorales, como si estos justificaran posteriormente cualquier comportamiento. Tal está ocurriendo ahora mismo en España, porque los resultados de las Elecciones del 20D no fueron suficientemente expeditos.
Pero no solo eso. ¿Alguien dudaba, acaso, de que aquellos resultados tan enrevesados no fueran a producirse? Todos sabíamos que se ofrecería un abanico de posibilidades pero, sobre todo, que las amalgamas necesarias para formar gobierno no podrían ser homogéneas, -de derechas o de izquierdas-, porque los mensajes transmitidos por los líderes durante la campaña lo habían dejado claro: empeñados en captar votos habían despreciado los apoyos responsables, despreciando los posibles votos de personas fronterizas a sus formaciones e ideologías. Previamente los líderes (¿?) ya se habían propuesto establecer líneas rojas que fortalecían su condición en sus propios partidos, pero debilitaban sus liderazgos en la sociedad, lo cual les ha convertido, a la postre, en intransigentes líderes que aspiran mucho más al poder que al gobierno.
Dentro de cinco horas, aproximadamente, Pedro Sánchez va a pronunciar su discurso de investidura. Acude a él con un documento avalado por Ciudadanos que reúne a su alrededor a 130 Diputados, más o menos. Lo demás, en el Congreso de los Diputados, serán espaldas, noes y desprecios. (No parece que vayan a cambiar las previsiones en tan escaso tiempo). ¿Es bueno empeñarse en un “negocio” abocado al fracaso? Sin embargo, será bueno que comentaristas, periodistas, politólogos y demás analicen con detenimiento la evolución de los hechos a partir de la noche del 20D. Fue una noche de consuelo para PP y PSOE porque mantuvieron sus posiciones, aunque diezmados en apoyos. Lo fue también de euforia desatada para Podemos, que irrumpía en el Congreso con mucha fuerza. Y lo fue de euforia, pero defraudada, para Ciudadanos que se situó cuarta con cuarenta diputados, imprescindibles para conformar cualquier mayoría válida. ¿Qué ha pasado después? Que algunos han convertido el consuelo en justificación para la derrota, y otros han convertido la euforia en soberbia. Es así como hemos llegado a una ceremonia de Investidura de la que todos saldrán defraudados. No habrá, realmente, vencedores ni derrotados, aunque todos jueguen a colgar el “sanbenito” a los otros.
¿Quién pierde en esta Investidura si, como se prevé, no culmina con éxito? El primero de todos, claro está, el que se somete a ella, Pedro Sánchez, pero no quedan ahí los perjuicios. Pierda la Democracia en que vivimos porque no ha sido tenida en cuenta por parte de los líderes litigantes. Pierden las Instituciones democráticas porque siguen sin timón o, como poco, sin timonel. Pierde el Jefe del Estado español que no previó el fracaso y ordenó iniciar una travesía tan poco esperanzadora. Pierde la Política que, administrada por egoístas intransigentes, no ha servido para suavizar los rigores de los endiablados resultados electorales. Y pierden los ciudadanos, y la sociedad en general, porque pueden retroceder hasta un pesimismo enfermizo que les lleve a la melancolía. En resumen, pierde la calidad de vida que vivimos todos, porque quienes deben suavizar sus excesos y humanizarla desde la Política, viven sumergidos en una lucha sin cuartel que convierte el ejercicio de la Política en una guerra, y a los políticos en fatuos guerreros.
Si nadie lo remedia, (las doce del martes, ahora mismo), queda solo un día para que se consuma el primer fracaso serio de nuestra Democracia “post-franquista”. Lo siento mucho. Lloro por ello. Son demasiados pasos perdidos los que se han venido dando desde el 20D. Lo peor será que se trate de pasos en dirección al abismo.


FDO.  JOSU  MONTALBAN      

viernes, 26 de febrero de 2016

¿ELECCIONES EN JUNIO? VOLVER A EMPEZAR (LaInformación.com, 26 - 02 - 2016)


¿ELECCIONES EN JUNIO?  VOLVER A EMPEZAR

Volveremos a empezar, pero no con la alegría o el brío de emprender algo novedoso sino con el hastío de los fracasados. Se trata de un fracaso anunciado, de una aventura no consumada, y no porque el riesgo no hubiera sido anunciado con antelación. Quienes ahora reclaman actitudes responsables, tampoco exhibieron tanta responsabilidad cuando, en plena campaña electoral, cada cual se enrocó en su propia intransigencia. Pese a saber, presagiar al menos, de antemano que nadie obtendría la mayoría suficiente para gobernar él solo, todos solicitaron los votos con la intención de gobernar en solitario. Nadie mostró la humildad, ni la prudencia, de aceptar que el bipartidismo tradicional le iba a acompañar el bipartidismo emergente, y que dos bipartidismos conviviendo acabarían por conformar un “cuatripartidismo” enrevesado.
Dos meses después de la cita volveremos a  ser citados a “volver a empezar”, supongo que los líderes encargados de transmitir slogans lo harán con más cordura, que las tribunas de los oradores serán menos aparatosas después del fracaso, que los electores serán menos “hooligans” de sus propias formaciones porque entenderán que no es tiempo de dogmas y verdades absolutas, que los diseñadores de las campañas abandonaran esa fatua costumbre de fomentar el dogmatismo y la autosuficiencia. Lo único que sabemos tras el revolcón sufrido es que “cuando teníamos las respuestas, alguien cambió las preguntas”, tal como rezaba una ocurrente pintada en Quito. ¿Cómo es posible que nos veamos abocados a repetir las Elecciones? ¿Cómo es posible que España pueda permanecer más de medio año sin un gobierno elegido correctamente, gobernada por un Ejecutivo enclenque y provisional? ¿Será, acaso, que nada está tan mal como se nos anunció? ¿Será, acaso, que la apocalipsis con que los emergentes pretendieron embaucar a los electores no era tan terrorífica? ¿Será, acaso, que la vida no es tan trascendental para la mayoría, incluso no es tan penosa como nos la han mostrado? ¿Será, acaso, que todo ha sido falso?
Porque estas Elecciones pasadas vinieron precedidas por un relato en el que algunos líderes se empeñaron en airear fantasmas, en describir un futuro tan negro que a nadie nos cabía un débil rayo de esperanza, en sumirnos en una aventura sin otro riesgo que el recelo ante lo desconocido. Todo lo anterior había sido tan nefasto, según nos fue presentado, que el porvenir tendría que ser tan nuevo y diferente, que nada tendría asimilable al pasado. Todo tenía que ser nuevo y desusado, sin embargo nada ha resultado ser tan nuevo porque las descalificaciones de unos líderes hacia los otros se han proferido con las viejas palabras, las negociaciones han obedecido a los mismos negocios, las reclamaciones y contrapartidas han respondido a los mismos usos y costumbres: poder y sillones.
Muy poco, o nada, ha cambiado, Amigos. Quienes llegaron como fuerzas “emergentes” han respondido a la acepción más elemental de la palabra. Aunque sus líderes hayan querido mostrarse como imprescindibles, como si respondieran a una situación de auténtica urgencia, al final han puesto sus deseos por delante. Lo paradójico ha sido que las dos fuerzas emergentes han afirmado que surgen de una misma situación crítica, que responden a una misma necesidad apremiante, pero se han declarado incompatibles entre sí. Ciudadanos y Podemos se han mostrado tan aversos el uno con el otro, y el otro con el uno, como si fueran enemigos. ¿Caben los “enemigos” en una Democracia? Si la Democracia es auténtica los únicos “enemigos” que pueden existir son los suyos si los hubiera, es decir los enemigos de la Democracia, los antidemocráticos. ¿Lo son, acaso, las fuerzas emergentes? No. Y si no lo son, ¿a qué viene que se consideren, y proclamen, incompatibles entre sí?
Así que volveremos a empezar. Se convocarán unas nuevas Elecciones y los partidos políticos volverán a convocar a sus diseñadores de campañas, que volverán a convertirse en infalibles a ojos de los líderes, a los que se entregará un guión elaborado por redactores igualmente infalibles que, cuantas veces sean necesarias, contravendrán a los líderes que improvisen porque nada debe interferir el proceso de captación de votos que constituye una campaña electoral. Se cuidarán los colores de la propaganda y se eliminarán aquellas cosas que se juzguen contraproducentes, sin consultar previamente con los afiliados y simpatizantes. Se provocarán gestos y se programarán instantes que puedan acercar a los líderes a los futuros electores. Se trata de que los líderes se conviertan en productos atractivos, cuando no en simples atracciones de feria. De poco sirve que un líder tenga poderes ocultos si tales no corresponden a cuanto pergeñan los asesores de imagen. Así será todo hasta Junio, mes en que volveremos a elegir.
Nuestra única esperanza consiste en el hecho, nada previsible, de que todos –sobre todo los líderes- hayamos aprendido y sacado conclusiones del fracaso.


FDO.  JOSU  MONTALBAN         

miércoles, 24 de febrero de 2016


UNA BUENA NOTICIA. UN ACUERDO BUENO

Es una buena noticia que PSOE y Ciudadanos hayan alcanzado un acuerdo para la investidura de Pedro Sánchez. Lo es principalmente para él y para los socialistas, pero lo es también para todos porque, como se ha venido repitiendo hasta saciedad, la repetición de las Elecciones sería un fracaso de todos y, aunque el acuerdo es solo para la investidura, -y ni siquiera la garantiza porque depende de la actitud e otros-, al menos pone sobre la mesa la posibilidad de que no lleguen a repetirse y la certeza de que, a pesar de todos los pesares, los acuerdos son posibles.
Hay apartados den acuerdo que merecen ser señalados como importantes conquistas. Que los derechos a la Sanidad y a la Educación figuren debidamente detallados en la Constitución merece elogio, lo mismo que lo merece que se plantee un complemento salarial para las rentas más bajas, la rebaja del IVA cultural y el aumento del Impuesto de Sucesiones… De cualquier modo el acuerdo es bueno para esta España en que se está instalando la intransigencia a base de líneas rojas que no se atreven a explicar con la debida solvencia ni siquiera los mismos que las han pintado. Convengo, igualmente, que el acuerdo podría haber sido otro, incluso que puede llegar a ser otro si quienes aún siguen “reunidos” (PSOE, Podemos, Compromís e IU) avanzan, pero los líderes más intransigentes y fundamentales para que el acuerdo se consolide, es decir PP y Podemos, se muestran contumaces amenazando con votar “no”, lo que llevaría inexorablemente a unas nuevas Elecciones.
Hay que seguir, por tanto, alrededor de la mesa buscando lo común a todos para profundizar en ello, y dejando para más adelante aquello que nos diferencia, con objeto de que no nos alejen, porque diferenciarse y poner distancias (marcar líneas rojas) son cosas muy distintas. Desde el 20D Podemos, por ejemplo, ha marcado las distancias con los demás empleando tanto ahínco que tales distancias no se han medido en metros lineales sino en metros verticales, dado que su estrategia ha consistido en construir muros con alambradas entre unos y otros. El problema principal lo han constituido los vetos, lo mismo que en la época medieval había relaciones imposibles en base a purezas de sangre.
Cada cual es responsable de sus propias actitudes. El PP lo es de haberse convertido en indolente ante la corrupción que le ha invadido. Podemos lo es de haber construido auténticos valladares constantemente para poner bretes al PSOE y a Pedro Sánchez. Laas demás fuerzas han obrado con responsabilidad ofreciendo colaboración y comprensión ante el fundamental momento que nos toca vivir y protagonizar. Si llegan a repetirse las Elecciones solo habrá dos posibles culpables, el PP o Podemos. Y sus negativas al acuerdo que facilite la investidura han de ser muy bien explicadas para que resulten válidas o, siquiera, admisibles. La del PP será sin duda una pataleta ante su propia desgracia, pero la de Podemos será una pataleta que responde a su propia ofuscación o a la avidez de poder y la voracidad de su líder Pablo Iglesias que pretende conquistar el Cielo y entronizarse en los altares de la Tierra antes de presentar una carta de merecimientos suficientes ante el tribunal competente.
Otro acuerdo era, y es, posible. Muchos acuerdos eran, y son, posibles. Pero para alcanzar acuerdos es imprescindible que las voluntades sean buenas. Si lo necesario, en este momento, es un acuerdo que regenere la Política y ordene las “viejas” Instituciones, que luche contra la corrupción y profundice la democracia, que disminuya la brecha social abierta tras cuatro años de supremacía del PP, el acuerdo da los primeros pasos. No es un pacto de izquierdas, pero no es tal porque Podemos nunca ha estado dispuesto a ello. Sin embargo es un acuerdo “progresista, reformista y regeneracionista”, que es de lo que se ha venido hablando. “La avaricia rompe el saco” es un refrán popular que debe ser aplicado a Pablo Iglesias y a Podemos. Son ellos los que no han querido y han impedido un acuerdo de otro tipo. Y son ellos los que van a poner el grito en el cielo si, antes, no son capaces de desembarazarse de su soberbia y avenirse a trabajar en beneficio del futuro. De un futuro para todos y no para ellos solos.
Pedro Sánchez puede sentirse satisfecho de lo conseguido teniendo en cuenta las adversidades. De momento no está mal la cosa, aunque unas nuevas Elecciones se atisban a la vuelta del camino. Pero él, de momento, ha cumplido con su deber. ¡Qué sea lo que Dios quiera! (Perdón: cuando hablo de Dios no me estoy refiriendo a Pablo Iglesias Turrión).


Fdo.  JOSU  MONTALBAN    

sábado, 20 de febrero de 2016

EL ACUERDO DEFINITIVO DEL PSOE. LA HORA DE LA VERDAD (LaInformación.com, 20 - 02 - 2016)


EL ACUERDO DEFINITIVO. LA HORA DE LA VERDAD

Toda la gente dice, -ved que uso el término “gente” en lugar de ciudadanía o cualquiera otro más respetuoso, para ajustarme a lo más actual-, que estamos en un tiempo nuevo, como dando a entender que nada del pasado sirve para nada, y que el futuro va a enterrar a unos para encumbrar a los que llegan, ávidos de poder y ansiosos por ocupar un escaño que les lleve en volandas a la posteridad.
El viejo bipartidismo ha durado más de treinta años y ha construido un entramado institucional al que los líderes de los partidos emergentes se quieren encaramar para reutilizarlo a su antojo. Esa es la principal razón de que Pablo Iglesias (Turrón, que no Posse) se haya obstinado en dirigir y administrar el CNI, el CIS, la TVE, la Lucha contra la Corrupción, la Oficina de Derechos Humanos, y bastantes cosas más, como Vicepresidente del Gobierno español que quiere ser. No me cabe ninguna duda de que si el PSOE respondiera a su propuesta con otra en la que él, Pablo Iglesias, pasara a ser Presidente, y se dotara al PSOE con una Vicepresidencia con las encomiendas que él propone, no la aceptaría y correría a esconderse en el rincón más próximo con el rabo entre las piernas.
Esto me permite introducir en sus justos términos el debate que está sobre la mesa, incidiendo en aspectos que están pasando desapercibidos, por ejemplo, que el bipartidismo viejo que tanto se denuesta no fue derrotado el 20D, ni en votos ni en escaños, aparte de que a ese denostado bipartidismo habría que añadirle los votos y escaños de fuerzas regionalistas y nacionalistas tan antiguas como las que forman el bipartidismo. Tampoco ganó realmente la izquierda, ni en votos ni en escaños, de modo que quien se arrogue la disposición a propiciar el cambio, a formar un nuevo gobierno de progreso, ha de poner toda la carne en el asador, dejando las soberbias a un lado y llevando a las mesas de negociación todas las intenciones buenas y ninguna mala.
Han pasado dos meses y aún no se ha avanzado casi nada, salvo que entre bambalinas estén ocurriendo cosas que nos ocultan en las abundantes ruedas de prensa en que se exhiben los líderes sin decir nada de fundamento. En todo caso asistimos a una situación compleja y absurda porque Mariano Rajoy, que tuvo el descaro de destemplar al Rey renegando a la investidura, ahora se regodea en la vicisitud de seguir dispuesto a formar gobierno si Pedro Sánchez –el encargado por el Rey- no tiene éxito. De las fuerzas emergentes cabe destacar el papel mediador de Ciudadanos y el entorpecedor a ultranza de Pablo Iglesias que, por activa y por pasiva, enseña su rabia ante la situación, que nos e caracteriza por su voluntad de facilitar el cambio de progreso, a pesar de que sea capaz de afirmar que se va a dejar la piel en el empeño. (Bien sabe él que cuando se tiene dura la tez de la cara, es muy difícil dejar la piel en ningún escollo). Capítulo aparte, y nada desdeñable por honrado y por valiente, merecen Garzón e IU, que han mostrado su talante favorable al cambio sin pedir contrapartidas imposibles de ser cumplidas.
En realidad, tras la vergonzosa renuncia por desistimiento de Rajoy, sólo Pedro Sánchez sigue en sus trece apostando por el cambio necesario, que sería el cambio hacia un gobierno progresista y de izquierdas, o el cambio imprescindible, que daría pie a un nuevo gobierno regeneracionista que adecentara la Política y ayudara a conseguir una sociedad más digna. Cuando Podemos aborrece a Ciudadanos, -o Ciudadanos aborrece a Podemos-, están obligando al PSOE de Pedro Sánchez a optar por uno o por otro, poniendo en gran riesgo el cambio, necesario o imprescindible, y abocándonos a unas nuevas Elecciones, allá por Junio, que discurrirán afectadas por el hastío de los ciudadanos, es decir de la gente.
Como bien asegura Borrell en una entrevista reciente es Pedro Sánchez el único líder político que está jugando su papel con dignidad. Cuando se trata de alcanzar acuerdos y firmar pactos, siempre son dos las partes que intervienen, por eso resulta muy importante que a la hora de valorar los hechos definitivos, lo primero a puntuar sea la actitud de cada cual, y en ese aspecto hay muy poco que achacar al modo como Pedro Sánchez se está desenvolviendo. Su posición no está siendo laxa ni se está mostrando huraño con nadie. Regenerar la Política y devolver la dignidad perdida a las Instituciones es lo más urgente, principalmente para que no vuelvan a surgir nuevas formaciones emergentes, -que, ahora sí, serían en exceso extremas y peligrosas-, que enterraran al bipartidismo y a las que han llegado después, para sumirnos a todos en la intransigencia propia del patrioterismo.

Fdo.  JOSU  MONTALBAN

  

lunes, 15 de febrero de 2016

¿POR QUÉ HA DIMITIDO ESPERANZA AGUIRRE? (LaInformación.Com 15 - 02 - 2016)


¿POR  QUÉ  HA  DIMITIDO  ESPERANZA  AGUIRRE?

Esperanza Aguirre ha dimitido porque “es tiempo de sacrificios”, y es por eso que se autoinmola, como una Juana de Arco española y, para más inri, del Partido Popular.
Primero se ha mostrado inocente porque sobre ella no pende ninguna espada de Damocles ya que, como ha afirmado, “ha elegido a 500 personas para los cargos que han dependido de ella y sólo dos le han salido rana”. Lo malo es que uno de los dos ha sido, ni más ni menos, Francisco Granados, que vive en prisión desde octubre de 2014, aunque esté en prisión “preventiva”. Hasta aquí la escueta narración de lo acontecido, que es lo que ha llevado también a Esperanza Aguirre a dimitir porque “no es tiempo de personalismos”. Rajoy se ha limitado a responder con un tajante y contundente “te entiendo”. Pero estoy seguro de que Mariano Rajoy no ha entendido nada o, quizás, está sumido en una temblequera que le hace castañetear los dientes ante la que se avecina. Como poco Rajoy se ha quedado desesperanzado y los militantes del PP, en caso de que quieran esperanzarse de nuevo, tendrán que tener en cuenta que Esperanza Aguirre no da puntada sin hilo.
A la vista de la dimisión no es fácil augurar nada concreto. El mundillo de la Política y de los políticos va a requerir un apartado de tres o cuatro páginas en los periódicos para plasmar este tipo de noticias, como antes se hacía con aquellos “ecos de sociedad” atiborrados de chascarrillos. Mientras llega ese tiempo lo mejor es especular y esperar sabiendo que el desenlace final responderá en buena medida al veredicto de los Tribunales de Justicia. Así ha ocurrido también en esta ocasión, porque la dimisión ha venido justamente después de que, por orden judicial, la autoridad competente haya procedido a revisar la sede del PP madrileño para encontrar pruebas de ilegalidades, ya que hay indicios de ello.
Pero no basta con eso para explicar qué pasa en el PP, por lo que a nadie debe extrañar que se haya abierto el tiempo de las conjeturas. Si hay que dar por buena la declaración de inocencia de Esperanza Aguirre, si hay que valorar positivamente su dimisión responsable en este tiempo en que muy pocos se responsabilizan de lo que pasa a su alrededor, si hay que interpretar en su justa medida la dimisión como Presidenta del PP de Madrid y no la de Portavoz del PP en el Ayuntamiento de Madrid, si todo esto ha ocurrido a la vez, hay que entender que Esperanza sigue aún, como Felipito Tacatún el de la tela de mi niñez, que repetía entre balbuceos “¡yo sigo!”. Eso sí, le ha metido media estocada a Rajoy que le hace caminar renqueando por el coso mientras se va desangrando. Ella permanece en el tendido, tocada con una pamela de color azul, bajo cuyas alas exhibe, y esgrime, esa sonrisa suya, procaz y sardónica, que deja ver dos colmillos mucho más puntiagudos que retorcidos.
Rajoy se va. Se ha dejado embaucar por sus “barones” (porque “barones” los hay en el PSOE y en todos los partidos, incluidos Podemos y Ciudadanos) y ha aceptado disculparse ante Felipe VI para posponer su investidura, pero el Rey se ha mostrado contundente. La estrategia le hubiera servido, tal vez, abusando de la campechanía de Juan Carlos I, pero su hijo se está consolidando a marchas forzadas y ha ordenado al audaz Pedro Sánchez que tome al toro por los cuernos y le doblegue lo mejor que pueda y sepa hacerlo. Rajoy pensaba que Pedro Sánchez era una especie de espontáneo (siguiendo con el símil taurino), que salía del tendido e invadía el coso con un trapo rojo y desaliñado, pero ha resultado ser un diestro, lo cual es incluso más que ser un torero.
Y si Rajoy se va, dado que aún no está del todo claro que Pedro Sánchez culmine su faena con éxito, dado que la corrida que se está celebrando puede depararnos unas nuevas Elecciones, Esperanza se ha colocado al frente y a la espalda el cartel de “presidenciable”, al frente porque es valiente y a la espalda porque es resistente.
Esto es, a mi juicio, lo que hay tras la dimisión de Esperanza Aguirre: una mujer con mucha fe en sus posibilidades que ve como las oportunidades se esfuman con el tiempo. No es joven, pero es más valiente que cualquiera de los jóvenes valores del PP actual. Si las Elecciones llegaran a repetirse, -¡yo espero que no!-, ella propondrá abiertamente un posible Gobierno PP-PSOE, un pacto de concentración, y quizás entonces, al ver las orejas al lobo, todos los líderes ejerzan como tal y sea posible el Gobierno de cambio y de izquierdas que Podemos, ahora mismo, no desea.

Fdo.  JOSU  MONTALBAN


LOS TITIRITEROS DE MADRID Y LA DECENCIA (El Diario Norte, 15 - 02 - 2016)


LOS TITIRITEROS DE MADRID Y LA DECENCIA

Yo no se si el asunto de los titiriteros de Madrid merece tanta atención como se le viene dando, quizás debería haber pasado desapercibido, del mismo modo que la misma representación del mismo grupo teatral (¿?) en Granada poco tiempo antes lo pasó, pero fue el propio Ayto. de Madrid el que alertó a todos cuando denunció al grupo. Fue la misma concejala que dio vía libre a la contratación de los titiriteros, Celia Mayer, la que hizo la primera denuncia… y ahí empezó todo. La decisión, más espectacular que calculada con rigor, de hacer pasar algunas noches en la cárcel a los comediantes ha puesto el resto. Cuando escribo esto los titiriteros ya están en la calle, pero el debate no ha ganado rigor porque, ya, la división de opiniones se ha embarullado tras las intervenciones de algunos personajes del PP, de las que merece mención la del Ministro de Interior Jorge Fernández: “ETA desea a Podemos”. Merece también una breve reprimenda la aportación de Ada Colau: “La sátira no es delito”, sin pararse a medir el contenido de la frase.
La conclusión es que en lugar de hablar o admirar a la Luna que alguien ha apuntado con su dedo, todos nos hemos quedado boquiabiertos opinando sobre el dedo. Y yo creo que de todo este asunto sólo ha salido algo airosa Manuela Carmena, la alcaldesa, que ha pedido disculpas por ello e, incluso, se ha autoinculpado: “Hay algo que no hemos hecho bien”. Después de dicho esto, y haciendo valer sus estudios y profesión anteriores, ha opinado sobre las detenciones como excesivas. De acuerdo. Sin embargo, ha venido observando que en todos los debates radiofónicos o televisivos se ha hablado de ello, y que todos los ciudadanos (“gente”, según algunos) han opinado  sobre ello en los más diferentes ámbitos. Pero me permito puntualizar que no son muchos los que conocen qué fue lo que representaron los titiriteros, lo cual ha polarizado el debate en la figura del Juez Ismael Moreno. Del que se subraya su procedencia militar con mayor intensidad que su condición de Juez o su trayectoria como tal.
Es esto lo que me lleva a escribir este artículo, principalmente para poner al mismo nivel, -de honor o de infamia-, a los necios y provocativos titiriteros, y al Ministro Fernández. Creo que ante las tres letras criminales (ETA) no caben las sonrisas acomodaticias ni las venialidades, de modo que es exigible mucho rigor en quien las escribe, y un profundo respeto, porque en su nombre fueron asesinadas más de mil personas. Desde luego que aquel que sienta ganas de reír, en lugar de ganas de llorar, al escuchar la fatal palabra, no merece respeto ninguno. Y no es ningún atenuante que el uso del término lo haga una persona disfrazada, o sea un titiritero. ¿Acaso no actuaban disfrazados con una capucha los etarras, aunque no fueran titiriteros?
Siempre me ha parecido bien que las Artes y las Letras, la Música o cualquier tipo de expresión artística, lleven implícitos mensajes subliminales que inciten a pensar, o alerten de las situaciones complicadas o peligrosas, o conciencien de cara al futuro, pero ¿suponía algo de todo esto la actuación de los titiriteros? ¡Veamos el argumento! Una Bruja que vive en una vivienda como arrendataria recibe al propietario de la casa, el cual le reclama que le pague lo que le viene debiendo: la bruja mata al propietario que, previamente, había violado a la bruja; una monja, que pretende adueñarse del niño parido por la bruja (que había sido violada), también muere a manos de la bruja, por lo que acude un policía al lugar y, ante los forcejeos de la bruja, el policía deja a la bruja malherida, si bien pone sobre su cuerpo el fatídico cartel con la leyenda (GORA ALKA-ETA), y por fin un Juez condena a la bruja a la horca, si bien ella aprovechando un descuido del juez le ajusta la soga a su cuello de modo que, a la postre, es el Juez el ahorcado. Más o menos la cosa discurre de ese modo. Curiosamente en el ptopio título aparece esta leyenda: “A cada cerdo le llega su San Martín”.
Y bien, creo que es suficiente la aclaración. No para justificar ninguna detención que bien puede calificarse como “excesiva”, pero sí para que nadie piense que en la obra representada reina la inocencia. Quizás no se puedan tipificar los hechos como enaltecimiento del terrorismo, -de eso sabrán los jurídicos-, pero constituyen una maldad, una aberración que merece todas las críticas. Quienes han ocultado la cabeza debajo del ala, para ocultar responsabilidades y eludir compromisos, deberían salir de su cobardía para poner el mismo énfasis en despreciar la representación teatral y en criticar el exceso que ha podido suponer el encarcelamiento de los titiriteros.
Os lo digo yo, que sé lo que es ir escoltado y sé lo que es ver mi nombre y apellidos en un listado de amenazados de muerte firmado por ETA. Es por eso que reclamo tanta comprensión como clarividencia y rigor ante los hechos y las personas que los han protagonizado.


Fdo.  JOSU  MONTALBAN         

miércoles, 10 de febrero de 2016

LA RECUPERACIÓN DE LAS IDEOLOGÍAS (Deia, 10 - 02 - 2016)


LA  RECUPERACIÓN  DE  LAS  IDEOLOGÍAS

Llevo un tiempo dudando de casi todo lo que dicen los líderes políticos y sus comentaristas. De los primeros porque dicen lo que no están dispuestos a hacer, o hacen lo que no han prometido previamente. De los comentaristas porque leen o interpretan lo dicho por los líderes poniendo previamente un cristal ante sus ojos, eso sí, coloreado a su antojo. La Política es una ciencia demasiado inexacta, ni siquiera una ciencia. Es una disciplina que conduce los pensamientos hacia derroteros perseguibles. Es una filosofía que influye de forma trascendental en los comportamientos de los ciudadanos y de quienes dirigen sus destinos. Es todo esto y mucho más. Ahora mismo la Política es algo denostado por la mayoría de los ciudadanos. Y los políticos, entendidos como clase o casta, son gente despreciable que no cumple con sus obligaciones, que utiliza sus puestos predominantes para favorecerse a sí mismos con prebendas y privilegios, que se adueña de los caudales públicos o ayuda a que lo hagan sus correligionarios y familiares, que gobierna sólo para saciar su autoritarismo desenfrenado… Quizás  porque quienes la ejercen y desarrollan no han leído ni interpretado la sencilla definición que hace de ella el Diccionario de la R.A.E.: “Arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados. Actividad de los que rigen o aspiran a regir los asuntos públicos”.
De momento, una vez que la noción de “Estado” ha caído en crisis, los políticos (y los gobernantes) solo quieren dedicarse a regir los asuntos públicos, cada vez menos comprometidos por el Estado que apenas se ha convertido en una Nación en el orden puramente territorial, que incluye naciones diversas, nacionalidades y regiones que los gobernantes, erróneamente, consideran tan importantes o más que el Estado. En la España actual hablar del Estado español como aglutinante de todas las naciones, nacionalidades, comunidades autónomas y regiones que componen su territorio global provoca rechazo social. No solo eso, sino que la componenda llamada en la actualidad “derecho a decidir” ha venido a servir como la mejor coartada para reivindicar unos derechos territoriales, muy por encima de los derechos inherentes al Estado. En realidad la reivindicación de este derecho, -que traslada al lenguaje más cotidiano el importantísimo derecho de autodeterminación, y convierte el derecho de los pueblos perseguidos y oprimidos en una reivindicación arbitraria-, ha puesto en crisis al Estado como garante de las vidas y los modos de convivencia de los ciudadanos.
Es labor de los politólogos y comentaristas de todo tipo esclarecer las razones, ocultas o patentes, que justifican y explican el proceder de quienes, al frente de las instituciones, gestionan la cosa pública, pero la labor de los políticos debe huir del mero objetivo de agradarles para que sus opiniones sean las más halagüeñas, en suma, que los políticos deben huir del pragmatismo y volver a aferrarse a las ideologías, cada cual a la suya. La crisis de las ideologías, el final de la Historia, junto a otros términos incorporados a la nomenclatura política, han venido a sepultar a las viejas ideologías (socialismo, comunismo, liberalismo, anarquismo, etc…) a las que se tacha de ser instrumentos viejos, útiles enmohecidos por el paso del tiempo, pero en esencia nada ha cambiado tanto como para echar un borrón y abrir una cuenta nueva.
Sí, han cambiado las estructuras sociales, la Economía es la estrella que lo guía todo, que supedita todo a ella, pero si tal ocurre es porque la Política y los políticos se han convertido en sus criados en lugar de erigirse en sus señores. No es extraño ver como los dirigentes políticos se echan en manos de los prebostes económicos para diseñar unas políticas que tienen el factor humano y la cuestión social en muy segundo orden. El primer orden siempre es la “estabilidad”, que es un concepto que casi nadie sabe definir con meticulosidad ni explicar, salvo el malvado capitalismo y sus secuaces. Y se producen paradojas inexplicables. Si los capitalistas y los empresarios son los que generan el empleo y crean los puestos de trabajo, ¿quién genera el desempleo y destruye los puestos de trabajo? ¡Asombraos Amigos! No encontraréis a nadie que acuse a los empresarios o al Capital de tal afrenta a los ciudadanos, porque encontrarán a algún político al que responsabilizar de la tragedia. Cuando los gobiernos no cuentan con mayorías solventes suele decirse que el Capital se retrae, o está a expensas, o permanece vigilante, o… Y en esos periodos los políticos, sobre todo si pertenecen a los grupos de izquierdas, son los responsables (culpables, más bien) de todo. Cuando las mayorías son de derechas el Capital va y viene con libertad, especula con desparpajo, juega con el empleo al que somete a unas reglas brutales que nunca tienen en cuenta que cada empleo, ganado o perdido, corresponde a una persona que tiene vida propia y, además, reclama dignidad.
Ya es el tiempo de recuperar las ideologías, porque el pragmatismo que no está basado en principios ideológicos concretos deviene en pura tecnocracia que, casi siempre, impone normas y comportamientos poco democráticos. En el actual momento que atraviesa España, en que cuatro fuerzas políticas juegan con sus mayorías, holgadas aunque minoritarias, a imponerlas a las demás, resultan claras sus vinculaciones ideológicas: puede concluirse que al bipartidismo bipolarizado (PP-PSOE) ha venido a sustituirle, sin llegar a conseguirlo, un nuevo “bipartidismo emergente”, igualmente bipolarizado (Ciudadanos-Podemos). El resultado último ha sido un nuevo bipartidismo con una derecha formada por PP y Ciudadanos, y una izquierda formada por PSOE y Podemos. Nada nuevo, por tanto, salvo que unos y otros, en su afán por pescar en el río revuelto, han negado casi todo, inventando términos que no significan nada pero que intentan llenar los debates de dudas que impacientan a los oyentes, y de añagazas falsas que engañan a los más aventureros.
Toda duda es gratuita cuando se trata de discernir entre la izquierda y la derecha, porque ambas existen y son diferentes en sus premisas, en sus diagnósticos y en las terapias que aplican a cada enfermedad o estado morboso de la sociedad. Por más que quienes tienen el viento a favor nieguen el tradicional bipartidismo, que tiene que ver con las ideologías tradicionales, existen izquierdas y derechas, arribas y abajos, ricos y pobres, privilegiados y perjudicados por el sistema, que ya es común a las ideologías en vigor, y que se llama capitalismo. Las personas, los hombres y mujeres no somos números que engrosamos una cantidad, no somos gente, ni un aluvión de individuos, ni una masa informe. La gente no tiene un único cerebro que piensa, sino que está formada por muchos cerebros que piensan, y que lo hacen de modo diferente. Preocuparse de la gente no es lo mismo que ocuparse de los individuos o los ciudadanos. El pragmatismo se ocupa de la gente; las ideologías se ocupan de las personas.
Por el bien de las personas debemos recuperar las ideologías, sobre todo, las ideologías de izquierdas.

FDO.  JOSU  MONTALBAN  

jueves, 4 de febrero de 2016

PSOE-PODEMOS, EL PACTO PENDIENTE (LaInformación.com, 01 - 02 - 2016)


PSOE-PODEMOS, EL PACTO PENDIENTE

Tras las Elecciones del 20D el dilema más enrevesado está en las manos del PSOE. Las razones son variadas, pero hay una esencial: el PSOE es el partido del que se espera un tratamiento juicioso de la nueva situación, como corresponde a su propia composición y como se desprende de su trayectoria y de su larga Historia, con especial atención a la construcción de la Transición española tras el larguísimo franquismo. Ese dilema se “enrevesa” aún más por la condición inherente al PSOE de ser un partido de gobierno, un partido de Estado, y no un partido meramente agitador o revolucionario. De modo que aunque la nueva situación haya incorporado dos nuevas formaciones políticas al conocido “bipartidismo”, sigue siendo el PSOE el depositario de la confianza de los ciudadanos.
El PSOE ha quedado segundo en la carrera electoral, pero es el primero en la clasificación referente a la confianza depositada, de modo que será él quien articule la solución definitiva o iremos a unas nuevas Elecciones. El PP se ha quedado tan solo como desamparado, y como al perro flaco todo son pulgas, le han salido al paso más escándalos y corrupciones que interfieren e imposibilitan cualquier acompañamiento. Sin embargo el PSOE también está encontrando serias dificultades, y no solo procedentes de sus adversarios electorales, sino de sus propias filas. De pronto han surgido, como si se tratara de un nuevo estrato en la composición del partido, los famosos “barones”. Se trata de una figura “viral” que debe ser erradicada con la máxima urgencia porque, como se está viendo, ofrece una visión del PSOE que le muestra como una jaula de grillos y le resta consistencia a sus posiciones. Lo curioso es que los “barones” actuales, -así llamados porque proceden de los viejos barones de la Transición-, no tienen el aplomo ni la claridad de objetivos de aquellos, en suma, que se han convertido en un problema para el Secretario General Pedro Sánchez, en lugar de ser una ayuda desinteresada.
Desde el principio Pedro Sánchez ha venido anunciando sus preferencias, pero sobre todo ha marcado un único camino: buscar un pacto de izquierdas. El PP ha quedado no solo aparcado sino relegado, y aunque hayan surgido algunas voces disidentes en el PSOE, nada le ha doblegado. Es muy encomiable su empeño, y lo es aún más su insistencia aunque el partido llamado a completar su empeño, -Podemos-, se haya mostrado egoísta, mezquino y, en exceso, desleal. Pero Pedro Sánchez mantiene la línea emprendida para que todos tengan claro, dentro y fuera del partido, que el PSOE mantiene su rigor y su fortaleza a pesar de que sus resultados electorales hayan sido los peores de su Historia. En este camino ha encontrado a una fuerza como Podemos, cuya característica más notoria es la voracidad. Su líder emblemático sabe que su mejor y única estrategia pasa por desacreditar al PSOE recurriendo al tiempo pasado, o negar la existencia del espacio ideológico que ambos comparten, también con IU. Cuando Pablo Iglesias (Turrión, que no Posse) afirmaba que “Podemos no es de izquierdas ni de derechas”, estaba creando ese espacio etéreo que, junto a las denuncias de corruptelas e ineficacias, pretendían hacer del PSOE un partido “viejo” e inservible… Pero ese empeño de Iglesias ha fracasado.
Ahora que Pedro Sánchez ha decidido pactar un nuevo gobierno “de cambio y de izquierdas”, que solo puede ser articulado con Podemos, se pondrán a prueba las condiciones y capacidades que deben definir a los líderes políticos en un sistema democrático. De poco le ha servido a Podemos poner a prueba la entereza del líder socialista anunciando la composición de medio Gobierno a toda España antes de negociar con quien es el llamado a presidir tal gobierno, porque Pedro Sánchez no se ha enrabietado lo suficiente como para hacer trizas la baraja, que es lo que buscaba Pablo Iglesias. Otra vez es el PSOE el que antepone lo mejor para todos (el cambio), a lo mejor para sí mismo. Otra vez está en las manos del PSOE dar salida al laberinto y resolver el dilema (“trilema” más bien) en que nos han sumido las Elecciones. Y lo hará, salvo que la voracidad de Podemos se convierta en enfermiza y no se sacie con nada.
Los programas electorales del PSOE y de Podemos son prácticamente coincidentes en sus propuestas. La aplicación de uno u otro culminará en el mismo modelo social, por lo que un desacuerdo final que impida un pacto de gobierno tendrá su causa en la obstinación de cada cual por imponer unas condiciones desaforadas. En este aspecto, las actitudes están claras: el PSOE busca el acuerdo con naturalidad mientras que Podemos supedita toda su colaboración a realzar la figura de su dirigente Pablo Iglesias, quien muestra una “soberbia intelectual” cada vez que habla que no pasa inadvertida a nadie, ni siquiera a su amigo Monedero.
La coincidencia en sus programas se convierte en un hándicap cuando la voracidad está presente en la estrategia de Podemos. Dicha coincidencia se convierte en una razón para que se desmidan aún más las ambiciones de Pablo Iglesias, mucho más empecinado en ofrecer “sonrisas del destino” (que Sánchez le debe “agradecer”), en “conquistar los cielos”, que en convertir la Tierra en un paraíso, o como poco en un lugar agradable para la convivencia.
Pero un fracaso en las negociaciones entre el PSOE y Podemos no solo ha de responsabilizar socialmente a quien lo impida sino que influirá de modo fundamental en las decisiones posteriores de los votantes. Pedro Sánchez ya ha anunciado que el pacto de izquierdas es su única prioridad. Pablo Iglesias todavía no lo ha hecho. ¡El sabrá a qué responden sus altanerías y sus estrategias!


Fdo.  JOSU  MONTALBAN       

O ES IMPOSTURA O ES SOBERBIA (El Diario Norte, 04 - 02 - 2016)


O ES IMPOSTURA O ES SOBERBIA

Si los resultados que nos depararon las Elecciones Generales del 20D hubieran caído en manos de líderes capaces de hacer renuncias, o de asumir riesgos, ya tendríamos gobierno en España. Pero aún no lo hay porque el resultado, tan endiablado, ha hecho más débiles aún las capacidades de los líderes. Ni el líder ganador ha advertido que la endeblez de su victoria debería humillarle para ofrecer un programa de máximo consenso en que cupieran todos. Ni el líder de la segunda fuerza ha advertido que caben muchas fórmulas, al menos cuatro, en las cuales, en todas ellas, el grado de consenso debiera ser muy elevado, porque la reforma constitucional es cosa de todos y requiere muchos apoyos parlamentarios, como lo son la regeneración democrática, la lucha contra la corrupción, la incertidumbre provocada por el proceso catalán y el acuerdo en torno a ese “derecho a decidir” que suena más bien a fracaso de la política y debilidad del sistema democrático. ¡Qué decir de los nuevos líderes! Han llegado, según sus respectivos responsables de comunicación para salvar la Democracia perdida, para “rescatar” a la gente, pero el falso orgullo les muestra altaneros e infalibles, que son dos formas de ser incompatibles con la Política honrada.
De los cuatro líderes hay uno que sobresale por su peculiaridad: el líder de Podemos, Pablo Iglesias. Su comportamiento ha resultado tan estruendoso como ineficaz hasta ahora. Siendo, como lo es Podemos, de izquierdas, comportarse como lo viene haciendo, es propio de impostores o de soberbios, o quizás de las dos cosas a la vez, que acaso responda a su pusilanimidad encubierta. Si tras la primera entrevista con el Rey obró indecentemente en relación al PSOE, al que desafió presentando en público a la mitad del posible Gobierno de coalición PSOE-Podemos, antes de que Pedro Sánchez tuviera conocimiento de ello, con su propia figura en la Vicepresidencia, tras la segunda entrevista con el Rey se ha permitido perdonarle la vida (”no quiero meter más presión a Pedro Sánchez que la que ya tiene en su partido, pero es importante que se decida ya”), y le ha conminado a que “sea valiente”.
Yo no sé lo que es “ser valiente” en Política, pero mucho me temo que el PSOE, por defender unos valores importantes –igualdad, solidaridad, libertad- tanto como por su bagaje, experiencia e historia, tiene en su haber muchas más señas de valentía que Podemos. Pablo Iglesias es un trilero estupendo, que continuamente marca líneas y somete a los demás a pruebas definitivas, en esta ocasión han sido que es preciso conseguir las abstenciones de los independentistas catalanes –Convergencia y ERC- de cuyos dirigentes dijo que “no tienen cuernos ni rabo”. Pues claro, desde el advenimiento de la Democracia no hay en España diablos extraños, salvo aquellos que, de vez en cuando, entroniza Podemos.
Resulta más que evidente que Pablo Iglesias se comporta como un impostor o como un soberbio. Ya lo adelantó Monedero, al menos en dos ocasiones, cuando rehuyó pertenecer a la Dirección de Podemos bajo el mandato de Pablo Iglesias, y hace unos días cuando le ha calificado como portador de “soberbia intelectual”. La soberbia es orgullo desmedido, aunque se quiera diluir lo perverso del término en el calificativo “intelectual”. Y es una auténtica pena que una formación necesaria como Podemos esté siendo dirigida por una especie de iluminado conquistador de los cielos, por un administrador de sonrisas de la fortuna, al fin, por un pusilánime enmascarado con una careta de divinidad todopoderosa.
Pedro Sánchez ha anunciado en varias ocasiones su intención de buscar una mayoría con Podemos como aliado preferente, sin lanzar previamente ningún kikiriki ni recurrir a bravuconadas. Si el que se ha dado en llamar “gobierno de cambio” no llega a consumarse, habrá que buscar las razones en la cerrazón del que aspira a ser Vicepresidente para “controlar” al Presidente Sánchez. En eso también Pablo Iglesias ha resultado ser un izquierdoso populista y acomplejado.
Tengo depositada mucha ilusión en que llegue a consumarse el Gobierno PSOE-Podemos-IU, con las abstenciones que sean precisas, pero ha de ser un Gobierno que eduque a Pablo Iglesias para que aprenda a ser útil para nuestra democracia, y no solo para alimentar su orgullo desmedido. De momento su comportamiento ha respondido, sobre todo, a su impostura o a su soberbia. O a las dos.


Fdo.  JOSU  MONTALBAN