lunes, 19 de octubre de 2015

"YO SOY EL ÚNICO RESPONDABLE..." (Artur Mas) El Confidencial Digital ( 19 - 10 - 2015 )

“YO SOY EL ÚNICO RESPONSABLE…” (ARTUR MAS)

Este fue el inicio de la frase que Artur Mas odreció al Tribunal Superior de Justicia para culminar de ese modo su intento de inmolación voluntaria, es decir de autoinmolación. La frase completa, (“yo soy el único responsable de lo que aconteció el 9-N, aunque fuera una legión de voluntarios la que lo ejecutó”), define claramente al personaje que nos ocupa, probablemente uno de los más nefastos políticos españoles desde que se recuperó la Democracia.
Pocas veces se ha visto una comitiva más absurda que la que formaron Artur Mas, y quienes le acompañaron, al acudir a declarar ante los jueces el día 15 de octubre en Barcelona. Es verdad que esta parafernalia impostada responde a ese empeño de una minoría de catalanes (poco más que un 33% de los contenidos en el censo electoral), que quieren la independencia de Cataluña. Y es verdad también que no es bueno que la Política muestre su impotencia ante esta propuesta populista de Mas, que está convulsionando en exceso a la sociedad catalana y está convirtiendo la convivencia de los catalanes en una quimera. Pero, siendo verdad eso, ya no caben más paños calientes: la máxima responsabilidad de esta debacle es de Artur Mas. Resulta clarísimo que si Artur Mas toma el camino que la Ética y la Decencia deberían dictarle, es decir si se va, la discusión sería más razonable y la solución del problema, aun siendo complicada, empezaría a ser atisbada.
15 de Octubre en Barcelona: la procesión de encorbatados, con Mas a la cabeza, para asistir a la autoinmolación del President resultó patética. La foto frontal exhibida en los diarios, que completaban siete hombres y tres mujeres (una de ellas, como es lógico, su esposa) no puede resultar más agresiva para tantos españoles, -catalanes incluidos-, que acuden solos a los Juzgados, interiormente avergonzados quienes se saben culpables, por causas mucho menos escandalosas que esta de Artur Mas. Porque a mí no me cabe ninguna duda de que Mas se va a ir de rositas, incluso reforzado, mientras que a quien, por ejemplo, ha robado en el cepillo de una iglesia para dar de comer a sus hijos hambrientos, la vergüenza ante sus vecinos y conciudadanos le caerá sobre la cabeza y su reputación como un mazazo irresistible.
Artur Mas no está avergonzado por incumplir la Ley o las normas democráticas. Inflado como un pavo ha pasado bajo la bóveda que improvisaron 400 alcaldes catalanes de las fuerzas afines ocasionalmente a Mas con sus bastones de mando, de madera noble tallada y puños esculpidos. Jamás los bastones de mando de los alcaldes sirvieron para un acto tan escasamente edificable. La cohorte que le acompañaba también pasó bajo los bastones, probablemente sintiendo como el poder legal y legítimo se doblegaba ante la soberbia de quien se considera por encima de la Ley. Así ha sido, tras la desobediencia la soberbia. Él, que ha firmado tantas leyes catalanas, controvertidas como casi todas, que algunos catalanes han aplaudido y otros han abroncado, se niega a acatar las Leyes de los estamentos superiores a los que él preside. Que pueden ser desacertadas, sin duda, lo mismo que las que él ha firmado. Por eso su deber es dar ejemplo y acatar la Ley.
El asunto traerá cola. Ya la traía desde que su cobardía le empujó a llamar “proceso participativo” a lo que era un referendo ilegal, lo que ha llevado a que alguien haya afirmado que se trata de “un demócrata perseguido por poner urnas”. Lejos de haber acudido al lugar convencido de que deberá acatar los veredictos, ha recibido con una sonrisa palmadas envenenadas de sus compañeros, como la del Coordinador de CDC Rull que se ha permitido adelantar que “Cataluña tiene el derecho y el deber de ignorar una posible inhabilitación del presidente catalán”. Me permito afirmar que no creo que haya habido nadie en ningún Gobierno del Mundo que haya apuntalado su liderazgo con una cartilla de servicios y éxitos tan escasa como la de Artur Mas. Como líder político, y como gobernante, no muestra más caudal que su oportunismo y su osadía. Ha dicho que “desoír a la Justicia si le inhabilita dependerá del momento político en que estemos y de la situación jurídica del país”. ¿Cabe desafío mayor?
Puede ser que llegue a armarse la de San Quintín, que debió ser farragosa e incomprensible. De momento la mayoría de los líderes políticos españoles que no están en ese engendro que se llama “Junts Pel Si”, resuelven el conflicto refiriéndose a él como buenamente pueden, y demasiado remisos en sus valoraciones sobre las bravuconadas de Mas. Desde luego que lo primero de todo critican, todos ellos, los pasos dados por Mas de forma unilateral; y después abogan para qué el problema sea resuelto en el ámbito de la Política, porque “la solución está en el diálogo, la amplitud de miras y los acuerdos democráticos”. Este último entrecomillado pertenece a otro líder político español, nacionalista como Artur Mas, pero mucho más juicioso que él.
Y yo subrayo estas últimas palabras de Ortúzar (PNV). Igualmente hago mías las palabras de Pedro Sánchez, que tendrá que afrontar el problema si finalmente llega a la Moncloa, que imputa la parte de responsabilidad que le toca a Rajoy y a su Gobierno, por haberse mostrado tan escasamente avezados e inteligentes para evitar este enfrentamiento irracional… Pero el responsable de este desaguisado ha sido, y sigue siendo, el incompetente Artur Mas.


Fdo.  JOSU MONTALBAN    

martes, 13 de octubre de 2015

EUSKADI VERSUS ESPAÑA. DOS DEBATES DE POCO FUSTE (El Diario Norte, 13-10-2015)

EUSKADI VERSUS ESPAÑA. DOS DEBATES CON POCO FUSTE

Andan como exaltados, o asustados, los tertulianos de la televisión vasca, -y también los de otras cadenas televisivas-, con dos asuntos que han acontecido casi a la vez y han provocado sendas discusiones absurdas e innecesarias. Diferentes líderes socialistas, gobernantes actualmente en otras tantas Comunidades Autónomas, han urgido a que se revise el Cupo que ha de pagar el Gobierno Vasco al Gobierno Español en cumplimiento de la Ley del Concierto Económico. Casi a la vez se ha armado otra trifulca porque la líder del PP vasco Arantza Quiroga ha retirado su propuesta relativa a la Ponencia de Paz del Parlamento Vasco, al parecer tras una refriega con la dirección del PP de Madrid. Los tertulianos han coincidido, en su gran mayoría, en afirmar que ni el PSOE ni el PP tienen una visión específica del tipo de política que hay que hacer en Euskadi. Y se han quedado tan panchos con esa conclusión tan simplona, claro que la mayoría de tales tertulianos actúan con un sesgo tan nacionalista, y emiten opiniones tan interesadas y poco rigurosas, que no cabe esperar otro tipo de resolución. 
Ahora da la impresión de que Arantza Quiroga, a la que los oradores nacionalistas han machacado cada vez que han podido, se ha convertido en una especie de diosa sacrificada en el altar de la capital de España solo porque matizó en su documento que la Izquierda Abertzale (IA) debía “rechazar” la violencia etarra, en lugar de “condenar”, que era la palabra que rezaba en tiempos pasados. Aunque es verdad que esa variación tan nimia no parece suficiente para que la dirección de su partido la reconvenga, es evidente que el esfuerzo que están haciendo los nacionalistas (tertulianos o no) para valorar positivamente su actitud solo tiene que ver con el hecho de que la dirección máxima del PP la haya llamado al orden. Si Arantza Quiroga de hubiera empecinado y hubiera seguido por su camino la IA habría buscado las vueltas y habría terminado por arrinconarla, con la ayuda, claro está, del nacionalismo político y mediático, porque también la pacificación y la convivencia en Euskadi pasa por aceptar a pie juntillas sus estrategias y posicionamientos.
El segundo debate suscitado en torno al Cupo, -que no al Concierto Económico, al que todos los líderes políticos vascos han blindado de forma harto sospechosa-, ha tenido como protagonistas a los socialistas y, principalmente, los nacionalistas como gobernantes en Euskadi y Navarra. Cuando Susana Díaz, y otros tres dirigentes más, han propuesto que se revise (o “recalcule”) el Cupo vasco, los dirigentes nacionalistas han puesto el grito en el cielo utilizando para ello la argucia de insinuar que se estaba cuestionando el Concierto Económico de Euskadi y el Convenio con Navarra. Y la argucia les ha salido bien porque los vascos, al menos el 90% de ellos, no saben con detalle lo que es el Cupo y apenas saben que el Concierto y el Convenio sólo son normas o leyes de orden económico y tributario cuya comprensión se les escapa.
Desde luego que, ni Urkullu ni Ortúzar ni Atutxa les han explicado nada al respecto porque se trata de un término tan sagrado que no cabe en la mente de los humildes, hasta tal punto que está protegido por unas “rayas rojas” que, como dijo Urkullu, son intocables. Sin embargo resulta chocante que esa contumacia casi irracional que muestra el PNV cuando defiende el Concierto se ha visto respaldada por el PP “españolísimo”, y sobrepasada por los líderes de BILDU, a quienes la LTH en que se apoya y sustenta siempre les pareció una conquista propia de cobardes y pusilánimes. De modo que el populacho se siente agredido porque ve enfurecidos a los gobernantes vascos, a los más adinerados y a las fuerzas nacionalistas.
Lo cierto es que a casi nadie le ha interesado entrar en el fondo del debate, sin embargo una lectura seria y responsable de cuanto está aconteciendo debería concluir en dos datos curiosos: que la Ley del Concierto Económico actualmente vigente fue firmada por José María Aznar tras haberla negociado con el PNV, y que la Ley que regula el cálculo del Cupo mediante una farragosa fórmula que fue pactada entre los dos Gobiernos, -vasco y central-, ha caducado hace casi cinco años, ya debería haber sido renovada, y solo ha sido prorrogada ante la falta de acuerdo entre los gobiernos concernidos.
O sea que lo que se está reivindicando cuando se pide que se “recalcule” el Cupo sólo es que se lleve a efecto lo que tenía que haberse acordado hace casi cinco años. Si tan convencido está el nacionalismo de que el Cupo que paga actualmente está ajustado e, incluso, es superior al estipulado por la Ley, nada será mejor que sentarse en una mesa y tirar de datos, de cifras y de calculadora…
… Y dejar de marear la perdiz para que los tertulianos no parezcan soldados aturdidos y asustados que disparan a todo lo que se menea. Y sobre todo para que no saquen esa conclusión tan gratuita de que PP y PSE(PSOE) no tienen criterio para gobernar las cosas de aquí (que es como llaman a la política vasca).


Fdo.  JOSU MONTALBAN 

lunes, 12 de octubre de 2015

EL EJEMPLO DE GRECIA: HA GANADO SYRIZA (Deia, 12-10-2015)

EL EJEMPLO DE GRECIA: HA GANADO SYRIZA

Estaba inmerso en la lectura de las últimas páginas del libro de Pedro Olalla “Grecia en el aire” cuando me enteré del resultado de las Elecciones griegas del domingo 20 de Septiembre. Los griegos han vuelto a confiar en Syriza y en Tsipras. ¿Podía ocurrir otra cosa? Evidentemente sí pero, ¿era razonable? A pesar de lo ocurrido desde que Syriza fue elegido hace ya ocho meses, nada diferente cabía, porque aunque es verdad que Tsipras “engañó” a los griegos, porque se doblegó con demasiada facilidad ante las imposiciones de la Troyka, aunque es verdad que Tsipras no siguió los deseos que los ciudadanos griegos expresaron en el referendo celebrado posteriormente, aunque todo eso fuera verdad, los demás partidos griegos han actuado con una desidia excesiva durante este tiempo como si, sintiéndose impotentes ante la situación lo dejaran todo en manos de la fortuna siempre tan ambigua. ¿Qué podían hacer los griegos en esta situación? ¿Echarse en manos de los desidiosos que se habían mostrado complacidoscon las imposiciones de la Troyka? ¿Entregar la dirección y administración de sus vidas a quienes habían aceptado con delectación las rigurosas medidas inherentes al rescate financiero? No, no cabía otro resultado salvo el que se ha producido.
Para quienes no somos griegos la campaña electoral griega ha pasado casi desapercibida. Los diarios españoles han llenado el espacio con noticias más cercanas, o más trascendentales. Para los españoles ha sido muy importante el debate en torno a las elecciones catalanas del 27 de Septiembre. Por si fuera poco la crisis y el posterior éxodo de los ciudadanos sirios hacia Europa ha generado inquietud y ha provocado un aluvión de noticias y discusiones que han dejado a las elecciones griegas en un segundo o tercer término. Pero a mí, que estaba inmerso en el libro de Olalla, lo ocurrido me ha llevado a las mismas entrañas de Atenas, porque no han sido pocos los acontecimientos y situaciones que se han repetido. No en vano el libro lleva un subtítulo esclarecedor: “Herencias y desafíos de la antigua democracia ateniense vistos desde la Atenas actual”.
Hoy no es ayer, pero da la impresión de que hay pasajes en la Historia que se repiten o, al menos, se asemejan. Nada en la Atenas actual es como antaño fue. Por ejemplo, no se entiende bien que la abstención en las Elecciones griegas haya sido tan elevada. La desafección de los ciudadanos griegos (casi un 50% de abstención) no es normal en una ciudadanía (y en la actual situación) que procede de aquella tan antigua en la que se castigaba la desafección. Solón, uno de los Siete Sabios, promulgó una ley contra la desafección política por la cual perdía sus derechos ciudadanos quien no tomara partido en las cuestiones que enfrentaban al pueblo, si bien a su vez democratizó la sociedad y abrió la posibilidad de que todos los ciudadanos griegos pudieran formar parte de las Instituciones de Gobierno por el mero hecho de serlo, sin que fuera necesaria ninguna otra condición, incluso en las Instituciones de la Justicia.
Muy oportunamente ha caído en mis manos el libro de Pedro Olalla porque relata con profusión de datos de qué modo construyeron los atenienses aquella Democracia, ya vieja, que no se quedaba en lo superficial sino que profundizaba al máximo, de modo que no bastaba con promulgar o instituir unos sistemas democráticos para elegir a sus dirigentes, sino que los propios dirigentes debían comprometerse de tal modo que los periodos de vigencia del poder no estaban fijados de antemano.
No es la primera vez que Grecia atraviesa por una vicisitud complicada. Si el rescate concedido por las Instituciones europeas ha obedecido a la existencia de una deuda desmesurada, motivada por la irresponsabilidad y desmesurada alegría de los gobernantes de las últimas décadas, es bueno recordar lo que ocurrió hace tiempo. Los préstamos recibidos de quienes la ayudaron a conquistar su independencia precisaron para su amortización la toma de algunas medidas drásticas. Entonces, 1832, como hoy, para evitar la quiebra Grecia solicitó un nuevo préstamo a sus “protectores”, que le fue denegado, y fueron los protectores, -rusos, ingleses y franceses-, reunidos en Londres los que elaboraron un protocolo de pago que Grecia debía cumplir a rajatabla. Representantes de los tres países asistían a los Consejos de Ministros griegos para verificar el cumplimiento de dichos compromisos: despido de un tercio de los funcionarios, reducción salarial del 20%,, reducción del presupuesto militar a menos de la mitad, reducción a la mitad el número de profesores universitarios, cese de Obras Públicas y despido de todos los ingenieros del Estado, cierre de embajadas en el extranjero, cierre de todos los centros de salud, cese en el pago de pensiones, aumento de tasas y aranceles, liquidación de deudas con el fisco mediante métodos expeditos y exigencia del pago por adelantado del impuesto sobre la renta. ¿No se parecía demasiado al programa de medidas que la Troyka a infligido a la actual Grecia? Pues bien, diez años después, el ajuste impuesto fue aún más duro, teniendo que intervenir incluso la famosa casa Rothschild como supervisora del proceso, hasta que el dos de Septiembre de 1843 Grecia firmó un memorándum por el que se comprometió a pagar 3,6 millones de francos en concepto de amortización e intereses. De modo que hoy, 175 años después, Grecia se haya otra vez en una situación dramática.
No quiero ser mal pensado, pero cabe pensar que en Grecia a la desafección de los ciudadanos que han acudido a votar en tan escasa cantidad, se le suma la desafección de los propios políticos que asisten, asustados, al festín de la Troyka que se excede constantemente en sus imposiciones. A Grecia no le salen sus cuentas, pero a la Troyka tampoco, y a los gobiernos europeos les embarga la preocupación (a bastantes de ellos) porque sus deudas son casi tan insoportables como la deuda griega, y la solidaridad, que tan presente estuvo en la elaboración e incipiente desarrollo del proyecto europeo, se ha quedado en agua de borrajas. Leo en un titular que “Grecia concede a Tsipras la gestión del rescate europeo”. Se trata de una concesión endiablada porque ese rescate, -permítanme un exabrupto-, no hay dios que lo gestione.
Ved, queridos lectores, de qué modo finaliza su libro Pedro Olalla: “Un buen día, cuando el trabajo sea tan barato que apenas influya en el precio del producto, cuando el derecho a la salud sea un artículo de lujo, cuando la educación sea un privilegio de clase, cuando legiones de seres humanos estén dispuestas a todo por un bocadillo, cuando la riqueza generada por todos sea propiedad privada de unos pocos, cuando el agua y la tierra tengan un nuevo dueño, cuando hayan conseguido erradicar la solidaridad y hacernos delatores, resignados y cobardes, cuando la democracia sea tan solo ´sombra del humo´ inconsistente y triste, entonces, la crisis habrá terminado. Nunca en tan poco tiempo habrán conseguido tanto”.
¡Suerte Grecia! ¡Suerte Tsipras!


Fdo.  JOSU  MONTALBAN   

martes, 6 de octubre de 2015

BALIDO O AULLIDO (ElCorreo, 06-10-2015)

BALIDO O AULLIDO

No quiero aguar la fiesta de Bildu, que publicó hace unos días un artículo (“Nuestra decisión, la paz”. El Correo, 01-10-2015) muy interesante, pero creo que es preciso puntualizar algunos aspectos, porque puede dar la impresión de que en España tuvo lugar (o está teniendo lugar aún) un conflicto con ciertas similitudes al conflicto sirio que enfrenta, principalmente, al dictador Bachar Al Asad con el Ejército Islámico (EI). Con mucha generosidad podría admitir que en los primeros tiempos de la existencia de ETA podrían ocultar sus perversas intenciones detrás del hecho de que la dictadura franquista estaba omnipresente en la sociedad española, con una mayor beligerancia en nuestra Comunidad Autónoma que, en aquel tiempo, no pasaba de ser una sencilla región de la piel de toro. Pero, como he dicho, con gran generosidad, porque  a pesar del significado de las siglas ETA (Euskadi y Libertad), ninguna de las fuerzas políticas vascas, -clandestinas y en el exilio-, aceptaron como suya a aquella ETA.
Aún resulta mucho más incongruente, e inaceptable, admitir a la ETA después de la muerte del dictador, porque la Transición trajo consigo la legalización de todos los partidos políticos, desde la extrema derecha hasta la izquierda extrema, incluidas las formaciones separatistas e independentistas, y la España constitucional que se construyó entonces, a pesar de algunas lagunas, contaba con grandes dosis de comprensión y esperanza para todos. No es ningún exceso afirmar que ETA se convirtió, tras la muerte de Franco, en la más infame lacra, en la reliquia de un tiempo negro que, afortunadamente, estaba siendo invadido por las luces de un amanecer remiso pero optimista. ETA, por tanto, y quienes la han venido alentando es lo único que queda del franquismo. Por eso me resulta chocante y absurdo que líderes de EA, de Alternativa y de Aralar acepten firmar este artículo que solo asume y acepta los planteamientos de Sortu (la antigua HB).
Resulta ya curioso el título del artículo porque la paz, como resultado de una decisión tomada, obliga a pensar que la situación anterior aa esa paz era la guerra. Quienes han venido aceptando la existencia de ETA como la consecuencia de un conflicto, o debate más o menos encarnizado, deben aceptar que todo conflicto desaparece cuando se produce un acuerdo, sin embargo las guerras han terminado casi siempre en armisticios y treguas que han facilitado la paz posterior. Y aquí nunca se ha producido un armisticio firmado por dos partes, sino obedeciendo al capricho interesado de uno. A ETA, y a sus adláteres (que nunca han sido EA, EB, ni Aralar), siempre le ha gustado el lenguaje bélico y militar. Sus líderes, siempre encapuchados, han usado términos como “hostilidades” o “tregua” con ánimo de dar a entender que había dos frentes enfrentados entre sí y en continua pelea. Cuando Urízar, Ubera y Matute, que son los firmantes del artículo junto al líder de Sortu Arraiz, no estaban en Bildu no hablaban de “guerra sí o no”, sino de “democracia sí o no”, y aún siendo críticos con el sistema, sus planteamientos eran bien diferentes al de esta ocasión en que sirven de apoyo a quienes justificaron atentados mortales, pusieron en tela de juicio la democracia y negaron la condición de ciudadanos a quienes no pensaban como ellos, hasta tal punto de pasear por las calles con todo su descaro portando gigantescas pancartas en las que rezaba la bárbara leyenda “ETA mátalos”.
El artículo citado pretende legitimar una estrategia equivocada e interesada. De hecho, aprovechan para invitar a los lectores a una manifestación que se iba a celebrar en San Sebastián (ya se habrá celebrado), todo dentro de una programación absurda que encadena un buen ramillete de acontecimientos y convocatorias en los que los que siempre fueron amigos de los etarras han rendido pleitesía al terrorismo. Es verdad que a lo largo del artículo asumen su responsabilidad en varias ocasiones, pero siempre compartiéndola, a partes iguales, con quienes no hemos hecho otro mal que esperar la presencia ante nosotros de un terrorista que nos diera el pasaporte y nos hiciera pasar a mejor vida. El descaro les llega tan lejos que se atreven a achacar a las autoridades del Estado la responsabilidad porque “nunca vieron con buenos ojos esta vía vasca (la suya) hacia la paz”. O sea, que los mismos que practicaban la guerra eran los que pergeñaban un plan de paz, alejado de la Justicia, y que solo a ellos les beneficiaba. Por fin su procacidad les empuja a un abismo donde no caben las virtudes. Allí donde no cabe la virtud solo caben los cambalaches y las disculpas interesadas. Para los firmantes del artículo las responsabilidades quedan soslayadas en esta especie de conmiseración con la que su culpabilidad se esparce por igual entre víctimas y victimarios, peor aún, para ellos los culpables son los otros: “Nunca les gustó la unilateralidad, ni para conseguir la paz”. Así legitiman esa unilateralidad que proponen, después de que las víctimas cayeran todas de uno de los lados.
Se trata, pues, de un artículo tan abominable como innecesario. Es verdad, como dicen, que “la paz es demasiado importante como para reducirla a un relato de vencedores y vencidos”. Sí, es verdad, pero la paz no la vulneraron dos partes enfrentadas en un litigio, sino la ignominia y la brutalidad de ETA y de sus cómplices. Ya basta de reclamar comprensión por parte de incomprensivos. Ya basta de violencia, incluso dialéctica, pero sobre todo basta de engañiflas y basta de corderos que, según su conveniencia, balan o aúllan.
Como he dicho, no es fácil de entender la autoría compartida de este artículo. Solo por eso, ya merece ser desatendido, como poco.


FDO.  JOSU  MONTALBAN

lunes, 5 de octubre de 2015

JORGE MARIO BERGOGLIO. EL PAPA FRANCISCO (06-10-2015)


JORGE MARIO BERGOGLIO. EL PAPA FRANCISCO

Queridos Lectores, me he hecho forofo incondicional del Sumo Pontífice Francisco. Así, como suena. Ya ha pasado todas las pruebas a las que le he sometido: es simpático, es cercano, es dicharachero, es risueño, le gusta besar y acariciar a los niños como muestra de cariño y compromiso humano, es comprometido, es certero en sus aseveraciones y es atrevido. Pero, no os equivoquéis conmigo porque no soy cristiano ni católico. Admiro al Papa Francisco. Ahora mismo es su mano la mano humana que más me gustaría estrechar, y el rostro humano que más me gustaría besar es el suyo. Desde que abandoné la práctica religiosa, -no digo la fe porque aquella actitud mía, que confundí con la fe, me había sido impuesta a base de palo y tentetieso-, siempre he estado buscando motivos para criticar a esa institución omnipresente pero molesta para mí, que es la Iglesia. Pues bien, queridos lectores, ya no siento la misma animadversión hacia ella pero, lejos de que me haya podido abducir a costa de sus misterios, ha sido la figura de Bergoglio la que ha provocado que el clergyman ya no me provoque rechazo. A tal prenda no llegaba a acostumbrarme porque siempre sentí gran simpatía por aquellos curas obreros que elegían como indumentaria las camisas de cuadros mejor que aquellos cuellos redondos y rígidos. Y resulta que el Papa Francisco, que viste con riguroso clergyman, habla como obrero y como persona humilde, se mete en el pellejo de los humildes y exhorta a los insolidarios para que dejen de serlo en todos los lugares a los que acude.
Me acecha esta pregunta: ¿Por qué la Iglesia ha elegido a Jorge Mario Bergoglio como Papa? ¿Por qué, después de haber tenido cuatro Pontífices anodinos y, por una u otra razón, controvertidos? ¿Por qué justamente después de un Papa polaco y otro alemán, ha sido elegido un argentino? ¿Por qué, más justamente aún, después del que fue complicado cardenal Ratzinger? A estas preguntas me lleva el nuevo tiempo y, aunque no tenga enjundia como única respuesta, creo que su condición de jesuita, -como alguna vez me ha apuntado mi amigo Marcaida-, además de sus cualidades, puede servir para justificar el volantazo que supuso mudar a Ratzinger, hombre de rostro incómodo y acre semblante, por este otro que parece más humano y muestra un semblante mucho más entrañable.
Ya he dicho que no soy religioso ni soy adicto a ninguna fe, ni siquiera a la Fe con mayúsculas. De muy niño, en la catequesis parroquial, aprendí aquello de que “la fe sin obras es fe muerta”. Muchos de los Pontífices anteriores  al actual escribieron encíclicas brillantes, pero muy pocos salieron por el Mundo a llamar la atención sobre los tormentos de los pobres que sufren, sobre la injusticia inherente a la existencia de una opulencia desmesurada y grosera en un Mundo en que 1000 millones de personas viven en una pobreza extrema. Y fueron precisamente aquellas actitudes las que me alejaron de aquella Iglesia altiva y soberbia que no aplicaba al completo el dicho popular de “a Dios rogando y con el mazo dando”. De modo que si ahora me muestro forofo convencido del Papa Francisco no es porque crea en Dios sino porque creo en el Hombre. En cuanto a dioses, si alguien me fuerza a definirme, me inclino por el Agnostos Theos de los antiguos griegos: el “Dios Desconocido” que prestó auxilio en la antiquísima Atenas a los agnósticos o ateos, que es como yo me defino.
En muy pocas ocasiones he visto a Jorge Mario Bergoglio representar a un dios concreto. Apenas se le escucha pronunciar la palabra “dios”, y es eso lo que vulgariza sus palabras para que lleguen a cuantas más personas. Tanto las vulgariza como las engrandece, porque el Mundo está lleno de gente vulgar y corriente, incluso todos somos vulgares y corrientes, que nos definimos como “seres vivos que nacen, crecen, se multiplican y mueren”. Lo otro, es decir las fatales diferencias que tanto cultivamos y defendemos para justificar posibles privilegios, castas y clases sociales, son apósitos que nos deprecian como personas y nos deshumanizan.
¿Para qué va a hablar en nombre de Dios si habla de cosas tan humanas como las guerras brutales, o el hambre, o los abusos sexuales, o el sufrimiento de los niños abandonados a su suerte, o la precariedad de las vidas de los parados, o el abandono de los ancianos, o la soberbia de los poderosos, o de la paradoja que supone la tragedia de las migraciones para los que emigran y la importante aportación con que pagan los inmigrantes la acogida en el país de llegada, o las injusticias que han hecho que la vida sea un itinerario tan arduo atravesando un valle de lágrimas que, por fortuna, es finito.
La gota que ha desbordado mi vaso ha sido la visita que ha realizado a Cuba, a Estados Unidos y a las Naciones Unidas. A pesar de que en tales visitas, en que se ha fotografiado con sus Presidentes, no se hayan firmado compromisos formales, los discursos de Jorge Mario Bergoglio han ocupado los espacios estelares en todos los noticiarios del Mundo. ¿Acaso no ha sido mucho más eficaz y humano el encuentro del Papa con Obama que el que ha tenido poco tiempo  después Obama con el Presidente chino Xi Jinping? Porque, cada vez que dos líderes políticos se juntan para un fin concreto, quieren ser tan exactos en fijar la parafernalia de la puesta en escena del encuentro, que el documento que resulta de la reunión adolece de inexactitudes que convierten los compromisos en papel mojado.
Las palabras del Papa Francisco han sido contundentes, sobre todo después de que el Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon dijera que “este es un encuentro decisivo para la historia de la humanidad… la agenda es una promesa de los países miembros con los ciudadanos de todo el mundo para acabar con la pobreza en todas sus formas”. Sin embargo, las palabras del Papa constituyeron una reconvención ante los incumplimientos del documento de la ONU “Objetivos del Milenio”, cuyo retraso es más que alarmante. Es cierto que tal documento no es de estricto y obligado cumplimiento, pero se apoya en reglas y cánones obligatorios que el Papa recordó a los más de 150 jefes y presidentes que acudieron. En un discurso acusador dijo: “Si se respeta y aplica la Carta de Naciones Unidas con transparencia y sinceridad, sin segundas intenciones, como un punto obligatorio de justicia y no como un instrumento para disfrazar intenciones espurias, se alcanzan resultados de paz”. ¿Cuáles son esos intereses espurios que denunció Bergoglio? Pues son los que permiten que haya un 15% de personas en el Mundo que viven con menos de 1,25 dólares al día; que no se haya reducido apenas la mortalidad infantil (mueren aún 43 menores de cinco años de cada mil niños por causas prevenibles); que aún no se haya logrado el acceso universal a la salud y apenas se haya reducido la mortalidad materna. Estas, y algunos más, son fracasos en el cumplimiento de los Objetivos del Milenio.
Ban Ki-moon admitió que un mundo mejor es posible. El Papa Francisco denunció la situación con datos y se mostró airadamente en contra del actual sistema económico mundial que se ha impuesto sobre la Política y domina a los gobiernos de todos los países del Mundo, cuyos líderes estaban oyendo sus palabras. Primero afirmó que dicho sistema ha demostrado con sus hechos y con los resultados obtenidos que fomenta la desigualdad, siempre injusta, y luego rechazó la “sumisión asfixiante” a los organismos internacionales de los mandamases del Mundo. Es de suponer que muchos de los más de 150 dirigentes del Mundo, allí presentes, se sentirían denunciados, y quizás avergonzados.
Acabo, queridos lectores. No me veréis en la iglesias salvo para admirar el arte que contienen en sus interiores, pero he incluido a Jorge Mario Bergoglio, Papa Francisco, en el anaquel en que conservo y muestro a mis personas y personajes más admirados.


Fdo.  JOSU  MONTALBAN             

viernes, 2 de octubre de 2015

IBARRETXE Y MAS (El Diario Norte, 02-10-2015)

IBARRETXE  Y  MAS

Justo el mismo día (domingo) que los catalanes han acudido a votar sus elecciones plebiscitarias, el Lehendakari Ibarretxe ha ocupado un puesto de honor, en la primera fila de butacas, en la conmemoración del Alderdi Egua del PNV, que es el día del Partido Nacionalista Vasco. Ni Ortúzar ni Urkullu se preocuparon mucho de lo que estaba aconteciendo en Cataluña a tenor de cuanto discursearon en la celebración. Se refirió algo a ello el Presidente del PNV, Ortúzar, pero sus referencias se pueden resumir en su grito final: “¡Visca Cataluya Lliure!”… Al que algunos militantes del PNV, despistados, respondieron con un “¡viva!” que apenas se oyó porque los ensordecieron los aplausos.
Ambos acontecimientos, -las Elecciones plebiscitarias y el Alderdi Egura-, han constituido actos de exaltación, pero los impactos han sido diferentes porque, mientras en el Alderdi solo estaban presentes los afiliados y simpatizantes del nacionalismo vasco, a las Elecciones plebiscitarias habían sido llamados todos los catalanes mayores de dieciocho años. Mientras uno de los actos era de puro divertimiento para quienes habían ido a allí a divertirse, el otro acto era trascendental para todos, tanto que tendría sus repercusiones al día siguiente. Ahora, cuando escribo este artículo, que ya estamos a martes, el Alderdi es agua pasada, mientras que las consecuencias de las elecciones plebiscitarias no paran de mover el molino de las intransigencias.
He establecido estos paralelismos entre Euskadi y Cataluña a pesar de que estoy convencido de que nada hay que nos une a vascos y catalanes salvo nuestras pertenencias más o menos controvertidas a España, y casi todo nos separa, porque no caben dos nacionalismos “hermanos” a pesar de que, egoísta e interesadamente, los nacionalismos tiendan a retroalimentarse unos a otros. Por eso, me atrevo a advertir que al PNV nada le ha ido ni le ha venido en esas Elecciones, lo cual ha quedado demostrado en el escaso interés mostrado por sus líderes. Entre las elecciones plebiscitarias a la brava de Mas y la búsqueda comedida de “nuevo estatus” de Urkullu hay una distancia casi infinita, es más, los caminos de ambos proyectos ni siquiera se divisan entre sí.  
(Yo no soy nacionalista. Incluso soy, ideológicamente, opuesto a cualquier nacionalismo, aunque mi convicción democrática me impide ignorar aquello que ya está presente y ocupa la mente de tantas personas que viven y conviven conmigo. Hago esta aclaración para quienes deseen, e intenten, hacer interpretaciones de este artículo con aviesas intenciones).
Cabe decir, como hizo Cristo unos minutos antes de morir crucificado, que “todo está consumado”. Pero la consumación, que en Euskadi no nos ha deparado tan fatal consecuencia, en Cataluña ha deparado una secuela imprevisible después de que quien estaba llamado a apaciguar los ánimos exaltados, es decir Mas, se ha empeñado en continuar al frente del timón de un barco de nombre extraño –“Junts pel sí”-, de tripulación más extraña aún por sus básicas desavenencias, y de pasaje absorto porque nada ha resultado ser como estaba planeado: la arribada de la nave a una costa rocosa, al pie de un acantilado, hará que el desembarco sea más bien una desbandada.
Concluyo. Si Mas inició una dificilísima travesía, con su risa sardónica y a la vez cínica, la va a terminar, probablemente, en el ostracismo, arrinconado por su propia soberbia. Da la impresión de que Mas ha querido imitar a Ibarretxe pero, peor aún, se ha empecinado en superarle, ha tirado de la cuerda hasta la extenuación, y se ha extenuado. El Plan Ibarretxe siguió los pasos que tenía que seguir durante los cuatro años que duraron las discusiones en los diferentes foros. El “plan” Mas solo ha obedecido a sus ansias de posteridad, a su deseo de superar a todos, incluida la Ley. Lo peor es que está obsesionado con continuar la travesía a pesar de que tiene la nave encallada y en el cielo se anuncia una tempestad inevitable.
Ahora mismo Mas e Ibarretxe deberían ponerse de acuerdo para pasar unos días en algún cenobio. Allí, en el incomparable marco del claustro Ibarretxe deberá convencer a Mas de que hay caminos que, una vez elegidos, llevan inconfundiblemente al abismo por más que haya entusiastas seguidores jaleándonos mientras pasamos. Y que hay éxitos perecederos porque no son vividos ni interpretados del mismo modo por todas las conciencias. Ibarretxe se fue de la Política como se van quienes, dignamente, asumen una equivocación. Mas deberá irse también, porque se ha equivocado, pero además lo ha hecho con nocturnidad, premeditación, alevosía y mucha soberbia. Si no se va, debería ser despachado por los mismos que le alzaron a un pedestal para el que no tenía ni ética ni aptitudes.


FDO.  JOSU  MONTALBAN     

miércoles, 30 de septiembre de 2015

DE PLEBISCITO A CAMBALACHE (El Confidencial Digital, 30-09-15)


DE PLEBISCITO A CAMBALACHE

Iba a ser un plebiscito. Como tal fueron convocadas las Elecciones de Cataluña del pasado 27 de Septiembre. La pregunta era: “¿Independencia, sí o no?”. ¿Y ahora qué? Ni sí ni no. O lo que también cabe: sí y no. La lectura de los resultados ha servido como coartada a casi todos para, arrimando el ascua a su sardina, leer un texto que no se corresponde realmente con el que han escrito los ciudadanos catalanes en las urnas. Este tipo de lectura interesada lo están haciendo todos sin distinción, pero los efectos de tal lectura son bien diferentes cuando corresponden a quien, como Artur Mas, se trata del responsable directo de unas Elecciones amañadas, cuya eficacia posterior solo llegaría a tener algún sentido si triunfaba una sola de las formaciones que concurrían (Junts pel si) por mayoría absoluta. Como tal triunfo no se ha producido, ni siquiera se ha producido una aproximación, no cabe otra salida que seguir el camino y procedimiento parlamentario y dejar las reivindicaciones secesionistas para otra ocasión.
Se resiste Artur Mas, que es el artífice y principal protagonista del desaguisado. Tenía la mosca detrás de la oreja cuando en las vísperas calculaba la mayoría absoluta sumando a sus escaños los de la CUP, que es un grupo independentista desde sus inicios, no como Mas que es tal por oportunismo y conveniencia. Pero el líder de la CUP le ha aguado el vino con su drástica declaración: “La declaración unilateral de independencia iba ligada a ganar el plebiscito. No hemos ganado el plebiscito, no hay declaración unilateral de independencia. Ya está”. Lo último de lo dicho por el líder de la CUP es lo más juicioso. “Ya está”. Pero no parece que nadie esté dispuesto a aceptarlo, porque el resultado definitivo parece casi un empate técnico, y no acompaña a que nadie eche las campanas al vuelo.
Eso sí, los resultados permiten emitir juicios y opiniones, tanto como componer elucubraciones. Había quienes querían la independencia y nada de lo demás les importaba: Junts Pel Si. Había quienes únicamente no la querían: PP y Ciudadanos. Y había quienes ofrecían alternativas diversas: Podemos con el ambiguo y socorrido Derecho a Decidir, y UDC y PSC con reformas legales de gran calado. ¿Y ahora qué? ¿No nos conviene a todos un poco de sosiego? ¿No es mejor que, imitando el gesto de las gallinas cuando beben, elevemos la mirada a las alturas entre trago y trago? Lo que iba a ser un plebiscito, siempre fácil de leer, se ha convertido en un cambalache malicioso e interesado. A sabiendas de que toda trasposición de los resultados al ámbito nacional constituye un ejercicio nada riguroso en esta ocasión, algunos líderes del ámbito nacional se han investido como futuros ocupantes de la Moncloa. Habrá que considerarlos, como poco, atrevidos.
Sin embargo, permitidme profundizar en la razón por la que considero que el plebiscito se ha convertido en cambalache. Es una razón única, aunque tiene dos vertientes. Como plebiscito, Mas solo ha obtenido 62 de los 68 diputados que necesitaba, y ha logrado además 163.000 votos menos que los no independentistas. Estas cifras siempre dejando en el limbo de las interpretaciones casi cuarenta mil votos nulos o blancos, y casi 1.200.000 catalanes que no acudieron a votar. En resumen, que Junts Pel Si y Artur Mas se sienten legitimados para continuar cuando han obtenido 1.620.973 votos de 5.314.913 posibles (censo electoral catalán), es decir, poco más de un treinta por ciento de los votos posibles. Esta es una de las vertientes que bien se puede llamar razón aritmética. La razón ética deriva precisamente de esta, porque cuando Mas usa los números a su antojo debe tener en cuenta que la cantidad de votos que avalan su posición es tan endeble que ni siquiera llega a la tercera parte de los catalanes que han podido ir a votar.
De modo que se ha convertido en cambalache lo que quiso ser un plebiscito camuflado. El artífice ha sido el “trilero” Mas, eso sí, auxiliado por una cohorte de catalanes “notables” que dicen pertenecer a entidades representativas de la sociedad civil catalana. Ni Mas ni menos.


FDO.  JOSU  MONTALBÁN       

martes, 22 de septiembre de 2015

NACIONALISMOS (El Diario Norte, 21-09-2015)

NACIONALISMOS

No sé cuál es la razón que puede dar pie a los nacionalismos, lo que sí sé es cuál, o cuales, son las sinrazones que esgrimen para justificar sus posiciones. Coincidiendo con el debate suscitado por las Elecciones catalanas del 27 de Septiembre acaban de ser publicadas a página completa, y en días sucesivos, varias noticias que tienen que ver con la eterna quimera de la idoneidad de la secesión para resolver problemas económicos que afectan a los ciudadanos de sus respectivos territorios. No me refiero exclusivamente a noticias relacionadas con Cataluña, donde el carácter plebiscitario que se ha dado a las Elecciones, -y su afán por ganarlas, que ha convertido el laberinto en que Mas ha metido a los catalanes en un castillo sin puertas ni ventanas-, ha sumido las mentes en la más absurda intransigencia, me refiero a Euskadi donde, por simpatía tal vez, los nacionalistas se han permitido hacer cálculos para concluir que la gestión de asuntos tan importantes como la Seguridad Social o las Pensiones sería más eficaz desde la exclusividad vasca. ¿Y qué? ¿Acaso no puede serlo mediante una forma más amplia basada en la solidaridad y el humanismo?
Curioso: al día siguiente de aparecer la noticia han respondido el Gobierno central y el PP que Euskadi “iría a la ruina” si asume la Seguridad Social. (Convendría añadir a esta reflexión la foto que acompaña a la noticia en uno de los periódicos: el rostro expectante del “nacionalista vasco” Erkoreka a la espera de las pertinentes reacciones, y el rostro atrevido del “imperialista español” Urquijo, lleno de autosatisfacción y hartazgo de poder). Ante la noticia me surge la misma reacción: ¿y qué? Si los delirios nacionalistas se calmaran equilibrando las balanzas económicas no habría demasiados problemas, pero ocurre que la aritmética y las matemáticas, aplicadas a la Economía, no son ciencias ni prácticas exactas, máxime cuando se usan en el campo de la Política para dirimir las luchas por el poder. De Economía deberían hablar los economistas, pero siempre y cuando no recibieran sus salarios o emolumentos de los partidos políticos. (Y siempre salvo honrosas excepciones).
Mirad, si no, la noticia siguiente: “la modificación de la LTH evitará el derroche de 400 millones de euros”. Bien, con 400 millones de euros se pagaría el salario medio de Euskadi a alrededor de 18.000 personas durante un año, por tanto el asunto no es baladí, aún cuando quienes no están de acuerdo lo rebaten sin piedad. No es nada fácil de entender esto de laLTH, que convierte una administración autonómica en tres territoriales, aunque no en todos los asuntos y competencias, y hace más complejo el entramado institucional vasco. Pero la foralidad, que curiosamente ven con cierta simpatía los adinerados vascos aunque sean votantes del PP, permite tratos diferentes a diferentes tramos de población, y condiciones económicas diversas que permiten fidelizar los votos con mayor facilidad que cualquier sistema más centralizado.
Lo cierto es que este debate focalizado en las carteras de los vascos y de las vascas no debería tener tanto peso en la discusión política. Si el nacionalismo se supedita a lo meramente económico y requiere poner tanto empeño en lo concerniente a ingresos y gastos, habrá que negarle toda virtud, incluso toda eficacia y eficiencia. ¡Qué más darán la cultura e historia propias si no nos salen las cuentas! Da la impresión de que las voluntades y los existencialismos se doblegan con una buena aportación económica suministrada por una de las dos partes que siempre están en litigio.
Cataluña se encuentra en plena vorágine porque el nacionalismo catalán se ha echado al monte. Euskadi, por el contrario, se mantiene en la cordura, con un nacionalismo que parece haber superado las nefastas convulsiones del Plan Ibarretxe. Convendría que los catalanes atemperaran su impostada furia, aunque sea con unos donativos procedentes de Madrid. Y convendría evitar todo contagio en el nacionalismo vasco por parte del catalán. Que quieran ambas, Cataluña y Euskadi, ser naciones en el seno del Estado, es posible, pero que rompan al Estado que tiene la misión de gobernar y proteger a más de 40 millones de personas, para hacer otros de apenas un puñadito de ciudadanos, es propio de egoístas y tiene algo de inhumano.


FDO.  JOSU  MONTALBAN      

viernes, 18 de septiembre de 2015

LA CARA (DURA) DE ARTUR MAS (El Confidencial Digital, 18 de Septiembre de 2015)

LA CARA (DURA) DE ARTUR MAS

Escribo este artículo con cierto grado de preocupación. El comportamiento de Artur Mas ante Ana Pastor, en la Sexta, el domingo denotó que estamos ante una persona obsesionada, que ha perdido buena parte de su capacidad de reflexión, hasta tal punto que si a cualquier ciudadano catalán de los que están a favor de la independencia de Cataluña su casero, o su administrador de bienes, o su asesor financiero, le esgrimiera razones tan endebles para justificar sus acciones en sus vidas humildes y sencillas, prescindirían de sus servicios y consejos.
Para quienes no vieron la entrevista basta con advertir que no se trató de un diálogo ordenado sino, más bien, dos monólogos entrecruzados en los que, uno y otra, mezclaban voces y palabras hablando ambos a la vez y, en algunos momentos, confundiendo a los televidentes que quizás llegaron a no discernir entre quién era la entrevistadora y quién el entrevistado, si no fuera porque conocen físicamente a ambos. Lo cierto es que Mas se disfrazó de Umbral cuando espetó a Ana diciéndola “¿por qué no me preguntas sobre los beneficios de una posible independencia?”, que es la versión actual y catalana de la frase de Umbral: “he venido a aquí a hablar de mi libro”. Ana Pastor defendió su papel con una escueta respuesta: “Las preguntas las hago yo”. El debate entrambos resultó enmarañado y confuso, es decir, tal como Artur Mas quería que fuera.
Hubo dos momentos principales. Mas se permitió decir que “no habiendo podido hacer un referéndum, es decir contar los votos, estas elecciones plebiscitarias se dirimían contando los escaños”, de modo que la mitad más uno de estos serían suficientes para que la independencia tirara para adelante. Curiosa reflexión: la suma de sus escaños y los de CUP puede ser suficiente. No cuentan para él ni los abstencionistas ni siquiera el dato de que una alta abstención, que puede ser debida a las más variopintas razones, puede hacer que con un treinta y poco por ciento de los votos a la opción ganadora se alcance la necesaria mayoría de escaños de que habla Mas. Además, constituye una necedad o una chulería argumentar que contará escaños porque, al no tratarse de un referendo, no puede contar votos. Es absurdo y mal intencionado. Un ejemplo, en Euskadi el PSE ganó en escaños unas Elecciones Autonómicas que no había ganado en número de votos. Los escaños logrados dependen de los votos emitidos y, en todo caso, los votos emitidos constituyen una razón más democrática que los escaños correspondientes.
Pero lo más grave de todo fue la justificación de las donaciones económicas que diversas empresas adjudicatarias de obras y servicios de la Generalitat habían hecho a su partido CDC. En ese momento demostró que no tiene talla ética para ser President, ni de una Cataluña española ni de una Cataluña independiente. Con un descaro terrible se permitió afirmar que es legal recibir “mordidas”, y que el hecho de recibirlas es consecuencia de que las empresas que donan a los partidos políticos  lo hacen porque “están de acuerdo con el sistema económico y el comportamiento que defienden y por eso les apoyan con dinero”. Para rizar el rizo llegó a comparar tales donaciones con el dinero que pagan individualmente los militantes de los partidos como cuotas de afiliación. ¿Cabe exhibir una cara más dura que la que se desprende de este razonamiento?
Es verdad que los líderes políticos, en general, se trompican al salir de los trances complejos que suponen ese tipo de preguntas, pero yo no he oído a nadie (ni siquiera a Bárcenas) una contestación más desatinada. Y bien, si acepta algo tan inmoral como son esas donaciones, generalmente usadas para pagar adjudicaciones públicas y cohechos, solo porque las considera “legales” (conformes a la Ley), supongo que aceptará que, en aplicación de la Ley, pueda pasar algún periodo de su vida a la sombra… Tal vez es eso lo que busca, para convertirse en héroe o porque ese el único modo de salir de su obsesión, de su embrollo, sin hacerlo de modo miserable.

Fdo.  JOSU  MONTALBAN    

martes, 15 de septiembre de 2015

CORBYN LLEGA AL LABORISMO BRITÁNICO EN BICICLETA (DEIA, 15 de Septiembe de 2015)

CORBYN LLEGA AL LABORISMO BRITÁNICO EN BICICLETA

Aunque me da la impresión de que la crisis que afecta a la izquierda en Europa va para largo, la llegada de Jeremy Corbyn al laborismo británico enciende una luz. A pesar de que el laborismo británico, -que suele ser una importante aguja de marear en la navegación de la izquierda europea-, haya elegido como líder a Corbyn, saltándose sus militantes los consejos de los partidarios de la Tercera Vía de Blair, las crónicas no han mostrado ningún tipo de triunfalismo, ni siquiera alguna mueca de satisfacción ante el sorprendente triunfo.
La victoria contundente de Corbyn no es la de un populista empeñado en conquistar el cielo, como afirmó Pablo Iglesias de sí mismo cuando emergió del batiburrillo de los indignados, porque Corbyn lleva algo más de treinta, de sus 66 años, luchando en el corazón del laborismo para que sus líneas ideológicas y sus estrategias se escoren hacia la izquierda en lugar de quedarse en ese centro-izquierda que los ciudadanos británicos no aceptan. No solo eso, sino que además su triunfo constituye el triunfo de un indómito capaz de haber votado en su ya dilatada carrera política en más quinientas ocasiones de modo diferente a lo que votaba su formación política. Este modo de comportarse, que en España supondría razón suficiente para que fuera castigado con medidas disciplinarias drásticas, ha constituido quizás el factor más importante de cuantos le han suministrado la victoria.
No han sido un hándicap sus 66 años, ni que los más tenues y conservadores en el laborismo inventaran la fórmula para abrir el voto a los no afiliados cobrándoles por ello tres libras. Los británicos han dicho que sí a este “viejo” y ya le han puesto frente al acomodado Cameron. La derecha británica ha mostrado su alegría porque el estúpido Blair no ha dudado en criticar a Corbyn y anunciar que su voto no irá a parar al nuevo líder laborista.
No dice nada estrambótico ni extravagante. A pesar de su edad se declara partidario, y militante, de ese furor juvenil que reclama una sociedad más justa. “Las cosas pueden cambiar, y cambiarán, combatiendo los grotescos niveles de desigualdad del país”, ha dicho. Es decir, nada que no se escuche en cualquier lugar en el que se reúnen los ciudadanos para comentar sus vidas y cuitas. Probablemente Corbyn se habrá comportado como un británico más, eso sí, comprometido con su sociedad y con este tiempo que le ha tocado vivir. No ha creado un partido nuevo a su imagen y semejanza ni ha inventado nada extraordinario. Es el nuevo líder del laborismo británico, de la izquierda británica, y nada más. Pero los diarios no han dado a la noticia la debida dimensión, porque vivimos tiempos en que la Política se pergeña más en las oficinas de las entidades económicas, y multinacionales, que en las sedes de los partidos políticos. Peor aún, las sedes de los partidos políticos se parecen mucho más a asesorías que a centros de pensamiento y de decisión.
La llegada de Corbyn al laborismo británico confirma que se ha producido un cambio importante en la izquierda europea, pero solo en lo que respecta a su imagen. Ni Valls en Francia, ni Renzi en Italia, ni el resto de líderes de las izquierdas europeas son equiparables a Corbyn, en buena medida porque los populismos de izquierdas han echado el resto para desacreditar a las izquierdas tradicionales, afectadas por una desideologización sin precedentes. Y deberán ser ellas, esas izquierdas depauperadas ideológicamente, las que remonten el vuelo con audacia. No les bastarán los subterfugios ni las componendas; a sus líderes no les servirá la presentación de sus currículos porque en ellos estarán plasmadas la ineficacia y la desidia que nos han traído hasta aquí y han permitido que hayan aterrizado en la Política prestidigitadores y funámbulos. Hacen falta políticos gallardos que no consideren que la Política es un lugar donde sólo se está de paso, dónde uno vive poniéndose a prueba (y nada más) permanentemente.
A Corbyn no le han elegido quienes creen que el laborismo británico pertenece a una “casta” a la que urge erradicar. Le han elegido los que creen que el laborismo y la izquierda deben recuperar su fuerza para ponerla al servicio de los británicos. Lo han hecho en un momento dulce para los torys o conservadores, con un Cameron tranquilo y desahogado porque su Presidencia no pasa por ningún trance adverso, lo que ha llevado a pensar a los comentaristas políticos que los británicos se sienten tan satisfechos con Cameron como Primer Ministro, que la llegada de un hombre como Corbyn solo puede servir para apuntalar aún más a Cameron. ¿Por qué ha de ser así? ¿Acaso no cabe también pensar que Cameron representa un mal menor, a la vista de que el giro al centro de los laboristas ha hecho que sus propuestas políticas se confundan con las de los conservadores? El desprecio con el que los últimos líderes laboristas han tratado a los sindicatos formó parte de las líneas básicas de aquella Tercera Vía que desembocó en la más aburrida anodinia. No es extraño que una de las voces laudatorias del triunfo de Corbyn haya sido la del Secretario general del sindicato Unite: “Se ha puesto en la agenda una alternativa real a la austeridad, a las políticas neoliberales; es un discurso que los jóvenes nunca han escuchado”.
¡De acuerdo!, digo yo. Pero, ¿lo han escuchado incluso los no tan jóvenes? El paisaje político y social de Gran Bretaña no difiere demasiado del nuestro. También en España los jóvenes demandan soluciones a sus problemas, pues es verdad que el paro juvenil abochorna a todos por lo abultado que es, y es verdad que los jóvenes ven un futuro oscuro, casi negro, que demanda audacia y firmeza. Pero los no tan jóvenes también sufren tasas de desempleo que les impiden llegar a la jubilación con garantías para vivir de mayores con cierta suficiencia, máxime cuando se ven obligados a ser el sostén económico de sus descendientes.
Que el nuevo líder del laborismo británico haya llegado al liderazgo desde la izquierda es importante. Que se hayan dado cuenta de ello los otrora afines a la Tercera Vía, y estén mohínos por ello, es otra buena señal. Que tenga 66 años, y más de treinta ocupados en el ejercicio de la Política, es una garantía más. Y que haya llegado en bicicleta, porque es el vehículo que utiliza ya que no tiene coche, es una bella guinda en este proceso. Solo queda que Corbyn no se encuentre con demasiadas zancadillas, -con ninguna zancadilla de los propios laboristas, claro-, para bien de las izquierdas y de todos los ciudadanos, británicos y europeos.


FDO.  JOSU  MONTALBAN

domingo, 13 de septiembre de 2015

LO QUE DENUNCIA EL ÉXODO SIRIO A EUROPA (11 de Septiembre de 2015)


LO QUE DENUNCIA EL ÉXODO SIRIO A EUROPA

¿Cuántos bebés han muerto ya en las rudimentarias canoas de los inmigrantes que se han atrevido a hacerse a la mar en las costas del norte de África? ¿Cuántos bebés yacen en el fondo del Mediterráneo? ¿Cuántos bebés han muerto en las aldeas africanas, víctimas de la miseria y de las hambrunas en que han vivido? Estas preguntas me atormentan, me obligan a sentir una vergüenza muy especial porque, no teniendo en mis manos ningún instrumento suficientemente útil para evitar la brutal tragedia solo me queda la palabra, que es un arma concienciadora, pero que además sirve para el combate. Se nos exige ser pacíficos, incluso pacifistas, como si esta inquietud pudiera ser expresada desde la serenidad.
Quienes mueren en esas condiciones no pueden esperar a que nos pongamos de acuerdo en cuales han de ser las medidas a tomar, porque la vida se les va, el hambre les acecha, las guerras (siempre injustas) les arruinan las casas y les dejan a la intemperie, no solo desamparados sino desesperanzados. Los inmigrantes ya no saben cómo llamarse a sí mismos: hambrientos, refugiados, asilados, exiliados…, en cualquier caso aceptan el apelativo que les ponen las autoridades europeas y los dirigentes de las ONGs a las que reclaman ayuda.
En el drama actual, que se caracteriza por los éxodos masivos de sirios hacia Europa, hay factores que requieren ser tratados de forma paralela al hecho de las migraciones. Los sirios huyen de la guerra que les asola desde hace demasiado tiempo. En Siria gobierna un dictador llamado Bachar el Asad. Cuando EEUU ordenó al Alto Tribunal Iraquí que matará a Sadam Husein, tras acusarle de “crímenes contra la Humanidad”, no estaba solucionando nada, apenas defender los intereses suyos y de Occidente. Poco después fue asesinado Muamar el Gadafi, sin que ello sirviera para nada, porque la región se convirtió en un hervidero en el que las sucesivas guerras y conflictos no mostraron ningún viso de cambio. Poco antes la famosa Primavera Árabe constituyó una masiva manifestación de cordura que protagonizaron las bases de aquella sociedad dirigida por s´trapas de las más diversas hechuras.
El último capítulo es este de la guerra (¿civil?) que tiene lugar en Siria y ya va por los cuatro años. Los dirimentes en este conflicto son el sátrapa Bachar el Asad y el Estado Islámico (IA), que constituye una fuerza de claro cariz terrorista, desordenada en sus medios y terriblemente confusa en sus fines. El EI está siendo respetado en exceso, cuando no apoyado mediante ayudas económicas, por EEUU y por el Occidente europeo, que dicen enfrentarse así a Rusia, que se muestra cómplice de Bachar el Asad en este conflicto civil. Este es el panorama que ha provocado el importante éxodo que está teniendo lugar y está inquietando a la mayoría de los gobiernos europeos, pues no en vano han elegido Europa como territorio de acogida. ¿A quién puede extrañar que el éxodo sea, incluso, propiciado por las autoridades sirias?
Una vez más Europa y EEUU protagonizan los efectos colaterales de un conflicto, esta vez lo hacen por omisión interesada, en que han sido a la vez actores y espectadores. El auxilio que reclaman quienes han venido a Europa huyendo de la destrucción provocada por la guerra, ha de ser correspondido con un esfuerzo importante por parte de Europa. Los bebés que llenan las fotos del exilio no huyen del hambre y la miseria. (Algunos también). Huyen de una guerra que empezó, y aún lo parece, como una contienda civil, pero que se ha convertido en una brutal masacre. Cuando Angela Merkel, Cameron y Rajoy prometen centros de acogida y servicios de tal, solo están respondiendo a lo que es una obligación moral y ética de quienes han asistido a la guerra injusta que tiene lugar en Siria, en silencio, sabiendo que de ese modo están ayudando a una organización terrorista (EI). Que Bachar el Asad sea un sátrapa no puede servir de disculpa para dejar hacer lo que le plazca al EI que, por su carácter terrorista, no servirá para liberar a los sirios de la dictadura de Bachar el Asad. Como se ve, está siendo mucho peor el remedio que la enfermedad.
Fdo.  JOSU  MONTALBAN

           

viernes, 11 de septiembre de 2015

LOS TOROS A DEBATE (Deia, 8 de Septiembre de 2015)

LOS TOROS A DEBATE

En la tarde de ayer estuve en Vista Alegre presenciando una corrida de toros. Esto no hubiera podido hacerlo en Cataluña, ni en Canarias, donde tales festejos están prohibidos por Ley, ni en aquellos lugares en los que las Instituciones han decidido impedir la celebración de espectáculos taurinos. En los últimos meses no han sido pocos los alcaldes y corporaciones, sobre todo los dirigidos por algunas formaciones “emergentes” que se han pronunciado en contra, quizás empujados por el ensañamiento que ha producido el hecho de que el Gobierno de Rajoy y del PP haya convertido los toros en una Fiesta de interés cultural. ¿Son Cultura los Toros? Y si lo son, ¿lo son en tan importante medida como para ocupar todo un debate parlamentario?
Yo no puedo considerarme un mero opinante al respecto porque me gustan las corridas de toros. Tienen ciertos paralelismos con la vida de los humanos. Resulta curioso que el rey del espectáculo, es decir el toro, siempre salga del ruedo muerto y arrastrado. De la vida también, todos salimos muertos y para el arrastre, aunque hayamos vividos unos como reyes y otros como vasallos. En el coso taurino el rey es el toro, pero una faena arriesgada y aguerrida, vistosa y artísticamente bella, encumbra al torero y destrona al toro. Por todo esto, no soy un mero opinante frente a tantos contrarios a la Tauromaquia que únicamente esgrimen como sinrazón ese cajón de sastre llamado “maltrato animal” que, curiosamente, no incluye tantas otras formas de maltrato de todo tipo, de animales a los que se les priva de desarrollar sus instintos para adquirir habilidades que les alejan de su condición vital, ni incluye la caza o la pesca practicadas como cio y divertimiento que también terminan con la muerte de los animales. Y ya no digamos del uso de animales en explotaciones productivas que, para que lleguen a ser rentables en grado sumo, son sometidos a condiciones de vida, en cautividad, que reducen su tiempo de vida a aquel en que su producción es óptima y rentable económicamente.
A pesar de todo esto no tengo ninguna duda de que en una corrida de toros hay crueldad y violencia, como expresan los auténticos antitaurinos, aunque tales se camuflen tras la vistosidad, el colorido de las vestimentas, el arte y la audacia que los lidiadores exhiben. Tendría muchas puntualizaciones que hacer a otros aspectos de la denominada “fiesta nacional”, para la que habría que encontrar otro nombre, pues malamente compagina con el sentido del término “fiesta” lo que acaba en muerte; y con lo “nacional”, en esta España de todos los demonios, lo que se usa en sentido puramente “nacionalista” pero de la peor calaña. En buena medida es esto lo que se ha suscitado en los últimos tiempos. Allí donde hay afanes secesionistas evidentes, la fiesta nacional (española) es abominada y despreciada, como poco ignorada, para desproveerla de las posibles connotaciones positivas que pudiera tener. Y allí donde no hay tales afanes secesionistas los detractores utilizan una estrategia tan eficaz como absurda: vincular los Toros al franquismo y a esa derecha, -que algunos llaman “derechona”-, que rezuma ranciedad por todos los poros. Este es el conflicto.
Si los antitaurinos se avinieran a ello mediante un debate sosegado se podrían racionalizar, e incluso eliminar, algunos divertimientos taurinos que, aún teniendo gran arraigo en muchos lugares por tradición y por historia, han podido ser superados por el tiempo y la evolución humana, pero de ahí a satanizar el espectáculo va un abismo. Negar lo innegable es propio de necios y de interesados. Una corrida de toros es un espectáculo en que se juntan un poco de arte (mucho en Morante y menos en Urdiales), y mucho de entereza y valentía (muchísima en Urdiales y menos en Morante), y bastante glamour en los graderíos. Los Toros, que han estado presentes en la Mitología y en la Leyenda, han provocado inspiración en los pintores, en los artistas, en los escritores, en los poetas… Hay pasión, hay sobresaltos, hay pensamientos ocultos, hay sensualidad y sexualidad, hay belleza y hay disciplina, por eso pienso que los antitaurinos solo expresan con sus acciones la violencia que tiene lugar en la plaza, aunque me parece una exageración hablar sobre los derechos de los animales en los términos que ellos lo hacen teniendo en cuenta las condiciones de desigualdad e injusticia en que vivimos los humanos.
En la Historia de los Toros en España hay momentos que deben ser tenidos en cuenta. Más allá de la pataleta catalana, los Borbones, a su llegada a España en el siglo XVIII, denostaban los espectáculos taurinos, por lo que Felipe V los prohibió en 1723. Sin embargo, los aceptó como medio para sufragar obras benéficas: hospitales, hospicios, asilos… Las prohibiciones no fueron aceptadas por el pueblo, que siguió con sus aficiones. En 1771, en 1805 y en 1877, fueron propuestas sucesivas prohibiciones. Los Toros han sobrevivido rodeados de dificultades y ningún régimen las ha evitado: Primo de Rivera, la Segunda República, el franquismo incluso. Probablemente han sido estos avatares adversos los que han venido alentando la continuidad de las corridas de toros. Así lo expresó Jovellanos en uno de los textos más atinados sobre la Fiesta: “(…) El clamor de sus censores, lejos de templar, irritó la afición de sus apasionados, y parecía empeñarlos más y más en sostenerle cuando el celo del piadoso Carlos III lo proscribió generalmente, con tanto consuelo de los espíritus como sentimiento de los que juzgan las cosas por meras apariencias”.
Jovellanos respondió cada vez que alguien pretendió prohibir la Fiesta alegando que se trataba de una diversión poco recomendable: “Pero si tal quiere llamarse (diversión nacional) ¿quién podrá negar esta gloria a los españoles que la apetezcan? Sin embargo, creer que el arrojo y destreza de una docena de hombres, criados desde su niñez en este oficio, familiarizados con sus riesgos, y que al cabo perecen o salen estropeados en él, se pueden presentar a la misma Europa como un argumento de valor y de bizarría española es un absurdo. Y sostener que en la proscripción de estas fiestas hay el riesgo de que la nación sufra alguna pérdida real, ni en el orden moral ni en el civil, es ciertamente un delirio de la preocupación”. Como se ve fue el mismo Jovellanos el que sugirió un debate que, hoy mismo, podría ser útil para desbrozar el campo en el que se está desarrollando esta absurda discusión. Ni son acertados los principios en que dice sustentarse, ni están claros los objetivos reales. Bueno será que los ciudadanos superen la quimera del sí y del no sin tener que recurrir a la disquisición vieja y absurda que siempre acompañó a las luchas banderizas y a algunos delirios ultranacionalistas relacionados con los territorios y no con las personas, con las historias bélicas y no con la Historia con mayúsculas. Hay que simplificar los términos del debate. Toros sí, toros no, es el debate. España sí, España no, es la falsa discusión de quienes solo desean aprovecharse del río revuelto.
En resumen, que las corridas de toros desaparecerán, junto al negocio taurino, cuando dejen de ser rentables o cuando las generaciones venideras lleguen a encarnar que constituyen una inhumanidad insoportable. Es cierto que los aficionados taurinos lo tienen algo difícil, porque los más jóvenes parecen sentirse mejor en otro tipo de corridas y correrías que no en las de toros. Sin ánimo de revisar las cuentas de los taurómacos, también ellos deberían repensarse porque las gradas de los cosos se han convertido en pasarelas de moda, exhibiciones de elitistas sociales y clasismo a raudales, en lugar de ser un foro de encuentro, de reunión social. En los cosos taurinos parece más importante la exhibición pública que el hecho de estar presentes en un acto cultural. Y para ello resultará primordial que los precios sean asequibles para todos, en todo tipo de localidades. Esa es la estrategia más acertada: es sin duda un error, que también se paga, mandar a los pobres a las galerías de los altos suburbios de la plaza mientras se reservan los espacios más cercanos al ruedo para que los ricos disfruten de su habano grueso y aromático en los asientos de la barrera. ¿A ver si lo de la supervivencia de la Tauromaquia va a tener también relación con la lucha de clases?


Fdo.  JOSU MONTALBAN        

martes, 1 de septiembre de 2015

LOS RESTOS DEL NAUFRAGIO (El Diario Norte, 1 de Septiembre de 2015)


LOS RESTOS DEL NAUFRAGIO
(Título que tomo prestado de un Poemario de Ricardo Franco)

ETA dejó de matar hace bastante tiempo. Tanto que hay quien ha olvidado los asesinatos y se muestra desmemoriado. Y como los asesinados perecieron hace ya tantos años hay quienes tienen la escasísima vergüenza de salir a la calle a reclamar una amnistía para los presos y asesinos de ETA. Se trata de la versión moderna y macabra de seguir las directrices del asqueroso refrán “El muerto al hoyo y el vivo al bollo”. Sin embargo son muchas las víctimas de aquel tiempo oscuro en que se ha matado a la gente solo por ser “español”, cualidad esta que casi siempre es involuntaria para quien la tiene y que no tiene ni una sola acepción negativa en los diccionarios.
Resulta sorprendente que, habiendo dado ETA un paso tan trascendental como fue el cese de las acciones terroristas, las Instituciones y sus responsables, loa Partidos políticos y sus líderes, y las Asociaciones de Víctimas con sus representantes a la cabeza no hayan sido capaces aún de consumar una especie de armisticio solemne y definitivo que transporte nuestras vidas a la serenidad y someta nuestras voluntades al imperio de la cordura.
Soy consciente de que no es fácil devolver la serenidad a un huérfano de un asesinado, o a un amputado por causa de una bomba asesina, o a un perseguido que haya vivido la mayor parte de su vida adulta protegido por guardaespaldas. Lo soy también de que, dado que los asesinos de ETA ejercieron sus acciones brutales en muchos casos sin que sus familiares las aprobaran, también será difícil serenarles si sus hijos, cónyuges o padres fueron muertos en dependencias policiales por abusos inadmisibles. De todo eso soy consciente, pero no llego a entender tantas idas y venidas sin destino fijo, tantos rumbos sin puerto de llegada, tantas incertidumbres, alimentadas por líderes políticos, institucionales y sociales obsesionados por su preeminencia, que les hace proclamar sin rubor alguno que son ellos los que tienen la razón cada vez que se posicionan al respecto.
En este “conflicto” sólo tienen la razón los muertos, que ya no hablan, y los que ha padecido directamente alguna acción terrorista aunque permanezcan vivos, sea en sus propias carnes o en las de familiares más cercanos. Pero quienes se exhiben una y otra vez como remediadores de los males muestran un interés tan enrevesado e inconcreto que solo enseñan sus intenciones arteras de sacar algún provecho partidista al final del terrorismo. La acción política casi quedó consumada cuando la implacabilidad jurídica y policial, junto a la concienciación de la mayoría de los ciudadanos vascos y españoles, obligó a los etarras a deponer las armas. En lo que ha venido después ha sido mucho más el ruido que las nueces: grupos de verificación que no han verificado, entrega de armas sin armas entregadas, sellado de zulos mediante ceremonias meramente testimoniales, etc… Esto por el lado de los terroristas y de sus amigos de la Izquierda Abertzale (IA)… Y como quiera que las Instituciones no podían, ni debían, quedarse de brazos cruzados, llegaron otro tipo de comportamientos cuya eficacia dudosa sólo hace poner en entredicho a dichas acciones y a sus protagonistas.
En medio de las multitudinarias fiestas de Bilbao un millar de personas han pedido amnistía para los etarras presos, y no parecía que estuvieran beodos ni siquiera eufóricos en exceso por las consecuencias de los desórdenes propios de cualquier fiesta. Al mismo tiempo flotaba la noticia de que el Lehendakari se va a reunir el día 4 de Septiembre con 128 alcaldes vascos para programar un Día de la Memoria, que se incluye en ese proyecto de suntuoso nombre que es la Memoria Histórica. Y si uno pasa una hoja del periódico se encuentra con que “SORTU (IA) y el PNV se citan en Septiembre para desatascar su debate sobre el suelo ético”. Para resolver la miserable secuencia que nos legaron los patriotas vascos por antonomasia, -según dicen serlo ellos y sus defensores-, la rimbombancia de la “memoria histórica” y la búsqueda de unos mínimos de ética para guiar nuestros comportamientos. ¡Bien andamos!
No está mal poner interés, pero empecinarse en complicar lo ocurrido e interpretar lo acontecido como las consecuencias de un conflicto secular en que estuviéramos involucrados todos los vascos y los españoles, es una necedad. De los muertos solo cabe decir que todos, absolutamente todos, fueron injusta y vanamente matados. Pero de lo que ha quedado en pie solo queda concluir que ETA fue un cáncer tan infaustamente tratado que produjo una metástasis en la sociedad vasca, que aún seguimos padeciendo. Habrá que acrecentar nuestra Memoria para que nadie olvide la barbarie que padecimos pero, ¿qué es eso del suelo ético? Da la impresión de que no hemos aprendido lo suficiente, de que el miedo pavoroso nos ha adormecido en exceso y de la que Ética va a ser trajinada como se trajina a un tentempié.
Aprovechando el título de este artículo, ofrezco aquí uno de los poemas contenidos en el Poemario (“Un último Homenaje”):
Cerca ya del final de este viaje ¿habremos aprendido / las dulces canciones de abordaje, los puños apretados / y las miradas de esperanza que quizás nos pertenecen? /  Libertad que dice libertad que grita y que aún sugiere  /  libertad en nuestra vieja lengua sordomuda. /  (Libertad que aún me emociona al asomarse inesperada  /  a unos labios que ya no se humedecen con mis lágrimas.)

Fdo.  JOSU  MONTALBAN                              
      

miércoles, 19 de agosto de 2015

EL SILENCIO Y LA DISCRECIÓN DE LOS LÍDERES POLÍTICOS (El Confidencial Digital, 19-08-2015)

EL SILENCIO Y LA DISCRECIÓN DE LOS LÍDERES POLÍTICOS

Estoy convencido de que el final definitivo del terrorismo de ETA llegará en un momento en que los dirigentes de los partidos políticos dejen de hablar de ello del modo que muchos de ellos lo vienen haciendo actualmente, de forma gratuita. Si ETA decidió en su día abandonar la lucha armada, -que es como llamaban a sus macabras felonías y atrocidades-, malo será que los líderes políticos se empeñen de nuevo en discutir públicamente sobre la idoneidad de tal lucha, o sobre su eficacia. Durante demasiado tiempo hubo osados líderes, y no todos pertenecientes a la izquierda abertzale, que se mostraron incapaces de condenar los asesinatos y extorsiones mediante “peros” y “aunques”. Había quienes, mostrando su convencimiento de que ETA había sido un cambatiente vital contra la Dictadura franquista, no debería dejar de actuar hasta que la dictadura fuera de toda vigencia. A esos ni siquiera la superación del amago de golpe de Estado de Tejero les bajó del burro, y han seguido hasta hace bien poco, erre que erre, alegrándose con las bombas y con los tiros en la nuca. Continúan aún en esa obsesión partidista que siempre utilizan para consolidar la fidelidad de sus votantes y, quizás, para curarse en salud. ¿Y los otros?
Los otros deberían evitar alimentar discusiones que son superfluas y aportan muy poco a la consolidación de la paz y de la convivencia. De pronto, en este agosto tranquilo y caluroso, el ínclito Pernando Barrena ha afirmado que “el PP y el PSOE han usado la violencia y el terrorismo de Estado con fines políticos”, y ha añadido que “el PNV ha hecho lo propio con la Ertzantza”. Para adornar su osadía ha añadido que “si lo que se exige a la izquierda abertzale es que abjure de su pasado y planteamientos ideológicos, esto no va a pasar porque no tiene ningún sentido”. Imagino a Pernando Barrena al final de la entrevista en la que dijo todo esto palpándose el pecho, apsadumbrado por su osadía, si aún le queda algo de decencia, y tomándose media docena de copas de orujo para poder llevar encima su culpabilidad y su insensatez.
Los líderes de los tres partidos aludidos (PP, PSOE y PNV) han salido a responder. Y ha habido una frase que han utilizado los tres, de forma clara o velada, que coincide curiosamente con otra dicha por Barrena y su cohorte de impostores de la paz actual: “Lecciones, las justas”. Es esta una frase que siempre exige explicaciones, pero es evidente que cincuenta años de terrorismo etarra están causando en el País Vasco tanta degradación moral como los casi cuarenta de la Dictadura. Empieza a ser urgente que la pacificación de la sociedad vasca (y española), frente al pasado de confrontación, dejen de protagonizarla tantos atrevidos líderes políticos que tienen como objetivo prioritario los votos, aunque sepan muy bien que el logro de la paz y la buena convivencia sean también primordiales.
Hay que avanzar, y para eso es mejor cultivar la Ética que imponer la venganza. Ahora los amenazados de antaño se han erigido en víctimas del presente. Protestan, con razón, y exigen justicia, aunque con tanta rabia, lógica, que parece venganza. Sobre víctimas y victimarios, justicia o venganza, cabe cualquier posición pero si, como todos queremos creer, ETA ha finiquitado su presencia entre nosotros, será bueno que se zanjen todas esas cuestiones que los líderes políticos sacan a colación de forma interesada para potenciar un debate que crispa más que apacigua, que enrarece más que aclara, y que desacredita a los líderes y pone en entredicho la eficacia de la Política para resolver los problemas sociales de la diaria convivencia entre humanos.
Nadie debe pensar que con estas reflexiones propongo el desistimiento ante el rumbo inevitable que ha tomado el proceso de pacificación en Euskadi y en España. Los ciudadanos saben lo que ocurrió, y quién o quiénes fueron los auténticos culpables. Está ya suficientemente contrastada la justicia que encierra todo comportamiento ético y aunque hay quienes dudan de que toda justicia (Ley) no siempre sea ética, parece impepinable que es más ético exigir el cumplimiento de una ley dudosa que permitir el incumplimiento. En todo caso, para terminar, hay que subrayar el buen comportamiento de la gente, la reacción esperanzada de esta sociedad que, de vez en cuando, se ve turbada por ciertos líderes políticos en los que pesa más el quedar bien ante la ciudadanía que la decencia. En realidad, prefieren no dar el brazo a torcer, pero no se dan cuenta de que han vivido durante mucho tiempo con el brazo torcido, en una u otra dirección.
Los terroristas han de cumplir sus penas mientras tantos ciudadanos llevan su pena a cuestas, a flor de piel, en sus miradas, en sus manos temblorosas, en sus palabras.


Fdo.  JOSU MONTALBAN