jueves, 26 de abril de 2018

ANATOMÍA DEL COMUNICADO DE ETA (El Diario Norte, 26 - 04 - 2018)



ANATOMÍA DEL COMUNICADO DE ETA

“Con varios ademanes horrorosos / los montes de parir dieron señales”, de este modo empieza una de las fábulas de Samaniego, pero el final no puede ser más desalentador: “Estos montes, que al mundo estremecieron / un ratoncillo fue lo que parieron”. Debidamente interpretada la fábula da la impresión de que Samaniego hubiera asistido a ese final de ETA que nos ha sido anunciado hace pocos días, pero Samaniego vivió en la segunda mitad del siglo XVIII, y ya estamos en el XXI.

¿Qué ha sido, sino un ratoncillo, el parto-comunicado de ETA al Pueblo Vasco, que alguien ha titulado “Declaración sobre el Daño Causado”?  La verdad es que el Comunicado es mejor que nada, pero las expectativas han quedado en un “déjà vu” que apenas sirve para mitigar la curiosidad de quienes seguimos esperando que ETA se vaya, que ETA nos deje tranquilos, recomponiendo nuestras vidas, arreglando las familias a las que el miedo dispersó, permitiéndonos honrar a quienes murieron asesinados y acompañar a quienes fueron víctimas de atentados en los diferentes grados de consecuencias. Los etarras han parido un ratoncillo remiso y asustado que, recién salido del vientre maldito de la Organización, ha corrido a refugiarse lejos del lugar en el que ETA actuó con mayor frecuencia. Que ETA haya circunscrito sus pronunciamientos, acciones de desarme y demás actos solemnes a Francia, aunque el noventa por ciento de sus matanzas y destrozos fueran en España, demuestra su cobardía y su miseria moral.

Conviene diseccionar el Comunicado, párrafo a párrafo, para llegar a ver de qué modo la desvergüenza se ha apoderado de estos asesinos a sueldo que han jugado con las conciencias de tantos vascos a los que han convertido en sus rehenes y, a la vez, cómplices. Escondidos tras un “conflicto político e histórico (así lo definen), que nunca han explicado ni contrastado con los ciudadanos, no han dudado en recurrir al año 1937, cuando en medio de la Guerra Civil el dictador Franco bombardeó la villa de Gernika. Lo curioso es que ETA surgió más de veinte años después, y no usó en ningún momento la célebre y nefasta fecha para justificar su creación… Quizás porque bombardeos tristes y sanguinarios como aquel se produjeron en innumerables lugares de España, incluidos varios emplazamientos vascos.  

El Comunicado usa una frase (“Lo sentimos de veras”) para intentar dar credibilidad a ese “respeto” que dicen mostrar hacia “los muertos, los heridos y las víctimas”. ¿No resulta esto demasiado escaso? El término “de veras” parece querer subrayar que están convencidos de que la gente de buena voluntad no les va a aceptar las disculpas porque cuando, en anteriores ocasiones, se han disculpado, sólo lo han hecho para ganar tiempo y eludir dificultades puntuales. Como un niño que infringe las normas de comportamiento una y otra vez, y promete cada vez que se arrepiente, que no lo hará más, los etarras han dicho “de veras”, pero los etarras no son niños afectados por faltas veniales, sino asesinos.

El establecimiento de categorías en la condición de víctimas, al que el Comunicado dedica su tercer párrafo, no puede ser más despreciable. Dice ETA que “obligados por las necesidades de todo tipo de la lucha armada, nuestra actuación ha perjudicado a ciudadanos sin responsabilidad alguna,… a esos les pedimos perdón”. Alarma vivir en una sociedad en la que a unos se les pide perdón y a otros solamente “se les respeta”, aunque unos y otros hayan sufrido el mismo oprobio. ¿Quién es ETA para juzgar? ¿A qué leyes se acoge, qué leyes ha aplicado? ¿En qué Sala de Vistas ha juzgado a sus víctimas?

En el párrafo cuarto ETA interpreta aquella que no debe interpretar, porque habiendo jugado un papel tan arbitrario y desvergonzado para nuestras vidas, no resulta admisible que cuestione todas aquellas barbaridades que han tenido lugar porque ETA las haya querido y protagonizado. Dice, “ojalá nada de eso hubiera ocurrido, ojalá la libertad y la paz hubiesen echado raíces en Euskal Herria hace mucho tiempo”, y bien, solo cabe una pregunta: ¿no ha sido ETA la que decidió en su día poner en riesgo la libertad e impedir la paz, incluso oponiéndose al nacionalismo vasco? ¿No ha sido ETA la que durante tanto tiempo ha desecado las raíces de la paz y la libertad para que creciera el árbol de la convivencia en Euskadi?

Y sí, Quinto párrafo: “Reconozcamos la responsabilidad contraída y el daño causado”. Pues sí, la responsabilidad está bien clara: casi un millar de asesinados, muchos miles de vascos obligados a emigrar para salvar sus vidas, profusión de escoltas y vigilantes de las vidas de las gentes de bien, impuestos “revolucionarios” que solo han servido para amedrentar (y para financiar explosivos y muertes), deterioro de la democracia, conversión de la convivencia en una relación entre diferentes que ha impuesto condiciones y ha obligado a acomodar los comportamientos. Esa responsabilidad solo concierne a ETA, -y a quienes reaccionaron frente a ETA al margen de la Ley-, como solo concierne a ella el reconocimiento del daño causado. Quienes, de algún modo, hemos sufrido su acoso, también sabemos que no pudimos combatirla suficientemente porque nuestra debilidad frente a ella fue evidente, y el miedo paralizó nuestras vidas. Ese untento del Comunicado de repartir responsabilidades y adjudicar daños solo responde a la cobardía de los derrotados, que lo han sido con los instrumentos del Estado de Derecho: frente a su Ley, la arbitrariedad sanguinaria del caos en manos de los terroristas.

El último párrafo contiene un empeño importante e imprescindible: “la reconciliación es una de las tareas a llevar a cabo”. ETA sembró de hostilidad la convivencia, enturbió las miradas y enrareció los saludos, en suma, convirtió las vidas en marchas por tortuosos caminos alejados de toda condescendencia. Pero ese esfuerzo de buena voluntad e intenciones con que termina el Comunicado, - “(la reconciliación) es un ejercicio necesario para conocer la verdad, cerrar heridas y construir garantías para que ese sufrimiento no vuelva a suceder” -, no debe llevarnos a engaño. La verdad de lo ocurrido la conocemos suficientemente aunque pudiera faltarnos algún tibio detalle. Las heridas, aunque pudieran llegar a cerrarse, van a dejar cicatrices, y la memoria y los recuerdos van a persistir aún durante bastante tiempo, tanto más si ETA no se muestra más noble y magnánima, más severa consigo misma que lo que se ha mostrado hasta ahora.

Pedirle a los gobernantes, a las Instituciones, a los responsables públicos, a los Partidos políticos y a los ciudadanos en general, que “bendigan” este Comunicado es pedir peras al olmo. ETA, y quienes las han protegido y potenciado durante tanto tiempo, deben pedir perdón de forma tan escueta como contundente. Sin puntualizaciones ni condiciones. Si actúan de ese modo, no tengo dudas de que estarán dejando de alimentar ese monstruo con el que nos han amedrentado y nos han querido convertir, a todos en sus cómplices,…y a quienes no han aceptado su complicidad, en rehenes.

A ETA, y a sus adláteres, les es de aplicación el final de la fábula de Samaniego, que dice: “Suele a menudo / ser el gran parto de su pensamiento / después de tanto ruido solo viento”. Y así ha sido en esta ocasión.

FDO.  JOSU MONTALBAN         

lunes, 12 de marzo de 2018

RELATO Y POSVERDAD DE LA IA Y DE ETA (DEIA, 12 - 03 - 2018)




RELATO Y POSVERDAD DE LA IA Y DE ETA

Habiendo sido, como fui, no solo víctima de ETA (aunque no consumada) sino amenazado directamente mediante cartas de diverso formato, asisto estupefacto a unos pasajes que me provocan mucha rabia. Y esta es la razón por la que escribo este artículo que pretende formar parte del “relato humano” del sufrimiento de unos cuantos, y pretende además combatir eso que ahora se oculta tras el neologismo “posverdad”, que bien pronto ocupará un lugar destacado en el Diccionario de la Real Academia Española. Nada expresa mejor el uso procaz y miserable de la “verdad”, de lo realmente ocurrido, como la “posverdad” que usan los favorables a ETA y al terrorismo (cada vez menos, afortunadamente), pues no en vano siempre se pronuncian distorsionando la realidad, que fue tan contundente como para producir más de 825 muertos por asesinato en atentados de todo tipo, y dejó tantos tullidos e imposibilitados, que destruyó familias, arruinó a la sociedad vasca en lo económico y sobre todo en lo ético, que manipuló creencias y emociones y generó una sociedad remisa en la que la osadía de los desalmados acalló el buen criterio de los ciudadanos normales. Esto no debe caer en saco roto, porque la sociedad vasca ha pasado medio siglo sometida a un azote brutal que solo ha respondido al capricho y la bestialidad de los patriotas (“abertzales” infiltrados) vascos. Desde luego que los auténticos abertzales no se merecían que los asesinos terroristas hayan matado en su nombre.

En los últimos tiempos han tenido lugar tres momentos o pasajes que han llamado mi atención y, ¡cómo no!, me han irritado. Hace pocos días se ha celebrado en Andoain un homenaje a dos etarras, terroristas y asesinos por tanto, que han salido de la cárcel y han vuelto a sus hogares. Han vuelto precisamente al lugar en que fue asesinado Pagazaurtundua, un buen hombre y mejor amigo que cometió el gran error de ser socialista, de no ser abertzale. Desgraciadamente la miseria moral que supone el hecho de que los asesinos hayan sido galardonados  con aurresku de honor y de bienvenida, y sendos ramos de flores, extiende un borrón miserable sobre el pueblo, no tanto porque todos los vecinos de Andoain se deban sentir responsable del homenaje tributado, pero sí por el hecho de que no hayan sido capaces de impedirlo o de contrarrestarlo. Cuando se somete a todo un pueblo a un oprobio tal, resulta descorazonador que no se hayan producido reacciones en contra. Si el asesinato de Pagaza fue algo ignominioso, este Homenaje dirigido a los chivatos asesinos que lo facilitaron, es una nueva ignominia que quienes la han propiciado deberán sentir en alma y la conciencia, si es que aún les queda alguna de las dos.

Relacionado con este hecho he vivido yo directamente un segundo momento, porque el referido homenaje ha ocupado bastante espacio en los periódicos, aunque dicho espacio haya sido tratado de modos bien diferentes. El hecho de que militantes del PP enarbolaran carteles mientras tenía lugar el Homenaje, y profirieran gritos en contra del terrorismo y a favor del asesinado encendió la mecha de los violentos y de sus partidarios, por cierto una mecha que necesita muy poco para estallar. Y esto, este trance tan venial de los miembros del PP, que solo mostró las fotos del asesinado, provocó que les llamaran “fascistas”. Este comportamiento no es baladí, y debe ser interpretado y contestado con resolución. De todo ello saco algunas conclusiones: la primera es que un Alcalde que participa en un acto de esta naturaleza no merece serlo, porque su cometido como alcalde, que es representar a todos desde la ética y la dignidad humanas, queda a la altura del barro. Lo lógico sería que los vecinos de Andoain, al menos todos los que no tengan nada que ver con ETA, deberían pedir su dimisión por indigno y por miserable, por el hecho de que su alcaldía es capaz de sentir admiración por unos asesinos que ayudaron a que otro vecino de su pueblo fuera asesinado.

Relacionado con este hecho he vivido una situación que es, como poco, peculiar. En un programa de debate de la Tlevisión Vasca fue entrevistado al respecto el responsable de una ONG vasca cuyo nombre se traduce del euskera al castellano como “lo que sirve para unir”. Preguntado en torno a la procedencia de que se hagan homenajes a etarras como el referido, estableció una diferencia entre el hecho de que se rinda homenaje a asesinos de víctimas cuyos familiares aún residen en Euskadi, y los homenajes o recibimientos a asesinos cuyos asesinados y sus familias  han desaparecido definitivamente del lugar. Es decir que se trata de aplicar esa insensatez de “ojos que no ven corazón que no siente”, es decir, que si no están presentes los que con mayor intensidad vivieron las ausencias de sus familiares asesinados, los demás podemos alegrarnos y vocear “¡hurras!” a favor de los liberados. ¿Acaso esta actitud “sirve para unir”, como reclama el mismo nombre de la Organización? Yo creo que no, porque para unir lo que desunió el terrorismo, que fue el que produjo tantas muertes gratuitas e irreparables, sólo cabe la disolución definitiva de ETA, algo que al parecer solo ocurrirá cuando ETA lo decida. Sin embargo, hay que reclamar a todas las formaciones políticas vascas que exijan la disolución de ETA, porque ningún otro movimiento que responda a estrategias intermedias será suficiente.

ETA sigue jugando a la gallina ciega con los vascos, pero lo hace amparada en la mal llamada Izquierda Abertzale (IA), que aún no ha condenado de forma tajante ni una sola vez las muertes violentas protagonizadas por ETA. Actualmente los protectores de lo que queda de ETA están poniendo en bretes diversos a las formaciones vascas pacíficas y pacifistas. El hecho de que EHBildu no se haya sumado a un texto tan sencillo y poco exigente como el aprobado en el Parlamento Vasco, en torno a los homenajes públicos a etarras, debería servir para que los “abertzales” se quedaran colgados y abandonados en otras muchas ocasiones. Mientras se declaren incapaces para acompañar a los demás a normalizar las vidas, todo acercamiento a ellos resulta miserable. Estos muchachos/as de SORTU merecen ser dejados a un lado, y ya lo presienten, porque el progresismo social choca frontalmente con el desprecio hacia los afectados por la violencia, a los que ignoran hasta tal punto de encontrar algún tipo de explicación o razón que justifica sus persecuciones y asesinatos.

Es también curioso, y abominable, que a través de un comunicado hecho desde su periódico de cabecera, ETA haya ofrecido una serie de informaciones imprecisas y ambiguas. De pronto a la dirección de una organización terrorista de inspiración marxista, leninista, stalinista (y demás “istas”), parece que se la ha ocurrido someter a votación de sus militantes su continuación. Y han advertido que, como mucho, el resultado podrá ser que de repente “ETA ya no exista”, porque la dirección actual no se plantea “ni su desaparición ni su disolución”. Entre los etarras encarcelados, los pocos que están fuera de España o en la clandestinidad, y un puñado de ex reclusos se decidirá que ETA exista o no. Han advertido que no son favorables ni partidarios de la disolución de ETA, porque si así ocurriera “ETA dejaría de ser un agente que interpela y es interpelado”. ¿Y qué interpela? También esa respuesta aparece en los papeles: “Interpela a la IA para que sea leal al legado de ETA”.

Así que ETA aún desea influir, aún desea ofrecer “su relato”, “su posverdad”… Menos mal que el hecho de ejercer de terrorista cada vez resulta más penoso y arriesgado… Menos mal que ETA ha perdido la guerra que ella misma comenzó, y lo sabe muy bien… Le molestan y resultan incómodas sus propias pistolas… Por si se les disparan…

Fdo.  JOSU  MONTALBAN             

martes, 20 de febrero de 2018

REFORMA DEL ESTATUTO VASCO: UN MOMENTO CRUCIAL (DEIA, 20 - 02 - 2018)




REFORMA DEL ESTATUTO VASCO: UN MOMENTO CRUCIAL

Los líderes políticos vascos han decido reformar el Estatuto, pero no ya de forma puntual abordando aquellos aspectos o puntos en los que se hayan presentado fricciones y desencuentros, sino cuestionando lo más esencial, como es el estatus de Euskadi en relación con el Estado al que pertenece, es decir España.

Dado que venimos de tiempos convulsos y peligrosos en los que se mataba a algunos vascos por no serlo conforme a cánones marcados por “tribunales” secretos y terroristas, el abordaje de la reforma del Estatuto debería ser acometido con la debida precaución y sobre todo tras haber fijado prevenciones importantes. Una “ley” tan importante como nuestro Estatuto de Autonomía (que quizás no deba ser considerada “ley” sino “tratado” o alguna otra figura más estable en el tiempo y más solemne en su significado) no puede balancearse al albur de las agitaciones impulsadas por una formación política que acaba de incorporarse a la Democracia, como Sortu, que ni siquiera ha mostrado el convencimiento suficiente para pedir a ETA que se disuelva, lo cual denota que aún profesa un cierto reconocimiento a la organización terrorista, o que sus miembros la temen aún. En todo caso, que están dispuestos a hacer valer aún la importante carga de temor que inspira la existencia de un “padre padrone” (en versión más doméstica un “primo de Zumosol”).

Conviene aportar a esta reflexión una alusión a las recientes declaraciones del dirigente etarra David Pla, encarcelado en Francia, que se ha atrevido a decir que “no lamentamos lo que hicimos en el pasado, no hubo consideraciones morales en la decisión de dejar la lucha armada”. Estas abominables declaraciones no han merecido ni una sola crítica de Arnaldo Otegi, o de los demás dirigentes de la mal llamada “izquierda abertzale”, que es poco abertzale precisamente porque no responde a esas barbaridades, y nada “izquierda” porque antepone su cruzada de liberación a la lucha social tan necesaria en nuestros días. Y digo que es necesario traer a colación al dirigente etarra porque sus afirmaciones resultan hirientes para quienes sufrieron con mayor intensidad la acción terrorista. Su arrojo es desmesurado: “ETA seguía teniendo capacidad considerable de golpear… No es nuestra pretendida debilidad, como han querido hacer creer muchos, lo que nos llevó a dejar las armas, sino nuestra voluntad de mostrar nuestra disposición a iniciar un diálogo político”. Y culmina su bravata idiota afirmando que la violencia cesó para “salir de la espiral impuesta por el Estado español”. Estas palabras han pasado desapercibidas, mientras sus amigos Otegi y Cia. Han ido presentando cosas (que no ideas) al debate indefinido sobre la reforma del Estatuto actual.

No me cabe ninguna duda de que el Estatuto Vasco puede ser revisado y reformado, pero con naturalidad, después de elaborar un diagnóstico profundo que descubra las carencias y puntos débiles del actual. Sin embargo, ya desde el primer instante ha quedado claro que una patraña, absolutamente interesada y quimérica, va a capitalizar las reuniones y los debates: el famoso y tan escuchado “derecho a decidir”, del que nadie se atreve a señalar ni su alcance ni el modo de ejercerlo ni sus consecuencias formales. Recurren, quienes lo esgrimen con devoción, a una comparación tan interesada como ociosa al “derecho de autodeterminación”. Este, el de autodeterminación, viene recogido en los Pactos Internacionales de Derechos Humanos de la ONU incidiendo en las circunstancias que deben ser cumplidas para su aplicación, no así ese “derecho a decidir” que solo se escucha en debates partidistas en los que los líderes echan el resto subiendo el tono de sus voces, pero no haciendo énfasis en los fundamentos de sus afirmaciones.

Lo cierto, y fundamental, es que cabe la posibilidad de que lo que debiera ser un proceso prudente que culminara en un marco aceptable para todos, va a ser una pelea de gallos en la que primarán las dimensiones de los espolones por encima de los discernimientos de los cerebros o los deseos de las voluntades, siempre prudentes. Como he dicho, no voy a afirmar con contundencia que no debe modificarse el Estatuto porque creo que si debe serlo, pero afirmo que los prolegómenos están siendo muy poco alentadores, principalmente porque  EHBildu acude a las reuniones con escaso afán constructivo, descolocada, y buscando sobre todo descolocar al PNV llevándole a un espacio en el cual combatirle con garantías. En la “guerra de guerrillas”, dialéctica, nadie va a derrotar a los dirigentes de SORTU porque utilizan términos indefinidos que pretenden liquidar cualquier debate alimentando o provocando un nuevo debate. Como tal debe ser interpretada esa iluminada (que no lúcida) idea de inventar una nueva denominación para nuestra Comunidad Autónoma: “Comunidad Estatal Vasca”. Con esta nueva aportación el nomenclátor de nuestro espacio vital  se embarulla más y más: región, comunidad autónoma, nación, nación sin estado, nación-estado, y ahora “comunidad estatal”. Habrá que esperar, a poder ser sentados para no fatigarnos, de qué modo se define el término inventado por EHBildu.

En esta conflagración de intereses nadie dispara salvas gratuitas, aunque depende de quién sea el detonador las repercusiones han de ser más importantes o menos. Por si fuera poco el “procés catalán” está poniendo sobre el tablero, de forma gratuita, posibilidades para que cualquiera se pronuncie sobre lo que ocurre allí, aunque con la perversa intención de posicionarse aquí. Todos somos conscientes de que lo que acontece en Cataluña se parece a lo que pudiera ocurrir en Euskadi como un huevo a una castaña, pero se atizan las brasas de la lejana hoguera para intentar lograr chispazos y resplandores que nos sobresalten. Por todo esto creo que estamos en un momento crucial en Euskadi. Una vez más habrá que tirar de manual, sobre todo para distinguir entre quien construye y quien destruye, quien piensa en los ciudadanos o quien los usa y los convierte en sus rehenes. Aún el proceso de reforma estatutaria solo ha dado los primeros pasos, pero en esta marcha o excursión comunitaria que hemos emprendido caben muchas interpretaciones. No se trata de pergeñar ninguna revuelta o revolución. Se trata de actualizar y convertir en algo útil para todos los vascos lo que a lo largo del tiempo ha sido interpretado de forma diversa, errónea según unos o interesada según otros.

El trabajo va a ser arduo y complicado. Además se va a ver influido o mediatizado por las opiniones de líderes políticos y de opinión que no pueden ni deben ser evitadas. La denominada “clase política” debe enfrascarse en el debate cubierta de responsabilidad, dejando a un lado sus delirios de poder y su representatividad, a sabiendas de que ambos son cambiantes a voluntad de los votos y de las urnas. Han de cuidar sus modos porque no se trata de plasmar supremacías, y lo mejor es en muchas ocasiones enemigo de lo bueno.

Termino. Me voy a permitir avanzar algunos de mis puntos de vista iniciales sobre el asunto que nos ocupa, pero siempre desde el deseo de que el éxito y la mesura nos acompañen a todos. EHBildu debe definirse usando la misma nomenclatura que los demás: su velada intención de minar y desacreditar al PNV (al que intentará descapitalizar) debe quedar en un segundo término, supeditado a todo lo demás. ¡Ah, eso sí, deberá conseguir que ETA anuncie su disolución definitiva como “padrino” de ella que ha sido hasta hoy! El PP debe avenirse a la revisión estatutaria, que ahora no juzga conveniente ni necesaria, aunque solo sea en su dimensión diagnóstica. PODEMOS, que ha hecho una notable y positiva aportación proponiendo sacar el derecho a decidir (que no niega) del texto estatutario, puede y debe suministrar novedades e ideas si las tuviera. El PNV, como fuerza mayoritaria, y el PSE que comparte Gobierno con él, han de ser los garantes del éxito, y no echar leña en una fogata que no ha sido encendida con la mesura suficiente y necesaria.

Seguiremos… Como decía un famoso comentarista deportivo cuando comentaba en los prolegómenos de los partidos del Athletic la actualidad, “¡que Dios reparta suerte!”.

Fdo.  JOSU MONTALBAN   

lunes, 5 de febrero de 2018

PUIGDEMONT (El Diario Norte, 06 - 02 - 2018)




PUIGDEMONT

“Todo ha sido consumado”, Jesucristo Crificado.

De haberlo sabido, siquiera atisbado como una posibilidad remota, habría hecho acopio de noticias, reseñas u opiniones relativas al llamado “procés catalán”, pues al fin ha devenido en un interminable culebrón en el que no faltan actores de toda condición: trágicos, cómicos, dramáticos o bufos… Y da la impresión de que asistimos al cierre del “procés”, al menos en su representación, pues no en vano su artífice y protagonista principal ha pronunciado, con una solemnidad desbordante, la fatídica frase: “Esto se ha terminado”.

En realidad esta frase tan inapelable ha formado parte de un ramillete de frases lapidarias que condensan casi nueve meses de escarceos diversos, todos ellos caracterizados por la irracionalidad y, sobre todo, por la insolencia brutal del independentismo catalán obsesionado con ridiculizar y menospreciar al Estado Español y a sus estructuras de Gobierno. Desgranando los mensajes entrecruzados entre los prófugos Puigdemont y Comín (P de Cat y ERC, respectivamente), y captados por un avezado periodista televisivo, podemos determinar el grado “farsante” que ha venido marcando las actitudes del ex President fugado.

“Los nuestros nos han traicionado…al menos a mí”, ha afirmado quien dejó abandonados a sus compañeros del Govern, al parecer acurrucado en el maletero de un coche, y puso pies en polvorosa, sustituyendo el empedrado del patio de la cárcel de Extremera por el adoquinado de las calles del centro de Bruselas. Curioso contraste. Quien enfatiza el término “traición” en esta ocasión, quizás refiriéndose a Joan Tardá o al President Torrent, que le pidieron que se hiciese a un lado para facilitar la elección del President del Govern, es el mismo que anduvo, dubitativamente, mareando la perdiz mediante comunicados ambiguos en los que, ora promulgaba la “independencia” y ora la negaba… Y fue esa actitud, solo achacable a él mismo, la que acabó con Oriol Junqueras y otros en la cárcel, y él de vacaciones. ¿Acaso en su comportamiento no hubo también traición hacia sus compañeros de gabinete, hacia la Sra. Forcadell, hacia los denominados Jordis y hacia todos los catalanes que salieron a las calles de Barcelona (o se desplazaron hasta Bruselas) para aplaudir su absurdo “procés”?

“El plan de Moncloa triunfa…Solo espero que sea verdad y que gracias a esto puedan salir todos de la cárcel porque si no, el ridículo es histórico”, escribió a Comin. Este avance de un posible “plan”, que achaca al Gobierno Español pero que no explica, bien puede ser una coartada suya, o quizás una tapadera que cubre sus debilidades actuales… Ahora que se ha hecho acreedor a las más disparatadas chanzas, ahora que ha sido ya caricaturizado en las más ridículas condiciones, y forma parte del acervo de chistes que la gente de la calle no para de idear, ahora se permite hablar del desenlace más probable llamándole “ridículo”. Si ridículo es todo aquello “que por su rareza mueve a risa”, bien cabe afirmar que los más ridículo del “procés” ha contado con la firma y autoría de Puigdemont, siempre sonriente para cubrir con ese tenue velo la idiotez de sus propuestas.

Y por fin, ese mensaje en el que da fe de la impostura que ha venido desarrollando y ejerciendo. “No se lo que me queda de vida pero la dedicaré a poner en orden estos dos años y a proteger mi reputación”. ¿Acaso no está convencido de que ha hecho lo que debía hacer? ¿Acaso siente que su reputación ha sido vilipendiada por hacer aquello que debía? Y si así fuera, ¿no es su reputación una consecuencia real de lo que ha cultivado, con ansias de llegar a la posteridad? Estoy seguro de que en la Historia de Cataluña Puigdemont tiene un hueco destinado a él, quizás una hornacina para estar presente constantemente en el altar de la Leyenda. Porque dice después que “le han hecho mucho daño con calumnias, rumores y mentiras que ha aguantado por un objetivo común”. Esta frase justifica que se sienta “sacrificado” por los suyos. Sin embargo, no creo que pueda protegerse (“Me tocará dedicar mi vida a la defensa propia”) de las calumnias, rumores y mentiras porque nada de las tres cosas han acontecido. Todo, según se ha ido avanzando en el “procés” ha sido limpio por parte del Estado. Si Puigdemont sufre ahora las consecuencias de su insensatez, y de la tozudez del independentismo catalán, es porque se ha obstinado en exceso.

A él le hubiera gustado equipararse a Cristo, dando su vida por los catalanes, al menos que pareciera que la estuviera dando. Redimiéndoles. O quizás le hubiera gustado equipararse a su antecesor Lluis Companys, que fue condenado a muerte y ejecutado en el año 39, siendo entonces President de la Generalitat. Puesto a especular creo que nunca alcanzaría la grandeza de ninguno de los dos, porque si de algo tiene pinta el Señor Puigdemont es de “bon vivant”.

¿Habrá culminado el culebrón con el pasaje de estos mensajes “robados” y lo que se desprende de su lectura e interpretación?

Fdo.  JOSU  MONTALBÁN