miércoles, 29 de noviembre de 2017

EL OSADO ALFONSO ALONSO (El Diario Norte, 30 - 11 - 2017)




EL OSADO ALFONSO ALONSO (PP)

Al leer las “simplezas” vertidas por el líder del PP vasco Alfonso Alonso en el Forum Europa, en Madrid, en un acto organizado por Nueva Economía, me ha entrado cierta inquietud, principalmente porque el líder del PP ha vertido afirmaciones que nunca antes vertió. Las características del Foro en que discurseó se prestaban para la ocasión, porque es costumbre en este tipo de saraos que se reúnan en torno al discursista sus amigos e incondicionales, sus partidarios políticos y, además, los seleccionados por los patrocinadores del Foro, que en este caso suelen ser mucho más proclives al conservadurismo social y económico que al progresismo. Es por eso que Alonso habló para los suyos a sabiendas de que nadie se mostraría beligerante con sus palabras, todo lo más moderadamente incómodas.

Los medios de comunicación han seleccionados “perlas” interesantes que, si no se supiera su procedencia, sólo podrían ser adscritas a nacionalistas convictos y confesos. Cuando el entusiasmo desborda los límites de la cordura  y se extralimita, cae en la sima del forofismo más absurdo. Así le ocurrió al popular Alonso cuando afirmó que “el Concierto no es una reivindicación nacionalista,… es un elemento de unión entre los vascos, y de los vascos con los españoles, y que garantiza el mejor engarce de Euskadi en España”. ¿Hubiera afirmado lo mismo si no existiera Ciudadanos, o si Albert Rivera no hubiera adoptado la durísima posición que defendió en el Congreso de los Diputados? Porque la “irreductible” posición de Rivera, que habló de “cuponazo” en lugar de Cupo, le permite a Alonso hablar por primera vez de “nacionalismo español”, lo cual constituye una muestra de necedad evidente, adoptando gratuitamente las mismas premisas y teorías que en épocas anteriores ha defendido el nacionalismo vasco.

Tirando de populismo ha advertido: “Ojo con sembrar vientos contra Euskadi e intentar abrir un enfrentamiento justamente ahora que estamos recuperando la imagen del País Vasco”. Este comportamiento es tan desatinado y pernicioso como el viejo del nacionalismo vasco cuando esgrimía que España discriminaba a Euskadi, que los vascos éramos perseguidos y maltratados por las Instituciones y gobernantes del Estado. Su afirmación, -“es un movimiento contra los vascos que nunca había pasado”-, recuerda el pasaje en que Pablo de Tarso recupera la fe tras darse una trompada al caerse del caballo en que viajaba. ¿De qué caballo se ha caído Alfonso Alonso?

A veces la derecha política tiene que recurrir al cinismo cuando no es capaz de asumir sus debilidades y contradicciones, ni mostrar sus aviesas intenciones. Porque cuando Alonso se refirió a la rebaja del tipo del Impuesto de Sociedades hasta el 24% (un punto más bajo que en el resto de España), lejos de hacer valer su preeminencia en la negociación de los Presupuestos Vascos, ya que el Gobierno PNV-PSE necesita apremiantemente un voto en el Parlamento para su aprobación, echó mano de una magnanimidad impostada cuando afirmó que “Euskadi no quiere competir con otras comunidades vecinas ni hacer dumping fiscal, sino ser un motor de crecimiento para España”. Esta afirmación precisa una explicación que nunca vamos a escuchar, porque Alfonso Alonso tiene aprendida su lección a favor del capitalismo y de los más aventajados económicamente, es decir lo lógico siendo del PP. Y, además, también lo lógico en aquel Foro. A nadie se le escapa que el privilegio que tendrán las Sociedades vascas al pagar un punto más bajo el Impuesto de Sociedades respecto a las del resto del Estado, también influirá sobre el crecimiento económico global de España, pero sobre todo favorece a las Sociedades vascas, y tendrán razón quienes, más allá de nuestros límites territoriales lo juzguen como un agravio frente al Impuesto de Sociedades generalizado en España.

La verdad es que Alfonso Alonso sabía a quienes se dirigía, pero debería saber que sus palabras serían recogidas por los medios de comunicación, lo que requería una honestidad de la que no hizo gala. Sabe que la desigualdad (económica) es muy patente en Euskadi y en España. Sabe que las diferencias salariales entre los trabajadores y sus directivos son abusivas. Sabe que las vidas de los ricos se acomodan cada vez más rotundamente sobre la escasez y la incomodidad de la vida de los pobres. Sabe que ser diverso no es lo mismo que ser diferente, porque la diversidad tiene que ver con la variedad, y las diferencias tienen bastante más que ver con los niveles económicos que marcan nuestros modos de vivir.

Pues bien, para que la necedad tuviera algún tipo de asentamiento en algo compacto y firme, no dudó en asentar sus afirmaciones sobre el patriotismo siempre absurdo y perjudicial, dejándonos otra frase lapidaria: “Amar España es amar sus diferencias”. Él, que dice amar entregadamente a España, ama también sus diferencias, sobre todo porque él y los suyos (las gentes a las que defiende y para los que discursea) están en lo alto de la pirámide económica.

¡Alonso es un atrevido!

Fdo.  JOSU MONTALBAN         

miércoles, 22 de noviembre de 2017

CATALUÑA, 21D: LA HORA DE LA VERDAD (El Diario Norte, 22 - 11 - 2017)



CATALUÑA, 21D: LA HORA DE LA VERDAD


Las Elecciones catalanas, que tendrán lugar el 21D ya caminan sin remisión, pero no están claras las intenciones que cada cual tiene reservadas para el día 22D, sobre todo y a tenor de los resultados definitivos, por parte de las formaciones que han defendido el independentismo a ultranza, -las que han entronizado el término “procés”, han llenado las calles de “aleccionados por los agitadores” y han dejado todo “manga por hombro”, en el más puro desorden-, porque acuden a ellas con cabezas de lista encarcelados y huidos de la Justicia.


Si las previsiones no fallan, al menos media docena de los elegidos se enterarán de su elección en las celdas, por medio de algún transistor, pues no en vano los resultados definitivos se conocerán cuando estén recluidos en sus receptáculos, aunque es de rigor que esa noche se sientan beneficiados por el escueto privilegio de presenciar los resultados directamente en el televisor. No es demasiado ostentoso el privilegio. Aunque, a decir verdad, quizás no les preocupe demasiado porque ya han quedado muy claros sus deseos y sus intenciones. Se propusieron alertar a Europa y al Mundo de que “España robaba y atosigaba a los catalanes, porque se trata de un Estado opresor y poco democrático”. Ciertamente, han conseguido “alertar” mediante todo tipo de estrategias arteras y triquiñuelas diversas, pero sus voces han quedado silenciadas por el reconocimiento de las Instituciones y Gobiernos europeos que han admitido que España, con sus errores y problemas, es un Estado democrático que garantiza la vida y la dignidad de sus ciudadanos, y respeta sus derechos… ¡Cuidado, para quien lea con ojos aviesos, porque he dicho que con sus errores y problemas…!


La deriva de las formaciones independentistas es más que dudosa. Ahora se trata de desmenuzar sus programas electorales, porque sus pronunciamientos han sido tan cobardes como dubitativos. Si han aprendido de los errores del pasado no volverán a proponer una DUI a la brava, ni plantearán derogaciones de Leyes básicas protegidas por la Constitución, ni convocarán igualmente a la brava referendos no pactados. A poco que se dejen asesorar por el “sabio” Artur Mas, no lo harán. Si no lo hicieron antes del 1 de Octubre, ni fueron asesorados por él desde la buena voluntad, fue porque Artur Mas, muy herido en su amor propio, necesitaba derrotar a su “amigo” Puigdemont, al que tuvo que avalar como su sustituto a “golpe de CUP”, pero al que en ningún momento ha soportado desde que ocupó su lugar como President.


Las listas electorales para el 21D constituyen un auténtico mosaico. La ubicación de cada cual sugiere serias dudas, porque los últimos fichajes de las formaciones independentistas vienen precedidos por sus hechos y sus palabras durante el procés. Leed, e interpretad, las palabras de Marta Rovira, que es la mujer ungida por Oriol Junqueras para ocupar el lugar más alto de la Generalitat, por la peregrina razón de que “ya es tiempo de que una mujer sea President”. Esta mujer, Marta Rovira, a preguntas de una periodista francesa (“¿Cómo piensa usted financiar la separación de España?”), respondió: “Pues buena pregunta…Tendremos muchas posibilidades de hacerlo porque estamos estudiando una nueva vía de ingresos en los presupuestos en la Generalitat de Cataluña… Contaremos también con alguna Agencia Tributaria propia y por lo tanto empezaremos a hacer la recaudación y liquidación de nuestros impuestos y a dedicar en lo más riguroso que sea posible a invertir los actuales recursos… ah… tanto humanos como también institucionales de las administraciones de la mejor manera posible para que el presupuesto dedicado a esta transición nacional sea justo, sea estricto y, en fin, sea lo que toque para financiarla…”


Da la impresión de que esta mujer será un auténtico peligro si llega a ocupar el puesto de President, al que aspira, porque a la insustancialidad d lo expresado como respuesta a la entrevistadora francesa hay que añadir su absurda osadía cuando anunció que durante las manifestaciones del procés, sabía de muy buena tinta que las Fuerzas de Seguridad (eso sí, las españolas desplegadas en Cataluña) iban a usar “armas de fuego contra la población… que habría sangre… porque las calles de Barcelona se convertirían en un escenario de violencia extrema con muertos en la calle”. Nada de esto ocurrió, para desánimo de Marta Rovira, pero además nada menos que la que va a ocupar el lugar cuarto de su lista, la Señora Forcadell, hasta hace bien poco Presidenta del Parlament, declaró que el procés había sido pura filfa. He aquí sus declaraciones en la Sala de Justicia a la que fue citada, que es el lugar en que se mide la valentía y la entereza de las personas, aunque enumeradas de forma resumida: renegó de la DUI formulada en el Parlament,… aceptó la formulación de cargo en base a la legalidad constitucional vigente en España… afirmó que no pretenderá en lo sucesivo incurrir en acciones que exalten, promocionen, estimulen o enaltezcan los deseos de independencia de una minoría supeditando la opinión de la gran mayoría… dijo ser consciente de la nacionalidad española de todos los ciudadanos dentro de su pluralidad cultural… afirmó sentirse completamente arrepentida de lo sucedido… y admitió que su intención solo era llamar la atención sobre la situación de Cataluña para lograr un mejor ajuste dentro del Estado español…”. ¡Imaginaos, queridos lectores, un diálogo entre Marta Rovira y la Sra. Forcadell a la vista de estas declaraciones y posiciones previas!


El 21 de Diciembre, a la espera del Niño Dios, todo será diferente… Y todo será mucho más auténtico: ¡Mejor!


Fdo. JOSU MONTALBAN

     

miércoles, 8 de noviembre de 2017

"PROPORCIONALIDAD" (El Diario Norte, 09 - 11 - 2017)




“PROPORCIONALIDAD”

La palabra “proporcionalidad” se ha puesto de moda. “Encarcelar consellers es desproporcionado”, ha dicho una socialista catalana, por cierto, integrante del nivel medio del escalafón. Otro político, nacionalista vasco, no le ha ido a la zafa: “El ingreso el prisión es desproporcionado y contraproducente”. Más allá ha llegado Alberto Garzón, no sé bien si vestido de IU o de Podemos, que ha escrito: “Lamentable la decisión de la Audiencia Nacional… delito inexistente, falta de competencias y medidas desproporcionadas”. Y así sucesivamente… El periodista Évole mostró su incapacidad interior para comprender con estas palabras: “Las cosas se pueden solucionar de otra manera”. Tales aportaciones dialécticas de quienes se muestran como avezados pensadores llevan a los ciudadanos de a pie a la indefensión, a la incomprensión, a la perplejidad y al hastío. La falta de respuesta nunca invalida la profundidad y consistencia de una pregunta. La desesperación que nos embarga a casi todos en relación al procés catalán no debe ser acrecentada por estas afirmaciones en contra de las decisiones judiciales, que intentan descalificar cualquier tipo de solución pero no ofrecen ni una sola solución apropiada para la ocasión.

A la Juez lamela, que es al parecer la artífice de la encarcelación de los consellers, todos los perfiles encontrados en las Redes la califican como “progresista”, a pesar de que al vulgo le hayan alimentado la imaginación con otras imágenes mucho menos benignas desde que encarceló a unos jóvenes levantiscos que apalearon a unos Guardias Civiles en Alsasúa a altas horas de la madrugada. En todo caso, no profundizaré más en este aspecto porque la Juez Lamela ha aplicado todo su caudal de conocimientos jurídicos, a los que yo no alcanzo ni soy capaz de rebatir. Pero, dicho esto, también afirmo que quienes han tachado de “desproporcionada” la encarcelación tienen los mismos o parecidos déficits de conocimientos jurídicos que yo. Han opinado sin argumentar el alcance de sus opiniones. Han buscado con meticulosidad la palabra (“desproporcionado”) porque dicha sin otro aditamento no significa realmente nada ni compromete a nada en concreto. Establecer proporciones exige tener en cuenta diferentes principios básicos y aplicables. Quienes llaman “desproporcionadas” a las encarcelaciones deberían haber especificado con respecto a qué. A qué otro delito o a qué otra acción u oportunidad. Pero no han ido más allá del relativo significado de la palabra “desproporción”.

¿Alguien hubiera entendido que Tejero no hubiera sido encarcelado en el 82? Sí, no poned el grito en el cielo, ya se que se tomó el Congreso con las armas en la mano, y que quizás hubiera habido más que palabras si no se hubiera abortado a tiempo, pero la DUI, camuflada de artilugios, que sometió Puigdemont a la consideración de la Cámara catalana, subvirtió el orden autonómico y constitucional. De modo que, la obstinación del Govern ha cosechado un rechazo, en forma de encarcelación “preventiva” que parece lo más lógico según el recto entender de la Justicia, y la respuesta más adecuada al atrevimiento y la intransigencia del entramado independentista catalán.

No me cabe ninguna duda de que este asunto no ha sido tratado con suficiente previsión y pericia por el Gobierno español, ni de que Mariano Rajoy se ha dormido en sus laureles, convirtiendo en judicial lo político, pero todos hemos sido informados de la importante cantidad de fórmulas ensayadas, -ofrecimientos de mediación, mediaciones en firme, etc…-, para parar el procés y reconducir las relaciones entre Cataluña y España. Llegados a la actual situación solo cabe la discreción de todos para que cada palo aguante su vela, para que cada vela alumbre con suficiencia de modo que ni deslumbren ni creen sombras.

También quienes tenemos la fortuna de hablar o escribir en los medios de comunicación debemos obrar con mesura y lucidez. Como mínimo con valentía. Del mismo modo han de hacerlo los líderes políticos y de la información, evitando dejar huecos vacíos en los que suelen caber todos los aciertos, pero también todo tipo de disparates.

El término “desproporcionado” no significa nada si a la vez no se propone qué es lo “proporcionado” en cada ocasión. La situación del problema suscitado en Cataluña ha llegado tan lejos que ya sirven de muy poco las ambigüedades. Usando una cita del último libro de Belén Gopegi, tenemos “demasiados datos y demasiado poca información”. Si es así, no estaría mal que ordenásemos los datos para que se convirtieran en información fidedigna y real, que siempre ayuda más que los datos a la hora de formar y construir un juicio consistente.

FDO.  JOSU MONTALBAN        

martes, 31 de octubre de 2017

EL PRESIDENT QUE JUEGA AL ESCONDITE (El Diario Norte, 31 - 10 - 2017)




EL PRESIDENT QUE JUEGA AL ESCONDITE

Si todos actúan con buenas intenciones (con las mejores) y no se empeñan en plantear situaciones a modo de coartadas o cambalaches, el día 21 de Diciembre Cataluña y España podrán firmar la paz y darse un saludo de concordia. El futuro lo exige, y la dignidad que se nos debe suponer y exigir a los humanos, también. La “apocalipsis”, prometida o esperada, ha quedado en poco más que nada a pesar de que la situación, aunque orientada al norte, permanece sumida en la confusión.

Los catalanes y las catalanas, de una u otra condición, no se merecen tanto riesgo e incertidumbre. Los españoles y las españolas tampoco. Quienes viven atribulados por el quehacer y los diarios avatares, que son casi todos, no pueden seguir siendo utilizados en ningún sentido. Lo conveniente ahora es hacer balance y sacar conclusiones. A sabiendas de que ponderar los hechos o las situaciones suele hacerse desde posiciones diversas, intentaré situarme en un lugar que podamos compartir cuantos más. Soy de izquierdas, y como tal deseo un Estado fuerte y compacto que proteja las vidas de los ciudadanos, que garantice la libertad de todos por igual y trabaje a favor de la igualdad de todos, tanto de la económica como de la social. Detesto las fronteras. Sabido que hay fronteras geográficas que pueden ser superadas, aborrezco esas otras fronteras que suelen implantarse aplicando criterios como los esencialismos identitarios, siempre impulsadas por quienes se creen ungidos por una superioridad fatua.

El proceso catalán nos ha ofrecido suficientes imágenes que han provocado ásperas controversias. Desde luego, muchas más que razones para los acuerdos. No ha habido culpables de ello, pero sí responsables. Unos más que otros, en unas u otras ocasiones. Ha sido un tiempo alocado en el que se han utilizado razonamientos aderezados con demasiadas dosis de intransigencia. El espectáculo se ha sacado a las calles con un descaro que ha formado parte de una taimada estrategia. Primero se crearon dos organizaciones (ANC y OMNIUM) a las que se ha dado una representación que no les corresponde, superior al propio Govern. Después se sacó del Govern a quienes mostraron el más mínimo riesgo de desacuerdo con el independentismo, y a quienes no parecían dispuestos a decir “sí Bwana” a las órdenes de Puigdemont. Posteriormente se dotó a los Mossos de todo lo necesario para que se mostraran mucho más como cómplices de los desórdenes callejeros que como garantes del orden público. Y por fin, convirtieron el Parlament catalán en la Casa de Tócame Roque.

Por si no se conoce la leyenda de tal “casa” de la castiza calle Barquillo de Madrid, se trataba de una corrala en la que reinaban las discordias, que siempre terminaban en riñas y escándalos, y que culminaron en una batalla campal entre los vecino y el Ayuntamiento. De ello se escribió mucho, incluso más que lo que se ha escrito del “procés” catalán, aunque aquello no supusiera nada trascendental. Sin embargo Puigdemont se ha comportado como un hábil jugador del “escondite”, ese juego que me obligaba cuando era niño, a encontrar sofisticados escondrijos para no ser descubierto por el “vigilante” de turno. Así ha obrado el President, escribiendo pero no diciendo del todo, esbozando pero sin llegar a completar las frases, mostrando unas intenciones benignas para cubrir objetivos malignos, amparándose en una Ley ilegal y exclusiva, aprobada de forma ilegítima, de espaldas al hábito democrático, para consumar su fechoría.

Al lado de tal comportamiento su aparato propagandístico ha enarbolado un trampantojo, -precisamente el Artículo 155 de la Constitución que le permitió ser President-, al que disfrazó de bávaro justiciero, aunque solo se tratara de una garantía para los ciudadanos y para la Democracia. Como ha quedado demostrado dicho Artículo únicamente ha sido usado para garantizar unas Elecciones democráticas a los catalanes en el más corto espacio de tiempo… y para garantizar que, mientras tanto, los catalanes sigan siendo gobernados, aunque lo sean desde la provisionalidad, pero con todas las seguridades.

A la espera de otras noticias y sobresaltos, conviene observar el modo como se han desenvuelto los hechos. De momento, para atenuar los empellones interesados de los favorables a la independencia, les aseguro que me parecieron excesivas las medidas represivas desarrolladas el Uno de Octubre, y que la cárcel de los Jordis tal vez no ha sido sopesada debidamente a pesar del papel miserable que ambos han desarrollado, si bien la Justicia que impuso y sopesó las decisiones debe ser respetada como independiente que es.

Pero he dejado un último detalle para el final. En las manifestaciones de los “hispano-catalanes” independentistas no se vio ni una sola bandera española. Al parecer, ni la ANC ni Omnium  estaban por la labor. Sin embargo en las manifestaciones convocadas por la SCC (Sociedad Civil Catalana) las banderas catalanas compartieron espacio y protagonismo con las españolas. ¿No os parece esta actitud mucho más condescendiente con la Democracia  que la otra? Si ambas banderas incluso comparten los colores, ¿a qué viene hacerlas incompatibles?

Al final Puigdemont llegará a la Historia como un President avezado en el juego del escondite.

P.D.  El último escondrijo (del que hay noticias) ha sido Bruselas. De la noche a la mañana Puigdemont apareció en la capital belga, unos dicen que en viaje diplomático y propagandístico, otros dicen que ha huido… La verdad es que nos ha vuelto a dejar con la miel en los labios.

FDO  JOSU MONTALBAN