viernes, 9 de diciembre de 2016

EL MUNDO EMPEZO CON EL (CON ELLOS)... (El Diario Norte, 09 - 12 - 2016)




EL MUNDO EMPEZÓ CON ÉL (CON ELLOS)

Aún retumban los ecos de la celebración del Día de la Constitución Española. Siendo, como es, un día trascendental para los españoles que en el año 78 estrenamos una Constitución democrática después de más de cuarenta años de dictadura, se viene convirtiendo en un pretexto para criticarla por vieja, por inservible para los tiempos en que vivimos. Tradicionalmente, la Constitución ha sido “despreciada” por los nacionalismos históricos, -vasco y catalán-, a pesar de que ambos hayan prosperado a su sombra, pero ahora ya no son solo los nacionalismos periféricos los que ignoran lo evidente, porque Podemos lo ha querido hacer también, eso sí, a su manera.

A la celebración que tuvo lugar en el Congreso de los Diputados no acudieron Pablo Iglesias (Turrión, que no Posse) ni Errejón. Al parecer era poca celebración para quienes han “inventado” la democracia que nos va a salvar a todos los españoles de la debacle en que ha devenido el régimen del 78. Pero fueron otros al acto solemne, como el militarote José Luis Rodríguez, especializado en el espionaje militar, o el número tres de la formación Pablo Echenique, que reivindicó hace poco tiempo la condición de “nación” para la región aragonesa de cuyo Parlamento es miembro, o la impecable Carolina Bescansa, tan preocupada por el bienestar de su niña que llegó a llevarla incluso a presenciar los debates parlamentarios al corazón del Hemiciclo.

En ese día solo Rajoy equiparó a los dirigentes de Podemos en insensatez, a pesar de su sinceridad. Porque si Mariano Rajoy rebajó las expectativas de una reforma de la Constitución para adaptarla a los nuevos tiempos y necesidades, justificando su negativa en el complejo mapa político y ambiente social que impera en España, la señora Bescansa no dudó en reclamar el cambio constitucional con urgencia. La modestia esgrimida por Rajoy choca con su deber como Presidente del Gobierno, que no es otro que gobernar la nave política española con serenidad y destreza pero sin renunciar a nada, y mucho menos a lo necesario y urgente. Ha sido, por tanto, un desidioso. Pero Carolina pecó de osada y soberbia, pues no hizo ninguna alusión a la dificultad que entraña cualquier acuerdo para conformar un cambio eficaz. Si la “nueva” Constitución ha de servir para los más de cuarenta millones de españoles, y Podemos apenas es votado por cinco millones de ellos, deberán sus líderes, li primero de todo, apelar a la cordura y al esfuerzo en las negociaciones que deben tener lugar entre todos.

Lo curioso vino después, y tuvo su escenario en las famosas Redes Sociales que maneja con tanto descaro como destreza Pablo Iglesias. Las palabras de Echenique y Bescansa en el Congreso quedaron eclipsadas por la aparición de un vídeo casero y cutre en el que Iglesias anunció que el debate sobre el cambio de la Constitución debe “ser sacado a las calles y ser capaces de construir las posibilidades de un nuevo momento constituyente”. Algo así como borrarle a la Historia los pasajes en que se construyó, con tanto esfuerzo la Constitución del 78. Y ha advertido que, dado que la “triple alianza” (PP,PSOE y C´s) no aceptará “fácilmente” lo que ellos proponen (la concepción de España como Estado “plurinacional” o la inclusión del derecho de autodeterminación), hay que construir “contrapoderes” . Esto de querer convertir los “contrapoderes” en un poder es el modo cómodo y aburguesado que usan los de Podemos para anunciar su modelo de revolución, puramente teórica y vagamente testimonial.

Da la impresión de que el Mundo no existió hasta que llegó Pablo Iglesias (Turrión, que no Posse) y su “troupe”. Todo lo anterior fue una dolorosa ilusión, quizás un ensayo para anunciar lo que se avecinaba. Pero el comportamiento de Podemos, como grupo humano, deja mucho que desear, porque no hay caudillaje más evidente en España como el que practica Pablo Iglesias. ¿Y qué más da?, dirán ustedes. Sí, es verdad que a mí no me perturba el ánimo porque yo no pertenezco a dicho grupo, pero en Democracia ningún partido político es tan ajeno como para darle la espalda y seguir tan campantes. Un partido de dudoso comportamiento democrático en sus filas se convertirá en un problema para todos si alcanza el poder. Sí, para todos, incluidos quienes no pertenezcan a él, es decir, para la sociedad.

No es extraño que Echenique plantee ahora reducir el poder de Iglesias en Podemos. Claro que, fue tanto el poder que pusieron en sus manos, y tal el libre albedrío con que Iglesias se ha venido expresando cada vez que se ha investido de él, que no se atisban los cambios. Es curioso que Echenique haya adelantado su intención de proponer que el poder de Pablo Iglesias disminuya en Podemos tras el próximo Congreso, pero a renglón seguido también haya adelantado que “aún no ha pensado la fórmula para reducir el poder del líder”.

Podemos se ha convertido en un galimatías. Es cierto que ha agitado el mapa político, pero también lo ha agitado la irrupción de Ciudadanos y sin embargo hay quien les incluye, junto a PP y PSOE, en ese término “triple alianza”, que pretende ser despectivo. Existía el Mundo antes de que Podemos existiese. Y existía España. Y los españoles y las españolas. Pero actúan con tanta altanería que raya la intransigencia hacia los demás y la soberbia de sí mismos.

… Pero este artículo ha surgido por la actitud de Pablo Iglesias y Podemos en la celebración del aniversario de la Constitución que ampara y fortalece su existencia, por eso las dudas que vierte subrepticiamente constituyen una deslealtad… Y las componendas con que han celebrado la conmemoración sólo son instrumentos para completar su oportunista impostura ante ella.

FDO.  JOSU  MONTALBAN