miércoles, 25 de mayo de 2016

ANTE LAS ELECCIONES DEL 26J: DEBATE O COMBATE (LaInformacion.com, 25 - 05 - 2016)


ANTE LAS ELECCIONES DEL 26J: DEBATE O COMBATE

Hay quien piensa que las Elecciones que van a tener lugar el 26J no tienen casi nada que ver con las que se celebraron el 20D, cuyos resultados no han sido responsablemente manejados por los líderes de los partidos políticos, viejos o nuevos, clásicos o emergentes, que solo han mostrado la escasa calidad de nuestra Democracia y el exiguo nivel de los respectivos liderazgos. Ha habido diferentes voluntades, pero todo ha quedado en casi nada porque los liderazgos han sido tan endebles que no se han atrevido a asumir los consabidos riesgos que conlleva cualquier elección. Sin embargo, a pesar de lo ocurrido desde el 20D, tras casi seis meses, el 26J será una fecha trascendental para nuestra Democracia.
No se trata de una segunda vuelta, pero nadie debe pretender dar a entender que se trata de un proceso nuevo, novísimo, nada relacionado con el anterior. ¿Quién ha de poner el remedio? Será difícil que remedien el mal los mismos que lo provocaron. Nuestra democracia tiene instrumentos para resolver estos acontecimientos excepcionales, es más, un nuevo fracaso obligaría a Felipe VI a demostrar a los líderes que no hace falta serlo realmente sobre el papel para resolver las situaciones confusas en un sistema democrático como el nuestro. Si ningún líder alcanza los apoyos suficientes, por soberbia propia o por intransigencia ajena, el Rey deberá actuar con tanta contundencia como tino.
La cerrazón que aún mantienen los líderes de los cuatro partidos llamados a facilitar un gobierno necesario y útil, solo denota irresponsabilidad. Sí, no me cansaré de decir que no todos los líderes han obrado con desidia o soberbia, que el acuerdo PSOE-C´s era un buen punto de partida aunque hubiera sido pergeñado con demasiado apresuramiento, pero no ha servido para nada, quizás solo ha servido para retornar el debate político al único ámbito que pueden manejar con soltura los ciudadanos, el de la izquierda y la derecha, que ha sido precisamente el ámbito que han querido soslayar los oportunistas, mal llamados emergentes. No obstante, no han sido aclarados algunos términos por parte de los líderes: el debate, imprescindible en un sistema democrático, mucho más aún cuando el ambiente social es crispado y las crisis amedrentan a los ciudadanos, ha dado paso al combate despiadado, en el que cobran importancia las estrategias y los ardides capaces de sorprender al contrincante dejándole en inferioridad.
Como tal ha de ser interpretado el acuerdo Podemos-IU (Unidos Podemos), que ha sido posible tras diez meses de ninguneo y desprecio, hábilmente ejercido por Pablo Iglesias (Turrión, que no Posse) ante un Alberto Garzón, -“pitufo gruñón”, fue motejado-, que ya está siendo suplantado por Anguita, tal como es de interés para Pablo. Del abrazo protocolario y fotogénico de Pablo Iglesias y Alberto Garzón en la Puerta del Sol para presentar el acuerdo, al abrazo trabado y entregado de Pablo Iglesias y Julio Anguita en Córdoba (al que no asistió Garzón), media un abismo tan grande como la sima en que van a quedar enterrados IU y el PCE (Partido Comunista de España). Si ya ha desaparecido UCD de la foto conmemorativa de la Transición española, -y algunas otras fuerzas se han transformado suficientemente-, la que fue motivo de gran sorpresa entonces, el PCE, que asumía la nueva situación como un servicio valioso para los españoles y para la democracia, se va a ir por el desagüe de Pablo Iglesias y por la intransigencia halagada de Anguita. (También Garzón ha puesto su granito de arena).
En esta campaña que está a punto de comenzar no va a haber debate. No hay nada que no se haya debatido antes, aunque da la impresión de que los líderes, en lugar de llamar a la acción están llamando a la reacción, exhortando al combate en lugar de incitando al debate. El proceso, tal como se ha venido desarrollando, parece más propio de las sociedades primitivas (tribales) que de una sociedad avanzada que sabe lo que quiere y sabe qué es lo que le falta. Pero sí va a haber estrategias y tácticas que convertirán a las ideologías, a las propuestas y a los programas en instrumentos accesorios. La debilidad de los liderazgos y la insuficiencia de las ideologías actuales está llevando el debate político hacia un combate en el que se hace más hincapié en demostrar que los culpables de lo malo son los otros, que en mostrar las posibilidades de cada cual de transformar en bueno lo malo.
La disyuntiva “debate o combate” constituye la miseria más flagrante de nuestra actual Democracia, en manos de un líder desidioso (Rajoy), y otro oportunista e insolvente (Pablo Iglesias). Los reflexivos contra los guerreros. De este modo la Democracia se devalúa para ofrecerse, servicial, al Poder. El poder la usará en provecho de quienes lo ostenten, que no son precisamente todos los que hayan votado a la opción ganadora, sino la elite que ostenta la organización y el mando en el ámbito de dicho poder. Así está ocurriendo en España… ¡Tristemente!


FDO. JOSU  MONTALBAN