lunes, 22 de agosto de 2016

¿OTEGI, CANDIDATO A LEHENDAKARI? (El Diario Norte, 22 - 08 - 2016)


¿OTEGI, CANDIDATO A LEHENDAKARI?

Actualmente nos tiene ocupados un asunto importante: la posible candidatura de Arnaldo Otegi para que llegue a ser Lehendakari de los vascos. El citado vasco fue inhabilitado para cualquier cargo hasta el año 2021, por lo que no nos queda otro remedio que admitir que, dado que las Elecciones se van a celebrar en Septiembre del 2016, que es una fecha anterior al año 2021, solo cabe aceptar que su proposición es inadmisible. Lo que resulta absurdo y difícil de comprender es que quienes no son de EHBildu se empeñen en defender, aunque lo hagan sin argumentos fundados, que la candidatura de Otegi debe ser admitida.

En todo caso habrán de ser la Fiscalía y la Justicia, en general, quienes decidan finalmente lo que pueda o no pueda hacer Arnaldo Otegi. Ya se han pronunciado tales, y lo han hecho las asociaciones de jueces de todas las tendencias, que dudan de que pueda ser candidato, sin embargo él se empecina en su fanfarronería. Hasta tal punto llegó que afirmó que “no habrás tribunal ni Estado ni Guardia Civil” que le impedirá concurrir a las próximas Elecciones. No solo en esta frase demuestra sus actitudes fascistoides sino también cuando, despreciando a la Ley, se empeña en afirmar que “la democracia no es el respeto a la ley sino a la voluntad popular”. Sí, también dijo que la voluntad popular va dictando leyes, pero lo importante es el alcance del término “voluntad popular”.

Y sabemos cuál es el alcance del término en un país en el que el terrorismo de ETA se ha llevado por delante la vida de más de mil personas, en un Estado en el que la democracia ha vivido a expensas de un grupo de desalmados asesinos que siempre creyeron más en sus pretensiones totalitarias que en los principios que definen a cualquier Democracia. Lo inadmisible es que haya quienes piensan que la Justicia, cuando se impone solamente cumplir una sentencia, no está obrando con el suficiente esmero y diligencia. Tal ha sido la actitud del PNV que ha expresado su convicción de que Otegi no debe encontrar ningún impedimento para optar como cabeza de lista en las próximas Elecciones. En un lugar opuesto se han posicionado UPyD y el PP vasco que creen que debe ser recurrida cualquier postura complaciente con Otegi y su caterva cómplice. Y yo me pregunto, ¿cabe cualquier posición condescendiente con quien pertenece, aún, a un grupo político que no ha pedido a ETA que se disuelva? No cabe tal si se obra con rigor, y si alguien pretende esgrimir la compasión como justificación, conviene poner por encima de todo lo demás los más de mil asesinados.

La sentencia que afecta a Otegi ya ha pasado todos los tamices posibles. Por si fuera poco el propio Otegi ha mostrado ciertas dotes intransigentes al aceptar su proclamación como candidato a pesar de las incompatibilidades que pesan sobre él. Que haya recurrido a la inconcreción de los términos de su sentencia solo obedece a su oportunismo, pero no a su solvencia. Lo evidente es que la habilidad de EHBildu ha trasladado a la opinión pública y a las discusiones de las barras de los bares algo que debería ser exclusivamente una labor de los Tribunales de Justicia. Por eso conviene dejar el asunto en manos de quienes tienen el deber y la obligación de pronunciarse, lo cual no puede ser óbice para que los ciudadanos nos forjemos un criterio sobre el asunto. Si los líderes políticos hubieran sido respetuosos con la situación que se ha presentado, habrían dejado que fueran los Tribunales los primeros en pronunciarse, para que después la Junta Electoral de Gipuzkoa hablara al respecto. Incluso Otegi debería haber sido discreto evitando este absurdo tejemaneje tan propio de pillos.

Sin embargo, el propio Otegi ha pisado un charco tan provocativo como inadmisible al usar unos versos de Pablo Neruda para ilustrar y criticar la situación. En medio, no sé si de su idiotez o de su descaro, se ha permitido decir que “podrán cortar todas las flores, pero nunca detendrán la primavera”. Se trata de una metáfora inadmisible y nada propia de asesinos y cómplices de tal. Ni una sola de las palabras de Neruda admite lo que pretende hacer Otegi con ella. ¿Acaso puede parangonarse con una flor la presencia de Otegi en la Política o en la Democracia actuales? Tuvo oportunidad de ser una flor cuando, siendo miembro de ETApm la organización de disolvió, pero prefirió seguir siendo etarra en ETAm. Por tanto, prefirió ser abrojo que flor. Y también ha afirmado con desfachatez: “pero no detendrán la primavera”. A veces el atrevimiento convierte a los osados en miserables. Con esta frase Otegi se enmarca como abyecto y despreciable. ¿De qué primavera habla? ¿De la que él y sus compinches abominables nos dieron a los demócratas vascos y españoles, que vivimos huyendo de sus amenazas, de sus maldades y de sus armas humeantes? 

Fueron él y los suyos quienes nos hicieron vivir durante tanto tiempo en un “invierno” (e infierno) oscuro e inhóspito, afligidos por el miedo y amenazados por su perversión sin límites. Fueron él y los suyos los que se negaron a firmar cualquier armisticio con la paz, aunque luego se vieron abocados a una retirada cobarde tras asumir su derrota. Fueron él y los suyos quienes no han mostrado agallas suficientes para pedir perdón…

Pues bien, si Otegi desea culminar la “primavera” del poema de Neruda deberá plantar en el jardín de los demócratas las flores del perdón. Primero ha de ser su petición de indulgencia para él y los suyos, seguro que nosotros seremos capaces de perdonarles o de, como poco, dejarles que pasen la página.

Fdo.  JOSU  MONTALBAN