domingo, 3 de abril de 2016

EMERGENTES, INTRANSIGENTES, INCOMPATIBLES... (lainformacion.com, 03 - 04 - 2016)


EMERGENTES, INTRANSIGENTES, INCOMPATIBLES…

(Dedicado a Albert Rivera y Pablo Iglesias)

A la hora de analizar de qué modo se está haciendo la Política en España, conforme los líderes se han venido pronunciando desde las últimas Elecciones Generales del 20D, cabe sacar algunas conclusiones. Dejemos atrás los tiempos anteriores. Según proclaman todos, vivimos tiempos de cambio, en el fondo y en la forma. Si la Política se ha de dedicar a gobernar a los pueblos y a los ciudadanos, a facilitar que las vidas sean más confortables y llevaderas, es evidente que estamos en un nuevo tiempo, tanto por el rigor con que viven muchos españoles sumidos en sus dificultades como por los vicios adquiridos por el sistema político, infestado de prácticas perversas, en donde han aflorado la insolidaridad y la corrupción: la insolidaridad de quienes creen ser muy diferentes y quieren convertir las diferencias en privilegios, -nacionalismos y regionalismos mal entendidos-, y la corrupción de quienes han convertido el ejercicio de gobernar en una mera ostentación de poder para usarlo en su provecho, convirtiendo las prácticas corruptas en un “modus operandi” dirigido a lograr el enriquecimiento propio por encima de cualquier otro fin. ¿A quién puede extrañar que hayan surgido nuevas formaciones, nuevos proyectos o nuevos líderes en medio de las nuevas oportunidades?
En ese sitio se acomodan los partidos emergentes (Ciudadanos y Podemos). Y en el áspero ámbito social en que han surgido se ha cultivado su éxito, que les ha dado 110 escaños en la primera ocasión en que han acudido a las Elecciones. Unos (C´s) pusieron sobre la mesa la esencia, la ciudadanía que nos asiste a todos los españoles y españolas, que debe contener una serie de características y atributos. Otros (Podemos) pusieron el afán voluntarista, la negación de las dificultades que esgrimían los líderes de los partidos clásicos para lograr objetivos igualitarios y solventes para todos. En sus concentraciones voceaban un “¡Sí se puede!” enardecedor que negaba casi todas las dificultades. La emergencia, -de surgir o emerger, mucho más que de urgir-, se convirtió en la característica común de C´s y de Podemos, pero a lo largo del tiempo y de sus vicisitudes, cuando los dos se han situado en la mesa de pruebas, han mostrado sus vicios y sus carencias.
Desde luego que son nuevos, pero sus líderes actúan como los viejos y clásicos: persiguen más el poder que el gobierno, tienen miedo a casi todo, previenen para protegerse de riesgos, fundamentan sus liderazgos en posiciones intransigentes, y extreman sus diferencias (y las proclaman con estridencia) para justificar sus incompatibilidades con los demás y mostrarse victoriosos en la arena sin necesidad de contrastar sus fortalezas o debilidades. Tal está ocurriendo. Los dos únicos líderes que no han sido fotografiados sólo han sido Albert Rivera y Pablo Iglesias. (Una sola vez han facilitado su encuentro a solas). Esta circunstancia constituye una característica muy a tener en cuenta. Por si fuera poco, cada cual por su lado, se han empeñado en subrayar tal incompatibilidad repitiendo en demasiadas ocasiones que todo acuerdo del líder del PSOE Pedro Sánchez con cualquiera de ellos, no será aceptado por el otro. Sí, es cierto que en los últimos días las intransigencias se han reblandecido, pero el mero hecho de que fueran anunciadas convierte a los emergentes en inmaduros e inconsistentes. ¿Consideran que la situación actual es más dura que la que encontraron Fraga, Suarez, Gonzalez, Carrillo, Pujol, Ajuriaguerra y otros, cuando se sentaron para pergeñar la Transición democrática del franquismo a la Democracia? Aqueellos sabían a lo que se enfrentaban, ¿lo saben éstos? Lo sabían y pusieron toda la carne en el asador. Estos dos emergentes de hoy, que han usado la figura de una segunda transición para justificar su afloramiento  no parecen dispuestos a esforzarse como aquellos. ¡Qué pena!
Lo cierto es que los dos dicen que repetir las Elecciones es un fracaso, pero ellos nos abocan a ello. Su incompatibilidad mutua resulta impostada, es decir, una engañifla. Su intransigencia es solo un modo de cubrir sus carencias. Solo les identifica la novedad, todo lo demás les distrae y les separa, aunque los dos surgieran para luchar contra la corrupción, la inoperancia y la ineficacia del sistema político. Viven, cada cual en su burbuja, como si la vida no existiera más allá de los límites que ellos mismos han marcado.
Nunca las fuerzas políticas clásicas han sido tan obstaculizadoras. Rivera e Iglesias deberían pasar un fin de semana juntos: en el mar o en la montaña, pero juntos.


FDO.  JOSU  MONTALBAN